Mushkaa cerró el verano entrando en un territorio que hasta ahora no había formado parte central de su carrera. La artista catalana fue una de las protagonistas musicales de las finales del VCT EMEA celebradas en el área de Barcelona, una cita internacional que trasladó hasta casa una de las grandes competiciones europeas de VALORANT. Su participación llegó acompañada de Villain (Take the Shot) – Mushkaa VCT EMEA Remix, una reinterpretación del tema original en la que consiguió introducir su lenguaje, su manera de frasear y hasta el catalán dentro de una producción que ya tenía una personalidad perfectamente reconocible.
La colaboración supone además un encuentro curioso entre dos universos. Mushkaa reconoce sin problemas que no es gamer, al menos no según los estándares de sus amigos que acumulan muchas más horas delante de VALORANT, pero los videojuegos sí forman parte de sus recuerdos desde pequeña. Para ella están relacionados principalmente con tardes en casas de amigos, partidas compartidas y una manera de pasarlo bien en grupo. Entrar ahora profesionalmente en ese mundo le ha permitido descubrir una industria creativa que apenas conocía y comprobar cómo una canción puede conectar música, competición, espectáculo y una comunidad internacional.
La experiencia llega, además, en un momento especialmente interesante de su carrera. Después de varios años de lanzamientos y crecimiento, Mushkaa reconoce encontrarse en una etapa de tranquilidad en la que ha necesitado bajar el ritmo, cuidar la cabeza y recuperar energía antes de empezar a construir aquello que vendrá después. No sabe todavía exactamente qué forma tendrá esa nueva etapa y, por primera vez en un tiempo, esa incertidumbre no parece inquietarla. Al contrario: comienza a resultarle estimulante volver a crear sin conocer de antemano el destino.
En Revista YOUNG hablamos con Mushkaa antes de su actuación en el VCT EMEA sobre cómo se enfrentó a una canción que ya existía, el extraño proceso de trabajar desde Barcelona con un equipo situado en Miami y lo que aprendió al dejarse dirigir creativamente. La conversación termina alejándose de los videojuegos para entrar en cuestiones mucho más personales: la presión de la industria, la salud mental, el miedo a no dar la talla, la necesidad de parar y la distancia que observa entre la Mushkaa de veinte años y la joven de veintidós que hoy empieza a conocerse bastante mejor.
Llevar a Mushkaa dentro del universo de VALORANT
Cierras el verano participando en uno de los grandes eventos internacionales de esports y con una canción que publicaste hace apenas unas semanas. ¿Cómo llegó a ti la propuesta de colaborar con VALORANT?
Llegó de una manera bastante normal, a través de mi mánager. Nos presentaron la propuesta, la miramos y desde el primer momento pensé que era algo muy guay porque no se planteaba simplemente como coger una canción de un videojuego conocido y añadir mi voz. Había una voluntad bastante clara de adaptar todo aquello al lugar donde se celebraban las finales y conseguir que Barcelona estuviera realmente presente dentro de la propuesta.
Podrían haber llegado aquí con la misma canción y exactamente el mismo planteamiento que utilizarían en cualquier otra ciudad, pero querían que sonara local y que conectara con el público de aquí. Eso fue probablemente lo que más me atrajo. Estamos hablando de una canción en inglés relacionada con un videojuego que tiene una comunidad enorme y, de repente, aparecía la posibilidad de introducir mi manera de hacer música dentro de ella y ayudar a que todo aquello se sintiera un poco más cercano.

Desde el primer momento me pareció una propuesta muy potente y no tuve demasiadas dudas. Era algo bastante diferente de las colaboraciones musicales que hago normalmente y precisamente por eso también me apetecía probarlo. Me gustaba la idea de entrar en un universo nuevo sin que eso significara dejar de sonar a mí y poder aportar algo que conectara realmente el evento con la ciudad donde estaba ocurriendo.
La versión original tiene una personalidad muy marcada y tú no te limitas a entrar encima del mismo patrón: consigues llevarla hacia tu sonido. ¿Fue difícil encontrar tu espacio dentro de algo que ya existía?
Sí, porque siempre que entras en una canción que ya está construida aparece una responsabilidad diferente. Cuando empiezas un tema desde cero puedes probar diez cosas, equivocarte, cambiarlo todo y decidir después hacia dónde quieres llevarlo. Aquí, en cambio, estás entrando en algo donde otros artistas ya han construido una identidad y quieres respetar muchísimo lo que han hecho antes de que tú llegues.
Tenía esos nervios y esas ganas de hacerlo especialmente bien. No quería que mi parte pareciera simplemente colocada encima de una canción que ya existía, sino encontrar una manera de entrar en ella respetando al artista anterior y, al mismo tiempo, conseguir que tuviera sentido que estuviera yo. Esa combinación entre respetar lo anterior y aportar algo propio era probablemente la parte que más presión me generaba al principio.
Por suerte, el proceso en el estudio fue muy bueno y me guiaron muchísimo. Fuimos encontrando poco a poco el lugar donde mi manera de cantar podía convivir con la canción y eso hizo que todo terminara siendo bastante natural. Estoy muy contenta con el resultado porque siento que se conserva aquello que hacía especial al tema original, pero también puedo reconocerme dentro de esta nueva versión.
Un mundo nuevo que podría terminar entrando en su música
Después de esta experiencia, ¿te gustaría repetir y hacer música para otros videojuegos?
Ahora mismo no me ha llegado ninguna otra propuesta relacionada con videojuegos y tampoco había pensado demasiado en convertir esto en algo que tuviera continuidad. Esta colaboración apareció, la vimos y nos pareció una oportunidad muy especial porque la propuesta tenía muchísimo sentido. Precisamente por eso decidí hacerla, no porque estuviera buscando activamente entrar en el mundo de los videojuegos.
Si en algún momento aparece otra cosa que me emocione de una manera parecida, evidentemente estaría abierta a escucharla. Pero tampoco siento que después de colaborar con VALORANT tenga que empezar automáticamente a buscar canciones para otros videojuegos. Me gusta más que este tipo de cosas aparezcan de manera orgánica y decidir en cada momento si realmente conecto con aquello que me están proponiendo.

Y si finalmente esto se queda como algo único también me parecería bonito. Podríamos recordarlo como una experiencia excepcional dentro de mi carrera, algo que ocurrió en un momento determinado porque todas las piezas encajaron. Aunque evidentemente, después de haber descubierto este universo, también estaría muy guay que aparecieran otras oportunidades parecidas en el futuro.
En tus proyectos ya has demostrado que te gusta absorber sonidos y experiencias de otros lugares. ¿Podría todo este universo de videojuegos y música más cinematográfica terminar influyendo en tus siguientes proyectos?
No lo había pensado hasta que me lo has preguntado, la verdad, pero sería muy guay. Una de las cosas bonitas que me está pasando con esta experiencia es precisamente descubrir un mundo nuevo. A veces piensas que conoces muchas cosas porque llevas tiempo escuchando música, trabajando y entrando en contextos diferentes, pero en cuanto investigas un poco un universo que desconocías te das cuenta de que vuelves a ser completamente nueva.

Eso me está pasando ahora. Estoy entrando en un mundo que me gusta y descubriendo otras formas de relacionar la música con algo que va mucho más allá de publicar una canción. Aquí existe un videojuego, una competición, un espectáculo, una comunidad enorme y toda una parte visual que funciona conjuntamente con la música. Es una manera diferente de pensar para alguien que normalmente parte de su propia canción y de aquello que quiere explicar con ella.
No sé si todo esto acabará apareciendo directamente en mi siguiente música porque ni siquiera me había planteado esa posibilidad. Pero todo aquello que conoces termina quedándose de alguna manera contigo y puede reaparecer cuando estás creando. Así que ojalá dentro de un tiempo descubra que algo que aprendí aquí me ha llevado hacia un lugar musical que ni siquiera estaba buscando cuando llegué.
«No soy gamer, pero he pasado muchísimas horas jugando»
Entonces tengo que preguntártelo directamente: ¿eres gamer?
No puedo considerarme gamer [ríe]. Tengo amigos que sí son gamers de verdad y estoy bastante segura de que, si yo dijera públicamente que lo soy, serían los primeros en responderme que no. Ellos han dedicado muchísimas más horas y tienen una relación con los videojuegos que no es exactamente la misma que la mía, así que no quiero apropiarme de una etiqueta que siento que no me corresponde.
Pero sí tengo una relación muy bonita con los videojuegos porque los asocio muchísimo a pasármelo bien con mis amigos. Nunca he sido especialmente esa persona que se queda sola en casa jugando durante horas todos los días. Mi experiencia ha sido mucho más colectiva, de estar en casa de colegas, compartir partidas y pasar tardes enteras juntos desde que éramos pequeños.
Por eso no puedo decir que sea gamer, pero sí puedo decir que he pasado muchísimas horas jugando y pasándomelo increíble. Los videojuegos forman parte de bastantes recuerdos con mis amigos y creo que precisamente por eso también me resulta divertido encontrarme ahora entrando profesionalmente en ese mundo desde un lugar completamente diferente: la música.
Volver a casa con un nuevo directo
El 17 de septiembre vuelves a actuar en Barcelona con un nuevo show. ¿Cómo están siendo los preparativos?
Intensos. Creo que esa es probablemente la palabra que mejor define cómo estamos viviendo estas semanas. Estamos preparando un show nuevo y eso implica muchísimo trabajo porque tienes que revisar cómo quieres presentarlo, cómo funcionan los diferentes momentos y asegurarte de que todo esté realmente preparado cuando llegue el día.
Pero al mismo tiempo está siendo muy divertido. Siempre digo que preparar un directo puede ser agotador porque durante las últimas semanas prácticamente todo gira alrededor de conseguir que funcione, pero también es una de las partes más bonitas. Empiezas teniendo algunas ideas y poco a poco ves cómo aquello que imaginabas empieza a convertirse en algo real sobre un escenario.

Estamos todos trabajando mucho estas últimas semanas para llegar con todo listo y evidentemente existen nervios, especialmente porque es actuar en casa y quieres que sea un concierto especial. Pero son nervios buenos. Tengo muchas ganas de que llegue el momento y de poder enseñarle finalmente al público todo aquello en lo que hemos estado trabajando.
Este 2026 nos has sorprendido con varias colaboraciones que han encajado muchísimo con tu universo. ¿Veremos alguna de ellas también en el Fórum?
Seguro. A mí me encanta intentar que las colaboraciones puedan tener también una vida encima del escenario porque siento que ahí adquieren otra dimensión. Evidentemente está muy bien tener una canción juntos en Spotify y que cualquiera pueda escucharla cuando quiera, pero si tienes la oportunidad de regalarle al público ese encuentro en directo, aparece un momento que no se puede reproducir exactamente de la misma manera.
A mí misma me ocurre cuando voy a un concierto. Estoy viendo a un artista, empieza una canción que conozco y de repente aparece la persona con la que colaboró. Automáticamente se convierte en uno de esos momentos especiales del show porque hay una sorpresa y una energía diferente. Una canción que has escuchado muchísimas veces con auriculares se transforma durante unos minutos en algo que está sucediendo delante de ti.
Por eso siempre que existe la posibilidad intento luchar para que venga la gente con la que he colaborado. Evidentemente depende de agendas, ciudades y muchísimas otras cosas que no siempre puedes controlar, pero si podemos conseguirlo, me gusta hacerlo. Para mí una colaboración no tiene por qué terminar el día en que publicamos la canción; también puede seguir creciendo después sobre un escenario.
Latinoamérica y las ganas de volver a viajar
¿Y qué ocurre con los conciertos fuera de España? ¿Hay ya planes para volver a Latinoamérica o seguir creciendo por Europa?
Ahora mismo estoy un poco en stand by. Primero quiero concentrarme en el concierto del Fórum y, a partir de ahí, el año que viene empezaremos a hablar y a decidir qué hacemos y hacia dónde nos movemos. Todavía no existe un plan completamente cerrado que pueda anunciar porque estamos precisamente en ese momento de empezar a pensar cuál debería ser el siguiente paso.
Lo que sí tengo son muchísimas ganas de viajar. Me apetece encontrarme con gente que escucha mi música fuera, conocer lugares nuevos y seguir aprendiendo. Latinoamérica me hace mucha ilusión y también me interesa continuar moviéndome por otros lugares de Europa, pero quiero que todo vaya tomando forma y no anunciar cosas que todavía no sabemos exactamente cómo serán.
Girar también es una manera de aprender muchísimo como artista. Sales de aquello que conoces y descubres cómo funcionan tus canciones delante de públicos diferentes, qué conecta con ellos y qué ocurre cuando llegas a lugares donde tu contexto cultural no es exactamente el mismo. Tengo muchas ganas de vivir todo eso; simplemente todavía estamos viendo cuándo y cómo llegará.
«Estoy en un momento de paz»
Ahora mismo no estás presentando un disco nuevo ni contando a través de un álbum en qué momento emocional te encuentras. ¿Cómo se siente Mushkaa como artista ahora?
Estoy en un momento bastante de paz. Siento que durante estos últimos meses he estado cargando las pilas y creo que necesitaba hacerlo. He estado más tranquila y pienso que también es importante concederte esos espacios, porque a veces parece que si te dedicas a la música tienes que estar constantemente produciendo, publicando, preparando lo siguiente o pensando qué tienes que hacer para mantener la atención.

Pero la cabeza y el cuerpo también necesitan descansar. He tenido unos meses más tranquilos y creo que me han venido muy bien precisamente para eso. No significa que haya desaparecido o que haya dejado de pensar en música, sino que he permitido que las cosas bajaran un poco de intensidad y he intentado darme un respiro después de todo lo que había ido ocurriendo.
Ahora siento que estoy terminando esa etapa y empiezan a volver las ganas de ponerme a full. Me noto otra vez emocionada ante la idea de crear algo nuevo y eso me gusta muchísimo. Todavía no sé exactamente qué vendrá después y, curiosamente, también encuentro algo bonito en esa incertidumbre. No saber todavía cuál será el resultado hace que vuelva a aparecer esa curiosidad de empezar a crear sin tener decidido de antemano hacia dónde voy.
«Trabajar la salud mental es súper importante»
Desde fuera vemos los conciertos, los lanzamientos y las cosas que funcionan, pero detrás existen presión, inseguridad y la obligación constante de pensar qué viene después. ¿Cómo trabajas emocionalmente esa parte?
Creo que probablemente sea la parte más dura. Y tampoco quiero plantearlo como algo que solamente les ocurra a los artistas, porque cualquier persona en cualquier trabajo atraviesa momentos mejores y peores. Lo que ocurre en nuestro caso es que muchas veces estás pasando por esas situaciones mientras existe una exposición pública y desde fuera puede parecer que absolutamente todo está funcionando perfectamente.
He aprendido que hay momentos en los que tienes que ponerte en situaciones incómodas para conocerte realmente. Hay cosas que solamente descubres cuando algo no está funcionando como esperabas o cuando te encuentras en una situación que te obliga a preguntarte qué te está pasando. También tienes que aprender a pedir ayuda cuando la necesitas y creo que esa es una de las cosas que cada vez tengo más claras.
Estoy aprendiendo mucho a identificar cómo estoy. A preguntarme realmente si estoy bien, si estoy mal, por qué me siento de una determinada manera y qué necesito hacer con ello. Antes quizá existe esa tendencia a continuar automáticamente porque tienes compromisos, conciertos o trabajo pendiente, pero llega un momento en el que también necesitas escucharte y entender que no puedes funcionar permanentemente como si nada te afectara.
Trabajo mucho esa parte y trabajo mucho mi salud mental porque creo que es súper importante. No se trata de conseguir estar bien absolutamente siempre, porque eso no existe, sino de conocerte lo suficiente para reconocer qué te ocurre y saber cuándo necesitas parar, trabajar algo o pedir ayuda. Siento que cada vez aprendo más sobre mí misma en ese sentido y también me está gustando ese proceso de conocerme mejor.
Abrir las finales del VCT EMEA
Hoy tienes delante uno de esos escenarios que impresionan incluso vacío. Te toca abrir esta final ante miles de personas. ¿Cómo estás viviendo las horas previas y cómo ha ido el ensayo?
Hemos ensayado y evidentemente hay nervios. Ahora mismo siento que todo está preparado y que está bien, pero si me paro demasiado a pensar en lo fuerte que es estar aquí, en casa, con toda esta gente y dentro de un evento de estas dimensiones, casi prefiero no pensarlo demasiado porque entonces empiezas a ser realmente consciente de lo que tienes delante.
Intento cambiar la perspectiva y pensar más en lo bonito de la situación. En lugar de quedarme atrapada en el miedo a que algo pueda salir mal, intento decirme: “Qué guay estar aquí, estoy con mi gente, voy a pasármelo bien y voy a disfrutarlo”. Creo que esa manera de mirarlo ayuda también a transformar los nervios en algo que puedes utilizar cuando sales al escenario.
Obviamente existe el miedo de dar la talla porque estás abriendo el espectáculo y quieres hacerlo bien. Hay una responsabilidad y sabes que mucha gente está esperando ese momento, pero confío en todo el trabajo que hemos hecho antes. Los nervios están ahí y seguramente tienen que estarlo, pero tengo muchas ganas y creo que va a ir muy bien.
«De los veinte a los veintidós cambia todo muchísimo»
En “Charnega” aparece esa idea de una Mushkaa más inmadura. Si comparas a la artista que empezó a publicar sus primeros temas con quien eres ahora, ¿sientes que has madurado?
Sí, creo que he madurado y sobre todo siento que ahora estoy bastante más relajada. Tampoco creo que sea únicamente consecuencia de todo lo que me ha ocurrido profesionalmente. Tengo veintidós años y pienso que entre los veinte y los veintidós cambia muchísimo cualquier persona. Probablemente entre los veintidós y los veinticuatro vuelva a pasarme exactamente lo mismo porque estoy en una etapa de mi vida donde constantemente estás cambiando, aprendiendo, madurando y también cagándola.
Cuando miro cosas de hace dos años sé racionalmente que dos años no son nada, pero para mí parecen muchísimo porque siento que han ocurrido un montón de cosas. Hay decisiones o maneras de reaccionar que ahora veo desde otra perspectiva y eso también me hace darme cuenta de cuánto puedes cambiar en muy poco tiempo cuando estás en esta edad.
Me siento más relajada y creo que tengo algo más de cabeza, aunque eso no significa que ahora tenga la certeza absoluta sobre nada. Ni muchísimo menos. Sigo aprendiendo y sigo equivocándome, pero quizá ahora tengo más herramientas para observar qué me está pasando y comprender algunas cosas antes de reaccionar.
Cada año puedo mirar hacia atrás y pensar: “Aquí estoy mejor, en esto estoy peor, esto lo he aprendido y esto todavía tengo que trabajarlo”. Y creo que lo más importante es precisamente que cada vez consigo identificarme un poco mejor. No necesito tenerlo todo resuelto, pero sí siento que voy entendiendo quién soy y desde dónde estoy tomando determinadas decisiones.
Un proceso creativo entre Barcelona y Miami
Me decías que te gusta especialmente que te pregunten por los procesos creativos porque tú misma tienes curiosidad por saber cómo trabajan otros artistas. Volvamos entonces a “Villain (Take the Shot)”. ¿Cómo se construyó tu parte para conseguir que encajara con un instrumental que ya existía?
Fue un proceso muy guay precisamente porque era bastante diferente de aquello a lo que estoy acostumbrada. También existía cierta presión personal porque yo misma me repetía: “Vamos a hacerlo bien, porque esto ya está hecho”. No estás trabajando sobre una hoja en blanco, sino entrando en una canción que tiene una estructura, una producción y una identidad anteriores a tu llegada.
Además, todo el proceso se hizo a distancia. Yo estaba en Barcelona y trabajábamos mediante videollamadas con gente que había hecho el tema desde Miami. Había que cuadrar horarios, encontrar momentos donde todos pudiéramos conectarnos y empezar a crear con personas a las que inicialmente ni siquiera conocía en persona. Sobre el papel puede parecer un proceso bastante frío porque tienes una pantalla delante y kilómetros de distancia entre unos y otros.
Pero ahí descubrí también algo muy bonito. La música acaba uniéndote porque empiezas a dedicar horas con una persona, descubres que existe la misma pasión por conseguir que aquello funcione y progresivamente dejas de sentir esa distancia. Aunque no estéis físicamente dentro del mismo estudio, vais conociéndoos a través de las decisiones que tomáis sobre la canción.
Fuimos probando melodías, diferentes maneras de entrar y distintas posibilidades hasta encontrar aquello que funcionaba. Además, ellos me iban dirigiendo bastante y eso era algo muy diferente para mí porque normalmente no tengo a una persona diciéndome de una forma tan concreta hacia dónde debería llevar una interpretación. Fue un proceso creativo distinto a lo que suelo hacer y precisamente por eso me encantó.
«Me encanta que me dirijan porque aprendo muchísimo»
¿Te resultó cómodo tener a otras personas dirigiéndote o habrías preferido disponer de libertad absoluta para construir tu propia versión?
Creo que depende completamente del proyecto. Si estoy haciendo una canción para uno de mis discos o algo que nace directamente desde mí, evidentemente mi intuición tiene muchísimo peso. Ahí necesito escucharme, probar cosas y confiar en aquello que siento que necesita la canción porque estoy construyendo mi propio universo desde el principio.
Pero en una colaboración como esta la situación es completamente diferente. Hay gente profesional que conoce muchísimo mejor que yo el universo de VALORANT, que entiende qué necesita la canción y que sabe cómo funciona todo lo que existe alrededor del proyecto. Yo estoy entrando en un terreno que para esas personas forma parte de su trabajo diario y sería absurdo no aprovechar todo ese conocimiento.
En ese contexto me encanta que me dirijan, que me propongan cosas y que me ayuden. No siento que aceptar una indicación externa signifique perder mi personalidad como artista. Si la colaboración funciona bien, ocurre precisamente lo contrario: consigues aportar aquello que eres mientras aprendes herramientas y formas de trabajar que probablemente no habrías descubierto haciendo exactamente lo mismo de siempre.
Y eso es algo que me llevo muchísimo de esta experiencia. Me gusta poder entrar en un proceso donde no controlo absolutamente todas las variables y dejar que alguien que sabe más que yo de una parte concreta me enseñe. Al final aprendes un montón y todo ese aprendizaje también se queda contigo para aquello que hagas después.
«Mis amigos gamers fliparon»
Has dicho que tus amigos sí son gamers de verdad. ¿Qué ocurrió cuando les contaste que ibas a hacer algo con VALORANT y que además actuarías en la inauguración de esta gran final?
Fliparon, claro. Mis colegas han metido muchísimas horas a VALORANT, así que para ellos todo esto tenía desde el primer momento una dimensión que probablemente yo todavía estaba empezando a descubrir. Ellos conocen el juego, saben lo que representa la competición y entienden perfectamente el tamaño de la comunidad que existe alrededor.
Fue muy divertido contarles que iba a hacer algo relacionado con ese mundo porque estaban muy emocionados. De alguna manera, mientras yo entraba en el proyecto desde la música y empezaba a conocer todo lo que había detrás, ellos ya podían explicarme perfectamente por qué era tan importante para quienes llevan años jugando.
También me gusta que esta colaboración termine conectando de una manera inesperada con esa parte de mi vida. Yo no puedo decir que sea gamer, pero llevo desde pequeña asociando los videojuegos con mis amigos y con pasármelo bien junto a ellos. Y ahora son precisamente esos amigos los que están flipando porque, de repente, mi música ha terminado entrando en uno de los juegos al que ellos han dedicado tantas horas.











