El violonchelista Ettore Pagano y a la pianista Yoko Suzuki en el emiciclo
El violonchelista Ettore Pagano y a la pianista Yoko Suzuki en el emiciclo

Pau Casals suena por la Paz en el Congreso de los Diputados

El Hemiciclo se convirtió en escenario musical para reivindicar la paz, la libertad y el entendimiento coincidiendo con el 150.º aniversario del nacimiento del violonchelista catalán

Por primera vez, el Congreso de los Diputados ha celebrado en su Hemiciclo el Día Internacional de la Paz, y lo ha hecho colocando en el centro la figura de Pau Casals. La coincidencia con el 150.º aniversario de su nacimiento ha servido para recuperar no solo al músico, sino también al hombre que durante buena parte de su vida convirtió la defensa de la paz, la democracia, la libertad y los derechos humanos en una prolongación de su actividad artística. Música, testimonios y grabaciones históricas construyeron así una jornada que buscaba recordar que la obra de Casals difícilmente puede separarse de las ideas que defendió fuera de los escenarios.

La celebración reunió en Madrid a representantes institucionales y del mundo cultural, con Francina Armengol, presidenta del Congreso, encargada de abrir el acto. En su intervención defendió que la paz debe entenderse como algo más amplio que la ausencia de guerra y la vinculó con la dignidad, la igualdad y la construcción de sociedades democráticas mediante el diálogo y el acuerdo. El homenaje tomó precisamente ese planteamiento como punto de partida para regresar a la trayectoria de Casals y a una concepción de la música que él mismo entendía como una herramienta capaz de atravesar fronteras y acercar a las personas.

Cuando la música se convierte en una declaración de paz

El momento más simbólico de la tarde llegó cuando volvió a sonar el propio violonchelo de Pau Casals, un Matteo Goffriller de 1733 que le acompañó durante más de seis décadas. El joven violonchelista Ettore Pagano, ganador del Queen Elisabeth Competition 2026, interpretó fragmentos de la Suite n.º 1 para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach, un compositor especialmente ligado a la carrera de Casals desde que descubrió sus suites siendo adolescente y dedicó años a estudiarlas antes de llevarlas al escenario.

Pau Casals saluda al secretario general de las Naciones Unidas, Dag Hammarskjöld, durante su visita a la sede de la ONU en Nueva York en 1958.
Pau Casals saluda al secretario general de las Naciones Unidas, Dag Hammarskjöld, durante su visita a la sede de la ONU en Nueva York en 1958.

No se trataba únicamente de recuperar su faceta como intérprete. Buena parte del acto estuvo dedicada a explicar cómo Casals fue convirtiendo su posición como músico internacional en una plataforma desde la que hablar de los conflictos de su tiempo. Tras su exilio en 1939 ayudó a refugiados en el sur de Francia y fue invitado en distintas ocasiones por las Naciones Unidas, donde defendió públicamente la paz en un momento marcado por la Guerra Fría y la amenaza de un conflicto nuclear. Esa dimensión social fue abordada durante una conversación entre Iñaki Gabilondo y Ana Belén, que recorrieron su manera de entender la cultura como un bien que debía estar al alcance de todos.

El propio Casals regresó además al Hemiciclo a través de su voz. Durante la ceremonia se reprodujeron fragmentos del mensaje que pronunció ante las Naciones Unidas en 1958, invitado por el entonces secretario general Dag Hammarskjöld. En aquella intervención defendía la música como un lenguaje universal capaz de favorecer la comunicación entre las personas, una idea que décadas después continúa explicando por qué su figura fue escogida para protagonizar esta primera celebración institucional del Día Internacional de la Paz en el Congreso.

Granados, Falla y Bach para recorrer su legado

El programa musical también permitió reconstruir algunas de las relaciones artísticas que marcaron la trayectoria del violonchelista. Ettore Pagano y la pianista Yoko Suzuki interpretaron el Intermezzo de Goyescas, de Enrique Granados, recordando la amistad que mantuvieron ambos músicos, y posteriormente abordaron la Nana y la Jota de la Suite popular española de Manuel de Falla, cuyo 150.º aniversario también se conmemora este año.

El violonchelista Ettore Pagano y a la pianista Yoko Suzuki en el emiciclo
El violonchelista Ettore Pagano y a la pianista Yoko Suzuki en el emiciclo

La elección de las obras convirtió el homenaje en algo más que una sucesión de discursos. Casals aparecía constantemente a través de las personas con las que trabajó, de los compositores que marcaron su formación y, sobre todo, de una idea que atravesó toda su carrera: que la actividad artística podía tener también una responsabilidad pública. El propio Jordi Pardo, director general de la Fundación Pau Casals, recordó durante el acto que el músico nunca separó su trayectoria artística de su compromiso con la paz y los derechos humanos.

«El Cant dels Ocells» vuelve a cerrar el círculo

La presidenta del Congreso, Francina Armengol, da la bienvenida al violonchelista Ettore Pagano y a la pianista Yoko Suzuki a su llegada al Hemiciclo.

El acto terminó con «El Cant dels Ocells», la canción popular catalana que Casals convirtió con los años en uno de sus símbolos más reconocibles. Interpretada al final de sus conciertos y asociada a su exilio, terminó adquiriendo un significado que iba mucho más allá de su origen tradicional: añoranza de Catalunya, pero también esperanza y paz. Su interpretación dentro del Congreso cerró así una ceremonia cuyo motivo inicial era precisamente recordar que aquellos valores siguen necesitando espacios desde los que ser reivindicados.

La conmemoración de Casals150 continuará este miércoles 23 de septiembre en Madrid con la presentación de su programación oficial en el Instituto Cervantes. El proyecto, iniciado en abril de 2026 y previsto hasta octubre de 2027, desarrollará actividades nacionales e internacionales alrededor de su legado musical y humanista bajo el lema «Casals 150: música para la paz».

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