Fotografía de Fabián Morassut

Alejandro Albarracín: “Pienso que el humor de este audiolibro es muy universal”

¿Qué te ha parecido “El ETT” después de leerlo?

Me he reído muchísimo, pienso que para mí es una comedia que me meto de lleno. Tiene un rollo que me recuerda a Mr. Bean, también a Mortadelo y Filemón, esos personajes muy torpes, pobres, que al final pueden acabar bien parados, pero en los problemas que se meten son esos (Ríe). Tiene suspense, muchísimo humor y sobre todo con la relación con su jefa, con Melani Olivares, pues es muy curiosa.

En sí es la historia de un personaje, Liberto, que su finalidad es encontrar un trabajo estable y termina en una empresa de trabajo temporal en el cual le van moviendo de un sitio a otro y no hay manera. Él lo da todo, pero no lo consigue.

“Liberto es de esos personajes muy torpes que al final pueden acabar bien parados”

Hablando de precariedad laboral, no hay trabajo más precario que el de los actores y actrices de este país. Viendo tu ficha de IMBD siempre has tenido uno o dos proyectos al año, ¿sueñas tener un trabajo fijo?

No (Ríe), no sueño para nada eso, no me gustaría. Tengo amigos que tienen trabajos fijos, una estabilidad, mucho dinero al mes, pero no me cambiaría por ellos. Me gusta la estabilidad en mi vida personal, pero a nivel laboral, tengo aspiraciones para seguir creciendo, ir cambiando, probar cosas diferentes. Estar mucho tiempo en un mismo lugar no es algo que sueñe con tener.

A Liberto, en lo que nos parecemos en realidad, es que ambos somos muy torpes, pero mucho, sin embargo, soñar en tener un trabajo fijo, no.

“Tengo aspiraciones para seguir creciendo, ir cambiando, probar cosas diferentes”

¿Cuál es el momento más torpe de tu carrera a día de hoy?

Me acuerdo de varios, pero hay uno que estaba muy nervioso al comienzo de una serie en Canal Sur, hace años ya. Eran de los primeros días, estaba muy nervioso, yo hacía de personaje de hijo y los primeros días Mercedes llevaba unos zapatos que le habían puesto, pero que eran horriblemente feos, le dije “¡joer, qué zapatos te han puesto, qué feos!“, y ella respondió “Son míos, los he traído yo de mi casa porque me gustaban“. ¡Qué buen comienzo, pensé! (Ríe)

¿La relación empeoró?

De ahí solo podía subir (Ríe). Ha habido tantas, así que podría estar un día entero contándote. ¿Te cuento otra?