Julia Sabaté, fotografia de Olivier Binkhorst
Julia Sabaté, fotografia de Olivier Binkhorst

Julia Sabaté: «He aprendido a amar a mis fantasmas»

Julia Sabaté convierte una experiencia dolorosa en Egoísta, un disco donde el autocuidado, la pérdida de control y sus propios fantasmas construyen uno de los trabajos más personales.

Egoísta nació cuando Julia Sabaté tuvo que detenerse y replantear buena parte de aquello que estaba haciendo. Una experiencia personal dolorosa terminó modificando el rumbo de un proyecto que inicialmente imaginaba mucho más controlado y definido, hasta obligarla a aceptar que las canciones necesitaban aparecer desde otro lugar.

El resultado es un disco difícil de encerrar en un único género. Hay voces que se multiplican, sonidos mediterráneos y árabes, momentos casi rituales y una intensidad que convierte la vulnerabilidad en fuerza. Pero detrás de toda esa experimentación existe una idea sencilla: aprender a ponerse a una misma en primer lugar sin sentir culpa por hacerlo.

Hablamos con Julia Sabaté sobre el proceso que dio forma a Egoísta, su necesidad de abandonar el control, las heridas que todavía conviven con ella y el reto de trasladar todo ese universo al escenario.

Aprender a ser egoísta

¿Egoísta nace directamente de una experiencia personal dolorosa?

Sí. Todo empezó después de haber vivido una situación en la que mis límites personales fueron traspasados. En aquel momento me sentí muy sola y muy perdida, y tampoco me esperaba todo el proceso que viene después de vivir algo así. Una cosa es que ocurra algo y otra muy distinta todo lo que empieza a pasar dentro de ti después, porque tienes que entenderlo, recolocarte y descubrir cómo sigues adelante.

En ese momento tuve muchísima ayuda de mis productores, que además son mis mejores amigos, y pude hablar muchísimo con ellos sobre todo lo que estaba pasando. Para mí lo más importante terminó siendo precisamente ese proceso posterior y de ahí nació Egoísta. El disco habla de catorce mecanismos de afrontamiento distintos, algunos saludables y otros no, y para mí ha sido una especie de terapia que me ha ayudado muchísimo.

Julia Sabaté, fotografia de Tosca Snelten van Eunen

¿La música te permitió verte desde fuera?

Al principio no. En realidad, al principio Egoísta no tenía nada que ver con decir «voy a ser egoísta». Yo siempre he aprendido a tener muy en cuenta a los demás, a querer mucho a otras personas y a ponerme a mí misma en un segundo lugar. Después de bastante tiempo entendí que precisamente el aprendizaje estaba en atreverme a ser más egoísta. No ocurrió porque un día decidiera «ahora voy a ser egoísta», sino porque fue algo que fui entendiendo durante todo el proceso y que terminó siendo una de las conclusiones más importantes del disco.

Para mí ser egoísta en este sentido es valorarte más, ocupar más espacio y celebrar quién eres. Si nos queremos a nosotras mismas, también podemos querer a otras personas desde otro lugar. Si no te amas a ti misma, probablemente tampoco puedas amar a los demás de la manera que realmente deseas. Y eso empieza incluso en cosas pequeñas: a mí me pasa muchísimo que alguien me invita a hacer algo y pienso «estoy agotada, no tengo energía», pero aun así me cuesta decir «perdóname, no puedo». Aprender a ser un poco más egoísta también empieza por darte permiso para decir ese tipo de cosas.

Dejar de controlar para encontrar el disco

Musicalmente, Egoísta parece casi un ritual. ¿Cómo construiste ese universo?

Para mí ha sido muy importante aprender a dejar ir el control. Soy una persona muy controladora, me encanta saber qué va a pasar, cuándo va a pasar y cómo va a pasar, y con la música me ocurría exactamente lo mismo. Cuando empezamos este disco en Calapanizo, en Almería, con mis productores, yo estaba intentando controlar el estilo desde el principio. Quería hacer un disco rock, con influencias de K-pop, con algo acústico… estaba encasillando todo antes incluso de permitir que nacieran las canciones. Y las canciones que salían estaban bien, eran guays, pero no tenían ese sentimiento que yo realmente estaba buscando ni aquello que estaba sintiendo.

Entonces, después de hablar muchísimo con mis productores y también con otras personas, entendí que tenía que dejar ir el control y también dejar ir el tiempo. Yo sentía una presión bastante fuerte de pensar: «Tengo que acabar este disco en un año, quiero presentar un disco en doce meses». Pero no puedes imponer ese calendario a un proceso creativo así. Cuando finalmente conseguí soltarlo, empezaron a salir cosas. En ese momento tampoco sabía exactamente qué me estaba pasando; no me sentía feliz y eso era prácticamente lo único que sabía.

Pero cuando dejé de intentar controlar la música empezaron a aparecer canciones que ni siquiera sé cómo categorizar. Surgieron instrumentos nuevos, influencias árabes, sonidos mediterráneos y elementos que no había utilizado antes, y todo eso terminó reflejando mucho mejor aquello que estaba sintiendo.

Julia Sabaté, fotografia de JANTINA TALSMA
Julia Sabaté, fotografia de JANTINA TALSMA

¿Fue frustrante descubrir que la idea inicial no funcionaba?

Sí, muchísimo. Tenía una idea muy concreta de cómo quería que fueran las cosas y no conseguía cumplirla. Al principio pensaba constantemente: «¿Por qué no me sale?». Pero no era solamente la producción, tampoco me salían las letras ni las melodías de la forma que yo estaba intentando obligarlas a aparecer. Estaba intentando forzar algo que simplemente no era aquello que necesitaba hacer en ese momento.

Creo que tuve algo parecido a un bloqueo creativo, un writer’s block, porque estaba demasiado atrapada dentro de mis pensamientos. Necesitaba darme más tiempo para sentir antes de intentar convertirlo todo en música. Ahora, sin embargo, estoy muy agradecida de que haya ocurrido así porque tengo un disco que no puedo encasillar y quizá precisamente por eso me representa tanto. Lo que sí puedo decir con total seguridad es que es cien por cien honesto. No esperaba escribir algo así y solamente pude hacerlo cuando dejé de intentar controlarlo.

Llevar Egoísta al escenario

¿Cómo continúa una carrera después de un disco tan intenso?

Pues tengo una noticia muy bonita: el 27 de enero voy a estrenar por primera vez el directo de Egoísta en Madrid, en la Sala El Sol. Será la primera vez que voy a tocar toda la música del disco en directo y estoy súper contenta de poder decirlo ya. Voy a cantar las canciones, habrá algunas sorpresas y tengo muchísimas ganas porque va a ser la primera vez que todo ese universo salga realmente del disco y exista delante de la gente.

¿Cómo estás preparando ese directo?

He trabajado con Andrés López, que es bailarín, y me ha ayudado muchísimo a sentirme más cómoda conmigo misma cuando estoy sobre el escenario: cómo camino, cómo me presento, cómo ocupo el espacio y cómo puedo utilizar el cuerpo también como parte de aquello que estoy contando. Por otro lado, estoy trabajando muchísimo con mis productores, que además tocan en mi banda: Kuhn Hermans y Ruben Sieben. Ruben se está encargando ahora de preparar prácticamente toda la parte del directo.

Y una cosa muy especial para mí es que no vamos simplemente a reproducir las canciones tal y como están grabadas. Vamos a tocarlas, pero también vamos a hacer cosas nuevas con ellas. Habrá elementos que no escuchas en Spotify o Apple Music y que solamente existirán en el concierto. Quiero que ir al directo tenga sentido por sí mismo y que no sea simplemente escuchar el disco con gente delante.

«He podido amar a mis fantasmas»

¿Has conseguido superar los fantasmas que aparecen en el disco?

Muchos fantasmas sí los he podido superar, pero tampoco creo que exista un momento en la vida en el que superes absolutamente todos. Hay cosas que simplemente continúan contigo y también terminan formando parte de quién eres. Lo que siento ahora es que he podido amar a mis fantasmas. Están aquí conmigo y los llevo conmigo, pero he aprendido a hablarles. Si son inseguridades, cosas que me han ocurrido o determinadas heridas, ahora sé mejor cómo manejarlas.

Y eso también sale cuando estoy encima de un escenario. No sé exactamente qué me pasa, pero cuando estoy con la banda siento que tengo muchísima fuerza y puedo sacar toda esa energía cantando. Espero poder hacerlo toda la vida. Poder coger algo que llevas dentro, incluso algo oscuro o doloroso, y transformarlo en energía es una de las cosas que más me gustan de cantar.

¿Sin esos fantasmas existiría la voz que escuchamos en Egoísta?

Sin eso probablemente no saldría la voz que tengo. Necesito sentir cosas. Todos tenemos nuestros fantasmas y creo que eso es completamente normal. A mí me define todo lo bonito, pero también las cosas más oscuras, y ya ni siquiera quiero decir que sean «menos bonitas», porque creo que también hay algo bonito en esas partes. Lo importante es darte tiempo para encontrar un equilibrio y aprender a convivir con todo eso.

«Cuando hago lo contrario de lo que esperan empieza la magia»

Si dentro de quince años estudiaran tu música, ¿qué te gustaría que dijeran de ti?

Me encantaría que hubiera una frase diciendo que las reglas también están para romperlas. Mucha gente puede decirte que tienes que hacer las cosas de una manera concreta, que tienes que ser una determinada versión de ti misma, que tienes que estar tranquila o mantenerte dentro de unos límites. Pero yo he aprendido que muchas veces, cuando hago exactamente lo contrario de aquello que la gente espera de mí, es cuando empieza la magia.

Creo que eso ya está presente en mi manera de hacer música. Hago música en español desde los Países Bajos y también desde España, siendo mitad neerlandesa y mitad española. Ya hay algo ahí que rompe una regla sobre qué debería hacer o desde dónde debería hacerlo. Y también quiero que eso exista como mujer sobre el escenario: puedo ser una mujer fuerte, puedo gritar si me da la gana y puedo enseñar toda la fuerza que tengo. No quiero sentir que haya un límite sobre cuánto espacio puedo ocupar o cuánta intensidad puedo mostrar. Espero que con este disco también se escuche todo eso y, si algún día alguien escribe sobre mí, me gustaría que hablara precisamente de esa libertad.

Ser feliz con aquello que ya tienes

En Adelante cantas sobre sentirte suficiente sin necesitar más. ¿Qué significa para ti?

Creo que la felicidad no se puede comprar. Una persona puede tener absolutamente todo y, si no está feliz, el dinero no vale nada. Durante determinados momentos de mi vida he sentido que con el dinero sí podía conseguir cosas, pero algunas tampoco eran saludables para mí. A veces podía comprar muchísima ropa o beber un vino carísimo simplemente para intentar sentirme más valorada, como si estar en determinado restaurante o llevar determinada ropa significara que yo estaba mejor.

Pero al final llegas a casa y estás sola. No tienes nada de todo eso contigo, solamente te tienes a ti misma. Y para mí esa canción habla mucho de eso: de aprender a aceptar lo que tienes, poder sentirte suficiente y dejar de buscar constantemente fuera algo que te confirme que vales más. Porque si todo aquello desaparece, eres tú quien sigue ahí.

Primavera y la atracción hacia lo que puede hacer daño

En Primavera cantas «te encuentro en la pasión y te pierdo en la traición». ¿Qué significa?

Primavera habla de la obsesión, de estar obsesionada con alguien que te ha hecho muchísimo daño y de desear incluso, por un día, ser esa persona y vivir dentro de su piel para intentar comprenderla. Y la pasión para mí no es solamente una cuestión íntima o sexual. También puede ser el carisma de una persona, esa capacidad de hablar con todo el mundo, de entrar en un lugar y conseguir que todo el mundo la mire, de saber conectar con la gente y transmitir una energía muy fuerte.

Yo muchas veces me he sentido atraída por personas así, personas muy carismáticas. Pero cuando he tenido relaciones personales con gente de ese tipo, muchas veces ha terminado en algo malo, en lágrimas o en situaciones que me han hecho daño. Eso me ha enseñado que a veces hay que tener cuidado con las personas que «gritan» demasiado fuerte. Puedes encontrar a alguien en esa pasión, quedar completamente fascinada por ella, obsesionarte incluso, y al mismo tiempo tener la sensación de que en algún momento algo va a ocurrir y vas a perder a esa persona. Es casi como si ya pudiera escribirlo en un papel antes de que ocurra.

La pregunta que casi nadie hace

¿Qué pregunta te gustaría que te hicieran alguna vez?

Algo tan sencillo como: «¿Cómo estás hoy? ¿Qué has hecho hoy?».

¿Y cómo estás hoy?

Hoy estoy muy bien. Estoy en Barcelona y parte de mi familia es de aquí. Mi madre es de Barcelona y mi padre es de Ámsterdam, de los Países Bajos. Ayer tenía otra entrevista y decidí quedarme en casa de mi familia. He estado con mi tía, con la hermana de mi abuela y con las mujeres de mi familia, todas juntas, y eso me ha hecho muy feliz.

Después de hablar tanto de proyectos, música, procesos y todo aquello que estás intentando conseguir, también es bonito poder quedarte en algo tan sencillo como estar con tu familia y sentir que estás bien. Ahora mismo tengo muchísimas ganas de todo lo que viene y también de las sorpresas que la vida todavía me pueda dar.

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