CuinAigua se consolida como escaparate de la cocina de montaña

Oriol Balaguer, Rafel Múria, Sergi de Meià, Joseba Cruz o Iolanda Bustos protagonizan una nueva edición de unas jornadas gastronómicas que reivindican el valor del agua, el paisaje y la memoria culinaria

Durante dos días, Castellar de n’Hug dejó de ser únicamente el lugar donde nace el río Llobregat para convertirse en uno de los puntos de encuentro más singulares de la gastronomía catalana. La localidad del Berguedà acogió la tercera edición de CuinAigua, unas jornadas que han reunido a algunos de los nombres más destacados de la cocina actual para reflexionar sobre la relación entre agua, territorio, paisaje y gastronomía.

El chef Joseba Cruz
El chef Joseba Cruz

Impulsado por el Ens d’Abastament d’Aigua Ter-Llobregat (ATL) junto al Ayuntamiento de Castellar de n’Hug, el encuentro volvió a apostar por una filosofía muy concreta: poner en valor la cocina de montaña, la tradición de la trashumancia y los productos que históricamente han definido la identidad culinaria de estas tierras. La carne de cordero y ternera de pasto, las truchas de río, las hierbas aromáticas, las flores silvestres, la miel o los caldos tradicionales se convirtieron en protagonistas de unas jornadas donde el agua estuvo presente no solo como ingrediente, sino como elemento fundamental para entender la cultura gastronómica del territorio.

La creación del chef Joseba Cruz
La creación del chef Joseba Cruz

Una gastronomía que mira al paisaje y a la memoria

Lejos de los grandes congresos gastronómicos y de los auditorios multitudinarios, CuinAigua ha consolidado una fórmula que apuesta por acercar la alta cocina al entorno rural. La propuesta permite que cocineros, productores y asistentes compartan experiencias en un escenario donde el paisaje forma parte activa del discurso gastronómico.

La chef Iolanda Bustos
La chef Iolanda Bustos

Las sesiones celebradas en la Sala Social de Castellar de n’Hug, además de retransmitirse en streaming, sirvieron para abordar cuestiones relacionadas con la sostenibilidad, la biodiversidad, los productos locales y la preservación de la identidad culinaria catalana. Una mirada que conecta la cocina contemporánea con los oficios tradicionales y con el conocimiento acumulado durante generaciones.

Joseba Cruz e Iolanda Bustos protagonizan algunas de las sesiones más destacadas

Entre los participantes destacó la presencia del chef nómada Joseba Cruz, creador de Le Clandestin, que ofreció una reflexión sobre el ecosistema del río Llobregat y su influencia directa en la gastronomía. Su propuesta volvió a poner sobre la mesa una cocina vinculada al entorno natural, donde los ingredientes se entienden como parte de un ecosistema mucho más amplio que termina reflejándose en cada plato.

La creación de la chef Iolanda Bustos
La creación de la chef Iolanda Bustos

También despertó gran interés la intervención de Iolanda Bustos, conocida por su trabajo con flores y plantas silvestres. La cocinera transformó su participación en una auténtica inmersión botánica elaborando distintas amanidas líquidas a partir de especies recolectadas en los alrededores de Castellar de n’Hug. Una propuesta que permitió mostrar cómo el paisaje puede convertirse literalmente en ingrediente gastronómico.

A lo largo de las jornadas también participaron cocineros como Sergi de Meià, que reivindicó el papel del agua del Prepirineo dentro de su cocina, y Pere Venturós, que profundizó en la relación entre río, montaña y producto local. A ellos se sumó la creadora de contenidos gastronómicos Clara Simó, que aportó una visión más práctica orientada a la cocina doméstica.

Oriol Balaguer pone la nota dulce y Rafel Múria cierra las jornadas

Uno de los momentos más multitudinarios llegó de la mano del maestro chocolatero Oriol Balaguer, que llenó la plaza principal de Castellar de n’Hug con una sesión abierta al público centrada en la repostería y la gastronomía dulce. Balaguer elaboró centenares de piruletas de chocolate, grandes cocas de chocolate y espectaculares piezas de bollería que sirvieron para acercar su universo creativo a los asistentes. La jornada concluyó con una imagen tan simbólica como festiva: la fuente de la plaza manando cava para brindar por la gastronomía y por el papel de la cocina como elemento de cohesión cultural.

Oriol Balaguer
Oriol Balaguer

El cierre corrió a cargo del chef con estrella Michelin Rafel Múria, del restaurante Quatre Molins, que centró su intervención en la estrecha relación entre agua, biodiversidad y apicultura. Su ponencia puso en valor el papel de las abejas y de la miel dentro de la alta gastronomía contemporánea, mostrando cómo estos productos se han convertido en herramientas fundamentales para desarrollar una cocina vinculada al territorio y al respeto por el entorno natural.

Un encuentro gastronómico que sigue creciendo

Con esta tercera edición, CuinAigua refuerza su posición como una de las iniciativas gastronómicas más singulares de Cataluña. La combinación entre alta cocina, divulgación, paisaje y patrimonio cultural ha permitido consolidar una propuesta que va mucho más allá de las demostraciones culinarias.

Las jornadas han vuelto a demostrar que la gastronomía puede convertirse en una herramienta para reflexionar sobre el futuro de los territorios rurales, la sostenibilidad y la importancia de preservar los productos y conocimientos tradicionales. Una filosofía resumida en una idea que estuvo presente durante todo el encuentro: el agua no solo alimenta la vida, también construye cultura, memoria y gastronomía.

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