1 de cada 5 personas bisexuales afirma haber sufrido una agresión en el último año

Una de cada cinco personas bisexuales afirma haber sufrido una agresión en el último año

Una de cada cinco personas bisexuales ha sufrido una agresión durante el último año y cerca de una de cada tres afirma haber padecido acoso o discriminación en ese mismo periodo. Son algunos de los principales datos que recoge el informe ‘Estado del Odio 2026’, elaborado por la Federación Estatal LGTBI+ con la colaboración de integrantes de un equipo de investigación del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC.

Los datos dibujan un escenario en el que la violencia y la discriminación contra las personas bisexuales no se limita a episodios aislados, sino que aparece en distintos ámbitos de la vida cotidiana. El estudio pone el foco en agresiones, acoso y discriminación, pero también en formas de invisibilización que pueden producirse dentro de relaciones afectivas, instituciones, servicios sanitarios o espacios sociales.

Prejuicios que afectan a las relaciones y a la vida cotidiana

Entre los problemas señalados aparece la persistencia de estereotipos que asocian la bisexualidad con la promiscuidad o con una supuesta incapacidad para mantener relaciones estables. Estas ideas pueden traducirse en dinámicas de control, celos o desconfianza dentro de las relaciones y afectar especialmente a mujeres y personas no binarias.

El informe y los testimonios recogidos por la Federación apuntan también a una hipersexualización de las personas bisexuales, un prejuicio que puede influir en la forma en que se interpretan determinadas agresiones sexuales y en cómo se cuestiona posteriormente a las víctimas.

Otro de los fenómenos señalados es el llamado borrado bisexual, que se produce cuando la orientación de una persona se presupone únicamente a partir de la pareja que tiene en ese momento. Esta simplificación puede hacer que una persona bisexual deje de ser reconocida como tal si mantiene una relación con alguien de otro género o del mismo género, reduciendo una identidad compleja a una lectura externa y circunstancial.

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También hay problemas en el ámbito sanitario e institucional

El documento señala que las personas bi+ pueden encontrar dificultades en servicios públicos y marcos normativos cuando sus experiencias quedan diluidas dentro de categorías más generales. La falta de reconocimiento específico de la bifobia puede hacer que determinadas situaciones de discriminación o violencia se clasifiquen de otra manera y que no siempre se recoja adecuadamente su origen.

La Federación menciona también problemas relacionados con el ámbito sanitario y denuncia la persistencia de enfoques que pueden patologizar o asociar de manera incorrecta la bisexualidad con problemas de salud mental. En este sentido, recuerda el caso de una guía sanitaria que permaneció durante años en la web oficial de la Comunidad de Madrid y que vinculaba la bisexualidad con el Trastorno Límite de la Personalidad.

El acceso al asilo y a la protección internacional es otro de los ámbitos señalados. Según la organización, algunas personas bisexuales pueden encontrarse con el argumento de que podrían ocultar su orientación o vivir como heterosexuales para evitar la persecución, una interpretación que la Federación considera una forma de negar la realidad de su identidad.

La formación de familias tampoco escapa a los estereotipos

Fotograma de Besos Ocultos

El informe y las declaraciones de la Federación también llaman la atención sobre los prejuicios que afectan a las personas bisexuales a la hora de formar familias. Entre ellos aparece la idea de que la bisexualidad podría ser incompatible con la crianza estable, una asociación para la que la organización considera que no existe fundamento.

A ello se suma la invisibilización que pueden experimentar las personas bisexuales que también son trans, no binarias, intersexuales o asexuales. En estos casos, distintos factores de discriminación pueden superponerse y hacer que la experiencia individual quede fragmentada o mal representada.

La Federación señala además que incluso dentro de algunos espacios LGTBI+ pueden producirse dinámicas de invisibilización. Entre los ejemplos citados aparecen mujeres bisexuales asimiladas automáticamente como lesbianas y hombres bisexuales tratados bajo el prejuicio de que se encuentran en una supuesta fase de negación o aceptación de una homosexualidad no reconocida.

La Federación pide cambios legales, sanitarios y sociales

En la segunda mitad de su análisis, la Federación Estatal LGTBI+ denuncia que la bifobia se manifiesta a través de violencias cotidianas que pueden atravesar distintas esferas de la vida. Noelia Salido, co-coordinadora del Grupo de Políticas Bisexuales, sostiene que los prejuicios sobre promiscuidad, monogamia o identidad contribuyen a generar contextos de desconfianza, culpabilización y violencia.

Por su parte, Alex Robles, también co-coordinador del grupo, pone el foco en la invisibilización jurídica y en la falta de reconocimiento específico de determinadas formas de discriminación. La organización reclama que la bifobia y las orientaciones bi+ estén recogidas de forma expresa en protocolos frente a delitos de odio y en los procedimientos de asilo y protección internacional.

La Federación pide además eliminar cualquier forma de patologización en documentos sanitarios, médicos o psiquiátricos, revisar los espacios LGTBI+ para garantizar que sean entornos realmente seguros y mejorar la representación mediática y cultural de las personas bisexuales para evitar que se reproduzcan estereotipos que puedan contribuir a su discriminación.

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