Fotograma del encuentro de Izan Llunas con la Revista YOUNG
Fotograma del encuentro de Izan Llunas con la Revista YOUNG

Izan Llunas: “Siempre llevaré a ese niño conmigo”

El artista presenta Ahora sé, su primer tema compuesto en solitario, y abre una nueva etapa más personal tras su paso por el Benidorm Fest

PatrocinadorHoteles Meliá

Hay momentos en la carrera de un artista que no solo sirven como escaparate, sino como punto de inflexión. En el caso de Izan Llunas, ese cambio llega tras su paso por el Benidorm Fest y se consolida con Ahora sé, un sencillo que marca un antes y un después en su trayectoria. No solo por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta: es la primera vez que el artista se enfrenta a una canción completamente escrita por él mismo.

A sus 21 años, Izan se encuentra en ese punto en el que deja de buscar para empezar a definirse. En esta conversación con Revista YOUNG, la tercera, el artista habla de evolución, de identidad, de inseguridades y de ese niño que, asegura, sigue formando parte de todo lo que es hoy.

El Benidorm Fest como punto de partida

¿Qué valoración haces de tu paso por el Benidorm Fest?

Creo que ha sido una experiencia mucho más bonita de lo que esperaba. Yo iba con la idea de que sería una edición con bastante competitividad, con tensión, porque al final es un festival muy grande y todos vamos con nuestras expectativas, con el trabajo de meses detrás y con muchas ganas de hacerlo bien.

Pero la realidad fue diferente. Sí que había competitividad, claro, porque es inevitable, pero también hubo una sensación muy fuerte de compañerismo. Cada uno estaba centrado en su propuesta, en su proyecto, pero al mismo tiempo éramos como una familia. Había respeto, apoyo, y eso hizo que todo se viviera de una forma mucho más sana y más bonita.

Al final te das cuenta de que estás compartiendo algo muy grande con gente que está en tu mismo momento, y eso crea un ambiente especial que desde fuera quizá no se percibe tanto.

Tu actuación tenía una exigencia física importante. ¿Cómo preparaste ese directo?

Fue un reto bastante grande, sobre todo porque yo nunca había bailado de esa forma en un escenario. Hasta ahora siempre había estado más centrado en la voz, en la interpretación más estática, y de repente tenía que integrar baile, desplazamientos, coreografía… todo a la vez.

Cuando me plantearon la puesta en escena, supe que tenía que prepararlo en serio. Contacté con un amigo que es bailarín y me propuse entrenar muchas horas. No siempre eran seis horas diarias, pero sí sesiones muy intensas, constantes, porque sabía que tenía que llegar con seguridad.

Lo más importante para mí era que todo estuviera equilibrado. Que el baile no se comiera la voz, que la voz no se resintiera por el movimiento. Y creo que ese trabajo se notó, porque al final era una actuación muy exigente, pero también muy controlada.

Un nuevo capítulo tras el escenario

¿Sientes que el Benidorm Fest ha marcado un antes y un después en tu carrera?

Sí, totalmente. Creo que ha sido el momento en el que he podido enseñar una parte de mí que llevaba mucho tiempo desarrollando en el estudio.

Antes del Benidorm yo ya llevaba años trabajando, buscando mi sonido, probando cosas, equivocándome también, que es parte del proceso. Pero todo eso era más interno, más de puertas hacia dentro.

El festival ha sido como abrir esa puerta. Como decir “esto es lo que llevo tiempo construyendo”. Y a partir de ahí siento que empieza un nuevo capítulo. No es que lo anterior no sirva, al contrario, es lo que me ha traído hasta aquí, pero sí que ahora todo tiene más sentido, más dirección.

“Ahora sé”, una canción hacia el pasado

Este nuevo single marca un cambio claro. ¿Dónde sitúas “Ahora sé” dentro de tu vida?

Es una canción muy especial para mí por varios motivos. El primero es que es la primera que compongo completamente solo, y eso ya supone un paso importante a nivel personal y artístico, porque es la primera vez que no hay ningún filtro entre lo que siento y lo que acabo mostrando. Es como un ejercicio de honestidad total, de decir “esto soy yo ahora mismo”.

Pero además es una canción que mira hacia atrás de una forma muy directa. Está dedicada a mi yo de hace diez años, a ese niño que fui, a su forma de ver el mundo, a las cosas que sentía y, sobre todo, a todo lo que no entendía en ese momento. Porque cuando eres más pequeño hay muchas cosas que te pasan y no sabes ponerles nombre, no sabes por qué te afectan o por qué te hacen sentir de determinada manera.

Izan Llunas
Izan Llunas

No es que haya habido un único momento difícil, sino más bien una suma de sensaciones, de inseguridades, de dudas que forman parte de crecer. Y creo que todos pasamos por ahí, por etapas en las que no tenemos claro quiénes somos o hacia dónde vamos.

La canción nace precisamente de esa necesidad de volver a ese punto y hablar con ese niño desde la perspectiva de ahora. De decirle que no está solo, que todo eso que vivió tenía sentido, que todo forma parte del camino que me ha llevado a ser quien soy hoy. Incluso hay una frase en la canción que va muy por ahí, por el hecho de no volver a dejarse solo, de acompañarse a uno mismo, que creo que es algo que todos aprendemos con el tiempo.

Al final es una forma de reconciliarte contigo mismo, de aceptar tu historia sin intentar cambiarla, y de entender que incluso lo que no comprendías en su momento también tenía un lugar dentro de ti.

Escribir en solitario y asumir el peso

¿Qué supone para ti firmar una canción al 100% en solitario?

Supone mucha responsabilidad, porque al final eres tú el que está detrás de todo. No hay nadie más que filtre, que aporte desde fuera, que te diga “esto sí, esto no”.

Pero también es muy liberador. Porque sabes que lo que estás mostrando es completamente tuyo, sin matices.

Yo siempre he estado muy involucrado en mis canciones, incluso cuando no las escribía solo. Siempre he tenido una opinión muy clara sobre lo que quería hacer. Pero esto es distinto. Aquí no hay excusas, no hay medias tintas. Es lo que soy en ese momento.

El paso del tiempo y la identidad

¿Por qué ahora decides hablarle a ese Izan de hace diez años?

Porque creo que ahora es cuando realmente puedo entenderlo. Cuando eres más pequeño, vives todo desde un lugar mucho más inocente, más inmediato. Sientes las cosas, pero no sabes analizarlas, no sabes por qué te afectan ni cómo gestionarlas. Simplemente pasan y tú las atraviesas como puedes.

Con el tiempo eso cambia. Empiezas a mirarlo todo con más perspectiva, a ponerle nombre a lo que antes no entendías, a darte cuenta de por qué reaccionabas de cierta manera o por qué algunas cosas te marcaron más de lo que pensabas. No es que haya un momento concreto en el que todo haga “clic”, sino que es un proceso bastante lento. Vas creciendo, vas acumulando experiencias y poco a poco empiezas a encajar piezas que antes estaban sueltas.

Y llega un punto en el que necesitas mirar atrás, no desde la nostalgia, sino desde la comprensión. Desde ese lugar en el que puedes decir “vale, todo esto que viví, incluso lo que no entendía, ha servido para algo”.

Ahí es donde nace la canción. Es como una conversación contigo mismo, pero desde otro nivel de conciencia, desde alguien que ya ha pasado por eso y puede mirarlo con más calma, con más empatía hacia su propia historia.

¿Cómo era ese Izan de hace diez años?

Yo creo que no ha desaparecido. Sigue estando ahí, en todo lo que hago. Muchas veces se habla de “dejar atrás” etapas o versiones de uno mismo, pero en mi caso no lo siento así. No es que haya un antes y un después completamente separados, sino más bien una continuidad.

Sí que he cambiado, claro. Ahora tengo más experiencia, más claridad, otra forma de pensar y de entender lo que me pasa. He aprendido a gestionar cosas que antes me sobrepasaban o que simplemente no sabía explicar. Pero esa esencia sigue dentro de mí. Y de hecho, no quiero perderla.

Porque al final es lo que te mantiene conectado con lo que eres de verdad. Esa parte más inocente, más intuitiva, es la que muchas veces te guía sin que te des cuenta, la que te hace sentir las cosas de forma más pura.

Para mí ese niño no es algo del pasado, es algo que sigue presente, que convive con la versión actual. Y todo lo que hago ahora, incluso esta nueva etapa musical, nace también desde ahí.

Ser identificado como artista

¿Sientes que ahora se te empieza a ver más como artista?

Creo que es un proceso bastante natural. Nadie nace teniendo todo definido desde el principio, ni a nivel personal ni artístico. Todos pasamos por una etapa de búsqueda en la que probamos cosas, nos equivocamos, cambiamos de dirección y poco a poco vamos entendiendo qué es lo que queremos hacer de verdad.

En mi caso, llevo años en ese punto. Han sido años de estudio, de experimentar, de descubrir qué me encaja y qué no, de encontrar una forma de expresarme con la que me sienta cómodo. Y ahora es cuando empiezo a notar que todo eso empieza a tomar forma, que hay una identidad más clara detrás de lo que hago.

También creo que tiene que ver con cómo se percibe desde fuera. No es tanto que antes no se me viera como artista, sino que ahora lo que hago es más fácil de entender. Cuando tienes un proyecto más definido, más desarrollado, la gente conecta antes, lo ubica mejor, lo reconoce con más claridad.

Al final es una mezcla de las dos cosas: de un trabajo interno que se va consolidando y de una mirada externa que, poco a poco, empieza a entender mejor quién eres y qué quieres contar.

Después del Benidorm

¿Qué pasa después de bajarte de un escenario como el del Benidorm Fest?

En mi caso, seguir. No hubo un momento de parar. Tengo la suerte de tener un equipo que piensa como yo, que lo vivimos todo como algo más que un trabajo. Para nosotros esto es nuestra vida, nuestro proyecto, algo que estamos construyendo día a día.

Entonces no hay un “paro y descanso”, sino que seguimos creando, preparando lo siguiente, pensando en lo que viene.

Lo que viene ahora

¿Habrá un EP? ¿Qué podemos esperar?

Estamos trabajando en ello. Hay mucha música, muchas ideas, muchos proyectos.

No puedo decir exactamente cómo se va a materializar, pero sí que viene bastante contenido y forma parte de esta nueva etapa.

¿Te planteas hacer una balada?

Sí, totalmente. De hecho, durante todos estos años hemos estado probando muchísimos estilos. Ha sido parte del proceso, no solo de aprender a nivel musical, sino de entender dónde me siento más cómodo, qué me representa de verdad y qué no.

Hemos pasado por sonidos más pop, más urbanos, cosas más melódicas, incluso pruebas más cercanas al R&B o a la balada. Y todo eso ha sido necesario, porque sin esa etapa de prueba y error es muy difícil encontrar tu propio lenguaje.

Lo bueno es que ahora siento que hay una identidad bastante clara detrás de todo eso. Ya no es solo probar por probar, sino que hay una base sobre la que construir. Entonces puedo moverme entre distintos géneros sin sentir que estoy perdiendo lo que soy.

Al final no se trata tanto del estilo en sí, sino de cómo lo haces tuyo. Y creo que ahora estoy en ese punto en el que, independientemente del sonido, la gente puede reconocer que soy yo.

Ser joven en la industria

Fotograma del encuentro de Izan Llunas con la Revista YOUNG
Fotograma del encuentro de Izan Llunas con la Revista YOUNG

¿Has sentido en algún momento que se te ha infravalorado o ninguneado por ser tan joven?

Sí, en algún momento sí lo he sentido, aunque creo que es algo que le pasa a mucha gente cuando empieza, especialmente si eres joven. Hay una tendencia bastante habitual a pensar que, por la edad, todavía no tienes el criterio suficiente o que lo que haces es menos serio o menos trabajado.

Pero también entiendo de dónde viene. Al final, la experiencia es algo que se valora mucho en esta industria, y es lógico que haya cierto escepticismo al principio. Lo importante es no quedarte ahí y no creértelo tú mismo.

En mi caso, lo he tomado más como una motivación que como un freno. Es decir, si alguien duda, lo único que puedo hacer es seguir trabajando, seguir aprendiendo y demostrar con el tiempo que estoy preparado.

También creo que ahora se empieza a ver más claro. Cuando tienes un proyecto más definido, cuando hay un trabajo detrás que se puede escuchar y ver, la percepción cambia. Ya no es tanto “es joven” como “vale, esto tiene una dirección”.

Al final, la edad es solo una parte de la historia. Lo que realmente importa es lo que haces con ella y cómo evolucionas.

Crecer sin perder la esencia

Cada vez que hablamos contigo, se percibe un Izan más maduro. ¿Lo sientes así?

Sí, pero tampoco quiero perder lo que era. Creo que el crecimiento no va de dejar atrás versiones de ti mismo, sino de integrarlas. He cambiado, claro. Ahora tengo más perspectiva, más calma, otra forma de entender lo que me pasa y de reaccionar ante ello. Pero eso no significa que lo anterior desaparezca.

Ese niño sigue ahí, en muchas cosas. En la forma de sentir, en la ilusión, en cómo vivo la música. Y para mí es importante que siga estando, porque es una parte muy real de lo que soy. Si pierdes eso, también pierdes una parte de tu verdad.

Creo que muchas veces crecer se entiende como endurecerte o volverte más frío, y para mí es justo lo contrario. Es aprender a entenderte mejor sin dejar de sentir como antes, sin perder esa parte más pura.

Por eso existe Ahora sé. Porque al final, todo lo que soy hoy viene de ese niño. De lo que vivió, de lo que sintió, incluso de lo que no entendía en su momento. Y de alguna manera, esta canción es una forma de decirle que todo eso sigue aquí, que no se ha perdido.

¿Qué te ha parecido este contenido?