Thanksgiving vuelve a encontrar su espacio en Barcelona. El próximo jueves 26 de noviembre, Restaurant Windsor, en la calle Còrsega 286, celebrará una nueva edición de su cena especial de Acción de Gracias, una propuesta que nació pensando especialmente en la comunidad estadounidense de la ciudad y que, con los años, ha ido despertando también el interés del público local.
El menú tendrá un precio de 70 euros por persona, IVA incluido y bebidas aparte, y recuperará buena parte de los grandes clásicos asociados a esta celebración, desde el pavo asado con sus correspondientes guarniciones hasta el pastel de calabaza. Todo ello reinterpretado desde la cocina de Windsor, que mantiene su apuesta por el producto y los ingredientes de proximidad.
El pavo vuelve a ocupar el centro de la mesa
Hablar de Thanksgiving implica inevitablemente hablar de pavo. En Windsor será también el gran protagonista de la noche, preparado asado y relleno y presentado entero ante los comensales antes de ser porcionado y servido.









La cena comenzará con una copa de cava acompañada de patatas fritas, aceitunas y pan de Masia de la Fleca Balmes. Después llegará una crema caliente de bogavante como primer plato, antes de dar paso al pavo y a las guarniciones que se servirán para compartir.
No faltarán el boniato al horno, el puré de patata con mantequilla, el relleno adicional del propio pavo y las judías salteadas con almendras, elementos prácticamente inseparables de una mesa tradicional de Thanksgiving.
También estarán presentes las dos salsas que suelen acompañar al plato: la gravy, elaborada a partir de los jugos del asado, y la salsa de cranberries, cuyo punto dulce y ácido contrasta con la carne.
De Estados Unidos a Barcelona
Thanksgiving se celebra cada cuarto jueves de noviembre en Estados Unidos y mantiene una relación muy estrecha con la mesa, las reuniones familiares y el concepto de compartir. Su historia se remonta a las antiguas celebraciones de las cosechas, aunque su evolución es bastante más compleja que la versión simplificada que durante años se ha contado alrededor de los primeros colonos europeos.

En la actualidad, la gastronomía se ha convertido en uno de sus grandes símbolos. Las recetas cambian según la familia y la región, pero el pavo, el puré de patata, las verduras, las salsas y los postres de calabaza siguen formando parte del imaginario colectivo de esta fecha.
La propuesta de Windsor nació precisamente para que quienes viven lejos de Estados Unidos pudieran mantener esa tradición en Barcelona sin tener que organizar todo el banquete en casa. Pero la celebración ha terminado atrayendo también a quienes simplemente sienten curiosidad por conocer una de las grandes fiestas gastronómicas norteamericanas.
El pastel de calabaza pondrá el final dulce
El postre seguirá igualmente la tradición con un pastel de calabaza acompañado de canela y nata, uno de los sabores más asociados al otoño estadounidense y a las celebraciones de Thanksgiving.
La combinación de calabaza y especias se ha convertido con el tiempo en un símbolo de estas fechas y permitirá cerrar una cena que intenta mantener reconocibles los principales elementos del menú original sin renunciar al estilo propio del restaurante.
Windsor vuelve así a utilizar la gastronomía como punto de encuentro entre culturas, aprovechando una celebración importada para construir una experiencia que puede resultar familiar para quienes crecieron con ella y completamente nueva para quienes se acercan por primera vez.












