TCL 25G64 análisis del monitor que revoluciona la gama media gaming

TCL apuesta por la tecnología QD-Mini LED, una tasa de refresco de 300 Hz y una calidad de imagen sorprendente en un monitor que actualmente puede encontrarse por menos de 200 euros.

8.8
Valoración global
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Hay productos que destacan por una característica concreta y otros que sorprenden por el conjunto. El TCL 25G64 pertenece claramente al segundo grupo. Sobre el papel estamos hablando de un monitor gaming de 24,5 pulgadas, resolución Full HD, panel Fast IPS, tecnología QD-Mini LED y una espectacular tasa de refresco de 300 Hz. Sin embargo, después de varias semanas utilizándolo para trabajar, editar fotografías, navegar por internet, consumir contenido multimedia e incluso jugar ocasionalmente, la conclusión a la que he llegado es muy distinta a la que esperaba antes de encenderlo por primera vez.

Lo que más me ha impresionado no han sido los 300 Hz ni tampoco el enfoque gaming. Lo que realmente me ha sorprendido es la calidad de imagen que ofrece por el precio al que se puede encontrar actualmente. TCL ha conseguido acercar tecnologías que normalmente asociamos a monitores mucho más caros a un producto que ronda los 171,95 euros, una cifra que sinceramente cuesta creer cuando empiezas a utilizarlo. Y eso es precisamente lo que convierte al TCL 25G64 en uno de los monitores más interesantes que he probado durante este año.

Un diseño elegante que esconde su ADN gaming

Una de las primeras cosas que me llamó la atención fue que TCL no ha querido caer en muchos de los excesos estéticos que suelen acompañar a los monitores gaming. Aquí no encontramos luces RGB agresivas, líneas imposibles o diseños exageradamente futuristas. Al contrario. El TCL 25G64 tiene una estética sorprendentemente elegante y discreta que encaja perfectamente tanto en una habitación gaming como en un despacho profesional.

Diferentes vistas del monitor TCL 25G64
Diferentes vistas del monitor TCL 25G64

La construcción está realizada principalmente en plástico, algo completamente normal en esta categoría, pero transmite una sensación de solidez muy superior a la que esperaba. La parte trasera tiene unas curvas muy agradables visualmente y un acabado bastante limpio que ayuda a que el monitor resulte atractivo incluso cuando se observa desde atrás. TCL ha trabajado bien el diseño industrial y eso se nota desde el primer momento.

El sistema de montaje merece una mención especial. El brazo se instala mediante un mecanismo de anclaje rápido que no requiere herramientas ni tornillos, algo que siempre se agradece cuando acabas de sacar un monitor de la caja. En apenas unos segundos queda perfectamente ensamblado y listo para utilizarse. Además, el brazo permite ajustes en altura, inclinación, giro lateral e incluso orientación vertical, algo muy útil para quienes trabajan con programación, edición de texto o gestión de contenidos.

El sistema de anclaje está incorporado en la misma base, no necesitas destornillador
El sistema de anclaje está incorporado en la misma base, no necesitas destornillador

Hay un detalle que me ha gustado especialmente. La parte trasera incorpora una cubierta modular que oculta completamente el sistema VESA cuando no se utiliza. Si decides usar el soporte incluido, la trasera queda limpia y elegante. Si por el contrario quieres instalar un brazo articulado o un soporte de pared, basta con retirar esa cubierta y aparecen los anclajes. Parece una tontería, pero visualmente marca una diferencia importante frente a muchos monitores que dejan los tornillos permanentemente visibles.

Base trasera desmontable
Base trasera desmontable

La única crítica real que puedo hacer al diseño no depende directamente de TCL, sino de una tendencia habitual en este tipo de productos: el transformador externo. Entiendo perfectamente por qué existe y las ventajas que aporta para la protección eléctrica del monitor, pero sigue siendo un elemento adicional que debemos esconder en nuestro escritorio y que personalmente nunca me ha terminado de convencer.

La calidad de imagen es la auténtica protagonista

Si tuviera que resumir mi experiencia con este monitor en una sola frase sería muy sencilla: no esperaba una calidad de imagen tan buena por este precio.

Y no hablo únicamente de videojuegos. De hecho, la mayor parte del tiempo lo he utilizado para trabajar, redactar artículos, gestionar WordPress, editar fotografías, navegar por internet y consumir contenido multimedia. Ha sido precisamente en esas tareas cotidianas donde más me ha sorprendido.

La diferencia respecto a mi monitor habitual, un HP Omen de hace un par de años, ha sido enorme. Desde el primer momento noté que las letras se veían más definidas, las líneas más precisas y las imágenes mucho más limpias. Incluso elementos tan sencillos como los botones de WordPress o los iconos de las aplicaciones parecían tener una nitidez superior. No es algo que se perciba únicamente cuando observas una fotografía espectacular; se aprecia constantemente en cualquier tarea cotidiana.

Disfruta de los increíbles escenarios de Starfield con tu monitor TCL y su tecnología de imagen

Gran parte de esta mejora seguramente proviene de la combinación entre el panel Fast IPS, la tecnología QD-Mini LED y las 180 zonas de atenuación local. El resultado es una imagen que transmite una sensación de profundidad muy difícil de encontrar en otros monitores de este rango de precio. Los colores son intensos sin resultar artificiales, los contrastes están muy bien definidos y el brillo es excelente incluso sin necesidad de llevarlo al máximo de sus 600 nits.

Pero donde realmente me terminó de conquistar fue en las escenas oscuras.

Probé varias películas y tráileres con ambientes especialmente sombríos porque quería comprobar cómo se comportaba el panel en situaciones complicadas. Lo que encontré fue una representación de negros extraordinariamente buena. El negro es negro. Parece una afirmación obvia, pero quienes llevan años utilizando pantallas convencionales saben perfectamente a qué me refiero. Muchas veces los negros terminan convirtiéndose en una especie de gris oscuro iluminado por detrás. Aquí no ocurre eso.

Las sombras mantienen detalle, los elementos oscuros siguen siendo visibles y las escenas de terror o suspense se disfrutan muchísimo más porque no necesitas forzar la vista para distinguir lo que ocurre en pantalla. Todo se ve de forma natural. No hay sensación de que el monitor esté intentando compensar la falta de contraste mediante retroiluminación agresiva. Simplemente la imagen está ahí y funciona.

300 Hz que impresionan, pero no por donde esperaba

Cuando vi por primera vez la cifra de 300 Hz, pensé que sería el principal argumento comercial del TCL 25G64. Y probablemente lo sea para muchos usuarios. Sin embargo, siendo completamente sincero, lo que más me impresionó no fue la cifra en sí misma, sino cómo contribuye a que toda la experiencia resulte increíblemente fluida.

La navegación entre ventanas, el desplazamiento por páginas web, la edición de documentos o el movimiento dentro de videojuegos se siente extremadamente suave. Incluso para alguien que no juega de forma competitiva, la diferencia existe y se nota.

Detalle menú
Detalle menú

Lo interesante es que TCL no ha construido un monitor que dependa exclusivamente de los hercios para destacar. Los 300 Hz, el tiempo de respuesta de 1 ms GTG, el soporte para FreeSync Premium y la compatibilidad con altas tasas de refresco son simplemente una parte más de un conjunto muy equilibrado.

Además, el monitor incorpora tecnologías de protección ocular certificadas por TÜV, incluyendo reducción de luz azul y funcionamiento sin parpadeos, algo que personalmente he agradecido muchísimo durante largas jornadas de trabajo. He pasado horas redactando artículos frente a esta pantalla y en ningún momento he sentido fatiga visual destacable.

Configuración sencilla y muy bien resuelta

Una de las cosas que más me han gustado del TCL 25G64 es lo fácil que resulta configurarlo. Mientras que muchos monitores siguen apostando por varios botones escondidos detrás de la pantalla, TCL ha optado por un único joystick multidireccional situado en la parte inferior. Es una solución sencilla, intuitiva y extremadamente práctica.

Botón LED, sirve para encender, apagar y navegar en el menú
Botón LED, sirve para encender, apagar y navegar en el menú

Moverse por los menús resulta natural desde el primer momento. No existe curva de aprendizaje. Todo está donde esperas encontrarlo y los ajustes se realizan rápidamente. Los menús están disponibles en castellano y presentan una organización muy clara, algo que facilita enormemente la experiencia.

Durante mis pruebas apenas necesité modificar parámetros porque la configuración de fábrica ya ofrece una calidad de imagen excelente. Aun así, el sistema permite personalizar múltiples aspectos relacionados con el rendimiento gaming, la tasa de refresco y otros ajustes visuales para quienes quieran afinar más la experiencia.

Eficiencia energética y comportamiento térmico impecables

Otro aspecto que me ha sorprendido positivamente es su comportamiento energético. Teniendo en cuenta el brillo, la tecnología Mini LED y las prestaciones generales, esperaba encontrarme con un monitor más exigente en consumo.

Sin embargo, la realidad ha sido bastante diferente. El monitor cuenta con clasificación energética C, algo razonable para un producto de estas características, y durante el uso real no he percibido un consumo especialmente elevado. Tampoco he detectado calentamiento significativo ni ruidos extraños procedentes del sistema de alimentación.

Incluso después de varias horas de uso continuado, el monitor mantiene temperaturas perfectamente normales y un funcionamiento completamente silencioso. Son detalles que muchas veces pasan desapercibidos en una ficha técnica, pero que marcan una gran diferencia cuando convives diariamente con el producto.

Valoración final

El TCL 25G64 es uno de esos productos que obligan a replantearse cuánto dinero es necesario gastar para disfrutar de una experiencia premium. Sobre el papel estamos ante un monitor gaming con especificaciones muy atractivas, pero la realidad es que va mucho más allá de ese público. Después de utilizarlo para trabajar, editar contenido, navegar, ver películas y jugar, tengo la sensación de que TCL ha creado una pantalla extraordinariamente versátil que destaca en prácticamente cualquier escenario.

Lo que más me ha impresionado no son los 300 Hz, ni siquiera el sistema QD-Mini LED. Lo que realmente me ha sorprendido es la calidad visual general que ofrece por menos de 200 euros. La definición, el contraste, la profundidad de los negros y la sensación constante de estar viendo una imagen mejor de la que correspondería a este rango de precio convierten al TCL 25G64 en una auténtica anomalía dentro del mercado actual. Es un monitor que parece jugar en la liga de los 300 o 400 euros, pero que actualmente puede comprarse por prácticamente la mitad.

Sinceramente, creo que TCL está en un momento de expansión muy agresivo y eso se refleja claramente en sus precios. No sé cuánto tiempo se mantendrán ofertas como la actual, pero si alguien busca un monitor para trabajar, crear contenido o jugar sin gastar una fortuna, este TCL 25G64 me parece una de las mejores compras que pueden hacerse ahora mismo. Es difícil encontrar tantos argumentos reunidos en un producto tan accesible. Y eso, hoy en día, no ocurre todos los días.

Monitor TCL 25G64
El monitor TCL de 171 € que parece de 400 €
El TCL 25G64 combina tecnología QD-Mini LED, 300 Hz, HDR600 y una calidad de imagen sorprendente por menos de 200 euros. Destaca por sus negros profundos, gran nitidez, excelente ergonomía y versatilidad tanto para trabajar como para jugar, convirtiéndose en una de las mejores compras del momento.
Diseño
9
Configuración
8.8
Calidad de imagen
10
Eficiencia energética
7.4
Puntos fuertes
Calidad de imagen sobresaliente
Negros profundos y naturales
300 Hz muy fluidos
Excelente relación calidad-precio
Montaje rápido y sencillo
Muy cómodo para trabajar
Aspectos a mejorar
Resolución Full HD
Transformador externo
Sin altavoces integrados
8.8
Valoración global
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