Lo que parecía algo complicado, reimahginar y mejorar la idea de los viajes de final de curso, BYE BYE WEEK ha conmvocado a más de 4.000 estudiantes y no sólo hacerlo, sino conseguir un Record Guines en la misma semana. En esta ecuación sumemosle a un invitado como El Cromas, un creador de contenido que se ha dado a conocer por sus múltiples viajes al supermercado con su tierna abuela y un paraíso idílico como Castellón.
Del 12 al 17 de junio, Magic World, en Castellón, se ha convertido en el epicentro del mayor viaje preuniversitario del país. Miles de jóvenes de toda España se han reunido durante seis días y cinco noches para vivir una programación que combina alojamiento, conciertos, pool parties, beach club, boat parties y actividades en un mismo espacio. Una especie de ciudad temporal diseñada exclusivamente para estudiantes de 2º de Bachillerato.

La edición ha contado además con un momento especialmente viral: el intento de batir un Récord Guinness al mayor dominó humano con colchonetas, junto al creador de contenido El Cromas, embajador oficial de esta edición. Un reto que resume bastante bien el espíritu del evento: hacer que el viaje de fin de curso deje de ser solo una escapada para convertirse en un recuerdo compartido a gran escala.
Adiós al viaje clásico de fin de curso
La idea detrás de BYE BYE WEEK nace de una pregunta sencilla: ¿por qué los viajes de fin de curso siguen funcionando igual que hace décadas? Frente al modelo tradicional, donde cada grupo termina viviendo una experiencia distinta según el hotel, la zona o las fechas escogidas, Wasting Time ha decidido concentrarlo todo en una única semana y en un mismo recinto.

El resultado es una experiencia mucho más compacta, pensada para que los estudiantes no pierdan tiempo en desplazamientos, esperas o cambios constantes de plan. Hoteles, conciertos, piscinas, beach club y zonas de ocio están a pocos minutos andando, lo que permite pasar de la habitación al tardeo o de una actuación en directo a una pool party sin que el día se rompa.
“Durante años, los viajes de fin de curso se han basado en elegir un destino. Nosotros hemos cambiado esa lógica. No vendemos un lugar al que viajar, sino una experiencia creada específicamente para estudiantes que están viviendo exactamente el mismo momento vital”, explica Javier Alonso Sistac, fundador y CEO de Wasting Time.
El Cromas, colchonetas y un récord para recordar
Uno de los grandes atractivos de esta edición ha sido la participación de El Cromas como embajador oficial. Su presencia conecta directamente con el lenguaje de una generación que vive los viajes, los retos y los eventos también a través de redes sociales.

El reto del mayor dominó humano con colchonetas no solo funciona como una acción llamativa dentro del programa. También convierte el viaje en un contenido compartible, en una imagen colectiva y en uno de esos momentos que probablemente muchos estudiantes recordarán cuando piensen en el final de Bachillerato.
Porque al final, ese es el verdadero cambio. Ya no se trata únicamente de irse unos días con los compañeros de clase, sino de formar parte de algo más grande. Un evento común donde miles de jóvenes celebran el cierre de una etapa antes de empezar la universidad, un ciclo formativo o cualquier otro camino.

Música, piscina y una experiencia sin tiempos muertos
La música es otra de las claves de BYE BYE WEEK. En ediciones anteriores, el evento ya reunió a artistas como Saiko, Omar Montes, Morad, Cano, JC Reyes o RVFV, nombres que conectan directamente con el consumo musical de los jóvenes.
Este año, la programación contará con Juan Magán, El Grecas, Mar Lucas y Alvama Ice, entre otros artistas. Las noches estarán protagonizadas por conciertos y sesiones de DJ en directo, mientras que durante el día tendrán lugar algunas de las actividades más multitudinarias del evento, incluidas las pool parties con miles de asistentes.
La diferencia frente a otros viajes está en que todos los participantes comparten el mismo cartel y las mismas actividades. No hay esa sensación de “a nosotros nos tocó otra semana” o “en nuestro hotel no pasaba nada”. Aquí todo está diseñado para que la experiencia sea común desde el primer día.
Una ciudad temporal para la Generación Z
Tras superar los 4.000 asistentes en 2025, BYE BYE WEEK se consolida como uno de los fenómenos más relevantes del ocio joven en España. Su crecimiento demuestra que los viajes de fin de curso ya no se entienden solo como vacaciones, sino como una experiencia de pertenencia, conexión y celebración colectiva.

La Generación Z busca planes que se puedan vivir en grupo, pero también contar, grabar, compartir y recordar. Por eso, propuestas como esta funcionan especialmente bien: concentran música, ocio, comunidad, retos virales y logística sencilla en un mismo espacio.
En lugar de viajar a un destino clásico y adaptarse a lo que haya, los estudiantes llegan a un entorno pensado para ellos. Un lugar donde todo ocurre cerca, donde todos viven el mismo calendario y donde el final de curso se transforma en algo más parecido a un festival que a una excursión tradicional.
El nuevo ritual antes de la universidad
Más allá de las cifras, los artistas o el Récord Guinness, BYE BYE WEEK responde a algo muy concreto: la necesidad de cerrar una etapa de forma memorable. El final de Bachillerato no es un curso más. Es el momento en el que muchos grupos se separan, cambian de ciudad, eligen caminos distintos y empiezan a construir una vida adulta que todavía no saben del todo cómo será.
Por eso el viaje importa. Porque no es solo una fiesta. Es una despedida. Y quizá por eso esta nueva forma de plantearlo tiene tanto sentido para una generación que quiere vivirlo todo con intensidad, pero también con la sensación de estar formando parte de algo compartido.
Con Magic World como sede, una programación diseñada al milímetro, miles de estudiantes reunidos en una misma semana y El Cromas como embajador de un reto de récord, BYE BYE WEEK confirma que el clásico viaje de fin de curso está cambiando. Mallorca ya no es la única respuesta. Ahora, para muchos jóvenes, despedirse del instituto suena más a festival, piscina, conciertos y colchonetas cayendo una detrás de otra.








