Hay productos gaming en los que resulta relativamente sencillo entender qué ha cambiado de una generación a otra. Podemos tener un ratón más ligero, unos auriculares con mejor sonido o un monitor con una frecuencia de actualización superior. Con un teclado como el Razer Huntsman V3 HE Magnetic Tenkeyless 8KHz, la situación es algo diferente porque buena parte de sus novedades están escondidas debajo de cada tecla y tienen que ver con algo tan sencillo, y al mismo tiempo tan complejo, como decidir exactamente cuándo queremos que una pulsación sea detectada.

Y quiero empezar esta review reconociendo algo importante: no soy un jugador profesional de esports y tampoco voy a intentar hacer ver que puedo distinguir unas décimas de milisegundo mientras estoy jugando. He probado este Huntsman como alguien que utiliza diariamente el ordenador para escribir, trabajar y también jugar, y precisamente por eso me parece interesante comprobar cuánto de toda esta tecnología que Razer presenta pensando en el terreno competitivo termina siendo perceptible para un usuario menos especializado.
Después de utilizarlo, hay una cosa que sí tengo clara: los switches magnéticos cambian bastante la manera en la que entendemos un teclado. Quizá no pueda medir personalmente si soy un 8% más rápido que con otro modelo, pero sí puedo apreciar que una tecla no tenga que llegar hasta el final de su recorrido para responder y que pueda decidir exactamente cuándo quiero que lo haga. Y ahí es donde este Huntsman empieza a diferenciarse de un teclado mecánico convencional.
Diseño: uno de esos teclados que entran por los ojos
Lo primero que me sorprendió al sacarlo de la caja fue lo bonito que es. Razer lleva muchos años trabajando una estética gaming muy reconocible y este Huntsman consigue mantenerla sin convertirse en uno de esos periféricos excesivamente agresivos que parecen diseñados únicamente para llenar el escritorio de luces.

Estamos ante un teclado Tenkeyless, lo que significa que prescinde del bloque numérico lateral. Personalmente me ha gustado bastante este formato porque mantiene prácticamente todas las teclas que utilizo habitualmente y, al mismo tiempo, reduce considerablemente el espacio que ocupa sobre la mesa. Para jugar también tiene otra ventaja: deja más superficie libre para mover el ratón, algo especialmente interesante en shooters donde utilizamos sensibilidades bajas y necesitamos desplazamientos bastante amplios.
La construcción transmite además muchísima solidez. La parte superior utiliza una aleación de aluminio 5052, mientras que las teclas son Doubleshot PBT texturizadas. Estas últimas dejan pasar la iluminación por los caracteres y tienen un tacto que me ha parecido muy agradable tanto jugando como escribiendo. Razer especifica además una vida útil de 100 millones de pulsaciones para sus switches, así que estamos ante un producto claramente pensado para soportar un uso intensivo durante años.
Y esa sensación de resistencia se nota. Es uno de esos teclados que puedes coger y rápidamente transmite la impresión de que va a aguantar bastante maltrato. Evidentemente no recomiendo empezar a darle golpes para comprobarlo, pero teniendo en cuenta que está especialmente dirigido a jugadores competitivos —y que una partida puede generar algún momento de frustración—, agradezco encontrar una construcción que no parece especialmente delicada.
También me ha gustado mucho su inclinación. La posición de las teclas me ha resultado cómoda para apoyar las muñecas sobre la mesa y escribir durante bastante tiempo. Esto es especialmente importante en mi caso porque no solamente he utilizado el Huntsman para jugar. También he escrito con él y, después de varias horas delante del ordenador, la comodidad termina siendo mucho más importante que cualquier efecto RGB.
Chroma RGB sigue siendo una de las cosas que Razer hace especialmente bien
Evidentemente estamos hablando de Razer y eso significa que tenemos Chroma RGB por tecla. No es precisamente una novedad dentro del catálogo de la compañía, pero continúa siendo uno de los apartados que más me gusta de sus periféricos.

Podemos dejar simplemente una animación recorriendo todo el teclado y olvidarnos del asunto, pero la gracia aparece cuando empezamos a personalizarlo. En mi caso, por ejemplo, pude configurar las teclas WASD con un color diferente al resto del teclado, haciendo que las teclas principales de movimiento quedasen perfectamente identificadas cuando estaba jugando.
Puede parecer una tontería, pero es precisamente este nivel de personalización el que hace que el RGB tenga alguna utilidad más allá de conseguir que nuestro escritorio parezca una discoteca. Podemos adaptar determinados grupos de teclas a los juegos que utilizamos y crear una configuración visual que tenga sentido para nosotros.
Además, la iluminación queda especialmente bien gracias a las teclas Doubleshot PBT. Los caracteres son prácticamente translúcidos y dejan pasar la luz de forma muy limpia, consiguiendo que los colores destaquen sin que todo el teclado quede excesivamente iluminado.
Configuración: aquí es donde empieza realmente la gracia
Podemos sacar el Huntsman de la caja, conectarlo mediante USB-C y empezar a utilizarlo. No necesitamos Bluetooth, emparejamientos, códigos PIN ni receptores inalámbricos. Es conectar y empezar a trabajar o jugar, algo que personalmente siempre agradezco en un periférico de escritorio.
Pero utilizar este teclado únicamente de esta manera sería quedarse con una parte bastante pequeña de lo que ofrece.
La gran diferencia está en sus Razer Hall Effect Magnetic Switches. En lugar de funcionar únicamente como una tecla tradicional que pasa de no pulsada a pulsada al alcanzar un punto determinado, estos switches pueden conocer continuamente cuánto estamos hundiendo cada tecla. Gracias a ello podemos configurar el punto de actuación entre apenas 0,1 mm y 4,0 mm, siendo precisamente esto una de las cosas que más he notado durante mis pruebas.

No tengo que llevar una tecla hasta el final para que el ordenador detecte la pulsación. Puedo hacer que responda prácticamente con tocarla o dejar un recorrido mayor si quiero evitar pulsaciones accidentales. Para escribir quizá prefiera cierta profundidad, mientras que jugando puedo buscar una respuesta mucho más inmediata.
Y creo que esta es la mejor manera de explicar los switches magnéticos a alguien que no es experto en teclados: podemos decidir hasta dónde queremos pulsar una tecla antes de que se convierta en una orden.
Rapid Trigger: entenderlo es más fácil cuando juegas
Una de las tecnologías que inicialmente más me costó entender fue Rapid Trigger. Sobre el papel puede parecer otra de esas expresiones de marketing que terminamos leyendo en las cajas de productos gaming, pero su funcionamiento tiene bastante sentido cuando entendemos qué está haciendo el teclado.
En un switch tradicional existe un punto de activación y un recorrido que tenemos que deshacer antes de que la tecla vuelva a considerarse liberada. Rapid Trigger aprovecha la detección continua de los switches magnéticos para hacer que una tecla pueda desactivarse prácticamente en cuanto empezamos a levantar el dedo, con una sensibilidad que puede llegar hasta 0,1 mm.

Esto tiene especial importancia en juegos como Valorant o Counter-Strike 2. Cuando nos estamos desplazando y queremos detenernos para disparar con precisión, cuanto antes detecte el juego que hemos dejado de movernos, antes podemos ejecutar el disparo en las mejores condiciones. Yo no voy a decir que esta función me haya convertido repentinamente en jugador profesional, porque evidentemente no lo hace, pero sí entiendo perfectamente qué ventaja ofrece.
Es una de esas tecnologías donde probablemente un jugador competitivo sea capaz de extraer muchísimo más rendimiento que yo, pero cuya respuesta inmediata también se puede apreciar simplemente utilizando el teclado.
Snap Tap, Snap Flex y un teclado que empieza a entender cómo pulsamos
Otra función interesante es Razer Snap Tap, especialmente pensada para gestionar dos teclas direccionales enfrentadas. Imaginemos que estamos manteniendo pulsada A para desplazarnos hacia la izquierda y pulsamos D para cambiar inmediatamente hacia la derecha. El sistema puede priorizar la última entrada sin obligarnos a completar perfectamente el proceso de soltar primero una tecla y pulsar después la contraria.
Además, Snap Tap permite almacenar hasta cuatro pares de teclas y ofrece diferentes comportamientos. Podemos priorizar la última pulsación, mantener un estado neutral cuando ambas están presionadas, dar prioridad a una de las dos o incluso comparar cuánto hemos hundido cada tecla para determinar cuál debe imponerse. Aquí empezamos a entrar en un terreno bastante avanzado que probablemente muchos usuarios nunca tocarán, pero para quien realmente quiera configurar cada detalle las posibilidades son enormes.

También tenemos Snap Flex, que permite vincular dos entradas a una única pulsación. Aquí sí podemos simplificar determinadas combinaciones que normalmente necesitarían varias teclas y conseguir que ambas acciones se ejecuten conjuntamente de una forma consistente. Razer pone como ejemplo acciones que necesitan una sincronización especialmente precisa entre varias entradas.
Y todavía queda Dynamic Keystroke, con el que podemos asignar hasta cuatro acciones diferentes a una única tecla dependiendo de cómo la pulsemos y liberemos. Es posible ejecutar dos acciones durante la pulsación y otras dos durante el recorrido de liberación.
Todo esto demuestra hasta qué punto los switches magnéticos cambian el concepto tradicional de una tecla. Ya no hablamos simplemente de pulsado o no pulsado. El teclado sabe cuánto recorrido estamos haciendo y puede utilizar esa información para interpretar diferentes acciones.
8.000 Hz: números impresionantes que no todo el mundo va a notar
Otro de los grandes argumentos del Huntsman está en su apellido: 8KHz. El teclado utiliza HyperPolling con una tasa de sondeo máxima de 8.000 Hz, ocho veces los 1.000 Hz que tradicionalmente encontramos como referencia en muchos periféricos gaming.

Razer declara una latencia media de 0,6 ms para este modelo y afirma que, en sus propias pruebas, la combinación de sus switches magnéticos con 8.000 Hz consiguió un rendimiento un 8% más rápido que el competidor más cercano utilizado en su comparativa. Es importante remarcar que ese 8% procede de las pruebas realizadas por Razer, con todos los teclados configurados a 0,1 mm y 8.000 Hz; no es una diferencia que yo haya medido personalmente.
¿Puedo distinguir personalmente 0,6 milisegundos? Evidentemente no. Y creo que decir lo contrario sería engañar al lector.
Pero también entiendo que este teclado no está diseñado únicamente pensando en mí. Para un jugador competitivo con un monitor de alta frecuencia, un ordenador capaz de generar cientos de imágenes por segundo y muchas horas de entrenamiento, reducir todo lo posible la latencia de cada componente tiene sentido. Lo interesante es que Razer está intentando eliminar cualquier posible cuello de botella entre nuestro dedo y lo que termina ocurriendo en pantalla.
Synapse: increíblemente completo y precisamente por eso puede abrumar
Aquí aparece una de mis principales críticas. Razer Synapse permite hacer prácticamente de todo, y eso es al mismo tiempo una de sus mayores virtudes y uno de sus mayores problemas.
Podemos configurar la iluminación de cada tecla, modificar los puntos de actuación, Rapid Trigger, Snap Tap y muchas otras opciones. El teclado dispone además de seis perfiles internos, incluyendo configuraciones pensadas para FPS, WASD analógico, conducción o alta sensibilidad.

Para quien disfruta dedicando tiempo a configurar absolutamente cada detalle, es fantástico. Yo mismo agradezco poder modificar los colores de determinadas teclas y tener tantísimas posibilidades disponibles.
Pero llega un momento en el que hay tantas opciones que puede resultar un poco abrumador.
No todo el mundo quiere dedicar horas a entender exactamente qué hace cada parámetro de un teclado. Hay usuarios que simplemente quieren seleccionar «FPS», «trabajo», «escritura» o «conducción» y que el programa les ofrezca una configuración recomendable sin tener que estudiar qué significa cada ajuste. Synapse ha crecido muchísimo y creo que Razer debería empezar a pensar también en simplificar la experiencia para ese tipo de usuario.
Curiosamente, existe una alternativa que me parece muy interesante: Razer Synapse Web. Desde un navegador podemos acceder a ajustes esenciales como el punto de actuación, Rapid Trigger o Snap Tap sin instalar todo el software de escritorio. También podemos acceder y actualizar perfiles guardados en el propio teclado.
Creo que ese concepto debería ganar todavía más protagonismo. El usuario avanzado siempre podrá entrar en todos los ajustes, mientras que quien simplemente quiera conectar el teclado y jugar debería tener un camino mucho más directo.
Un teclado cableado en plena era inalámbrica
El Huntsman V3 HE Magnetic Tenkeyless es exclusivamente cableado mediante USB-C. No tenemos Bluetooth, conexión inalámbrica ni una batería que tengamos que cargar. El cable además es desmontable, así que podemos sustituirlo fácilmente si se estropea o utilizar otro que se adapte mejor a nuestro escritorio.
Inicialmente puede parecer una carencia teniendo en cuenta la cantidad de teclados inalámbricos que existen actualmente, pero entiendo perfectamente la decisión en un producto cuyo principal argumento es reducir la latencia al mínimo posible. Si estamos hablando constantemente de 8.000 Hz, tiempos de respuesta y switches capaces de detectar movimientos minúsculos, mantener una conexión física resulta coherente con el enfoque competitivo del producto.
Para un teclado de escritorio tampoco me parece especialmente problemático. Lo conectamos y nos olvidamos. No tenemos que mirar porcentajes de batería, cargarlo durante la noche ni preocuparnos porque se quede sin energía en mitad de una partida.
Eso sí, existe un consumo eléctrico constante mientras está conectado y encendido, especialmente porque tenemos todo el sistema RGB funcionando. En la documentación proporcionada por Razer no aparece una cifra concreta de consumo eléctrico en vatios, así que no tendría sentido inventar cuánto gasta. Lo único que podemos decir es que se alimenta directamente a través de su conexión USB-C y no incorpora batería.
Valoración final: mucha tecnología que también puede disfrutar alguien que no es profesional
Después de probar el Razer Huntsman V3 HE Magnetic Tenkeyless 8KHz, creo que Razer ha hecho un producto precioso. Su diseño me parece maravilloso, transmite muchísima resistencia, resulta cómodo para escribir durante horas y mantiene esa iluminación RGB tan característica de la compañía sin renunciar a una construcción bastante elegante.
Pero lo verdaderamente interesante está debajo de las teclas.
Los switches magnéticos me parecen una evolución muy interesante porque consiguen algo que puedo apreciar incluso sin ser un jugador profesional: no necesito pulsar una tecla hasta el fondo para que responda. Poder modificar exactamente el punto en el que quiero que se registre una pulsación cambia bastante la experiencia y abre posibilidades que simplemente no existen en un teclado mecánico tradicional.
Rapid Trigger, Snap Tap, Snap Flex o Dynamic Keystroke llevan esa idea muchísimo más lejos. Algunas son funciones que probablemente nunca aprovecharé al mismo nivel que alguien que compite diariamente en Valorant o Counter-Strike, pero entiendo perfectamente por qué existen y qué ventajas pueden aportar. Razer está convirtiendo cada tecla en algo mucho más configurable y preciso.
Mi principal crítica está en el software. No porque sea malo, sino casi por todo lo contrario: es tan completo que puede terminar siendo demasiado complejo. Razer debería conseguir que quien quiera profundizar tenga todas estas opciones disponibles, pero también ofrecer una experiencia mucho más sencilla para quien simplemente quiera aprovechar el teclado sin dedicar horas a configurarlo.
Por lo demás, me cuesta encontrar grandes problemas. Que sea únicamente cableado puede echar atrás a quien busque un escritorio completamente inalámbrico, pero tiene bastante sentido en un producto orientado a conseguir la menor latencia posible. Y el formato Tenkeyless me parece probablemente uno de los mejores equilibrios entre un teclado completo y uno pensado para jugar.
No soy el jugador profesional al que Razer dirige buena parte de la tecnología de este Huntsman y precisamente por eso termino esta review con una sensación bastante positiva. No hace falta ser profesional para notar que las teclas responden de otra manera. Después será cada jugador quien decida cuánto quiere profundizar en todo lo que permiten.
Razer tiene aquí un teclado muy bonito por fuera, pero muchísimo más interesante por dentro.









