Dreame apuesta por un ventilador sin aspas completamente diferente a lo que estamos acostumbrados a ver, con circulación del aire en 270 grados, control inteligente de temperatura y un diseño que casi parece una pieza de decoración. Tras utilizar el Dreame MF10 durante todo el verano, la pregunta es inevitable: ¿realmente necesitamos gastar mucho más en un ventilador sin aspas cuando este puede encontrarse alrededor de los 199 euros?
Cuando pensamos en un ventilador sin aspas probablemente la primera marca que nos viene a la cabeza es Dyson. Y precisamente por eso me llamó mucho la atención el Dreame MF10, porque no intenta ser otra copia de las conocidas torres de aire que popularizó la compañía británica. Dreame se lanza con un diseño futurista propio, bastante llamativo, con un sistema de circulación que mueve el aire tanto horizontal como verticalmente y una potencia más que suficiente para refrescar una habitación durante los meses de verano.
Lo segundo que sorprende es el precio. Después de haber pasado prácticamente todo el verano con él, sinceramente habría esperado que costara más de los aproximadamente 199 euros por los que se puede encontrar. Es un ventilador muy bien construido, potente, relativamente silencioso cuando trabaja a velocidades bajas y con un consumo energético contenido. Pero, sobre todo, consigue algo que me parece importante: además de ser funcional, forma parte de la decoración de la habitación. Mi experiencia general ha sido realmente buena y solamente encuentro dos puntos que Dreame debería replantearse: la experiencia de vinculación con Alexa y qué hacemos con semejante aparato cuando llega el invierno.
Diseño: un ventilador que parece una pieza de decoración
Lo primero que llama la atención del Dreame MF10 es su diseño futurista. Visualmente está formado por dos grandes partes: el cuerpo inferior, donde encontramos el motor y la entrada de aire, y una estructura superior que termina en dos grandes piezas semicirculares móviles. No tenemos unas aspas tradicionales a la vista, aunque curiosamente su forma continúa recordando bastante a las de un ventilador convencional. Es grande y llama mucho la atención, pero no necesariamente por ocupar demasiado espacio, sino porque no se parece demasiado a nada de lo que normalmente tenemos dentro de una habitación.
Estas dos piezas superiores pueden modificar su inclinación y trabajar conjuntamente con el movimiento del propio cuerpo. Tenemos un movimiento vertical de 90 grados, mientras que el cuerpo puede oscilar horizontalmente hasta 180 grados, consiguiendo una cobertura total del flujo de aire de hasta 270 grados. El resultado es muy interesante porque podemos dejar de tener una corriente concentrada únicamente hacia una dirección para repartirla prácticamente por toda la estancia. Podemos hacer que una salida apunte ligeramente hacia arriba y otra hacia abajo mientras todo el ventilador continúa desplazándose de izquierda a derecha.
El acabado también me ha gustado mucho. Cuando hablaba inicialmente de un color plateado, realmente estamos ante un acabado con un ligero tono dorado que es muy sutil. No quiere llamar excesivamente la atención ni convertirse en el protagonista absoluto de la estancia, pero sí consigue darle un aspecto de pieza de diseño. Y creo que precisamente ahí Dreame ha acertado: es un electrodoméstico que podemos dejar perfectamente visible en el salón o en una habitación sin tener la sensación de que hemos colocado un ventilador tradicional en medio de la decoración.
Esto me parece especialmente interesante porque rompe con la estética habitual de los ventiladores sin aspas. Durante los últimos años hemos visto numerosos fabricantes adoptar interpretaciones bastante parecidas de las torres de aire popularizadas por Dyson. El MF10 toma otro camino y consigue crear una identidad propia. Sigue pareciendo un ventilador, pero su estructura circular partida por la mitad y sus dos salidas móviles consiguen que sea perfectamente reconocible.
En el centro encontramos un panel táctil desde el que podemos controlar prácticamente todas las funciones importantes. Tenemos el botón de encendido y apagado, el control de la fuerza del aire y los controles para modificar tanto el movimiento de las dos salidas superiores como el giro horizontal del cuerpo. También encontramos un visor de temperatura y podemos controlar el brillo para que la pantalla no resulte molesta durante la noche. Me gusta especialmente que los diferentes movimientos puedan activarse de forma independiente, porque esto permite adaptar muchísimo mejor el flujo a la posición donde tengamos colocado el ventilador.
También viene acompañado de un mando a distancia del mismo color que el ventilador y bastante sencillo de entender. Personalmente es el sistema que más he utilizado durante estos meses porque no necesito coger el teléfono para cambiar una velocidad o modificar la dirección. Después de todo el verano tampoco he necesitado sustituir la pila de botón, así que en este sentido no tengo ninguna queja. Lo único que echo de menos es un botón dedicado a controlar la dirección del aire en vez de activar/parar el movimiento automñatico de los tres ejes.
Potencia: aire por prácticamente toda la habitación
El diseño sería completamente anecdótico si el ventilador no hiciera bien su trabajo y, por suerte, aquí el Dreame MF10 me ha sorprendido muchísimo. Tenemos 10 niveles de velocidad, suficientes para pasar de una corriente muy suave durante la noche a una cantidad de aire considerable cuando necesitamos refrescar rápidamente una estancia. Es importante aclarar que algunas referencias comerciales hablan de una amplificación del flujo de aire de hasta 16 veces, pero eso no significa que dispongamos de 16 velocidades diferentes.
La gran ventaja está precisamente en la manera de distribuir ese aire. Las dos salidas superiores pueden moverse verticalmente mientras todo el cuerpo gira horizontalmente, de manera que no estamos simplemente lanzando una corriente hacia la persona que tenemos delante. El MF10 consigue poner en circulación el aire de buena parte de la habitación y eso cambia bastante la sensación respecto a un ventilador convencional. Podemos utilizarlo directamente hacia nosotros o hacer que trabaje moviendo el aire alrededor de toda la estancia.

También he notado que, dependiendo de cómo aumenta la temperatura de la habitación, el ventilador modifica su comportamiento para intentar mantener una sensación térmica agradable. No es un aire acondicionado y es importante no confundir ambos productos, porque un ventilador no puede reducir activamente la temperatura del aire como lo hace un sistema de refrigeración. Sin embargo, el movimiento constante consigue que la sensación térmica sea considerablemente más agradable y durante este verano me ha sorprendido lo bien que puede llegar a funcionar dentro de una habitación.
La potencia máxima es muy fuerte y probablemente no necesitemos utilizarla constantemente. En mi caso, para el uso cotidiano me he movido normalmente por niveles intermedios porque ya ofrecen una corriente más que suficiente. Precisamente esa posibilidad de elegir entre tantos niveles hace que el MF10 resulte útil tanto durante las horas más calurosas del día como durante la noche, cuando simplemente queremos mantener algo de circulación sin despertarnos con una corriente demasiado intensa.
Ruido: fantástico para dormir hasta que le exigimos potencia
Otro de los aspectos que más me ha gustado durante este verano es el ruido. Hasta aproximadamente la velocidad 5, mi experiencia ha sido realmente buena. El sonido es bajo y puedo dormir tranquilamente con el ventilador funcionando. Lo digo además porque mi habitación está bastante aislada acústicamente y, por tanto, percibiría fácilmente un ruido constante. Si alguien duerme con una ventana abierta hacia una calle con algo de actividad, probablemente a estas velocidades ni siquiera llegue a prestar demasiada atención al MF10.

La situación cambia aproximadamente a partir de la velocidad 6. Cuando empezamos a pedirle más potencia, evidentemente también estamos moviendo muchísimo más aire y el ruido empieza a hacerse perceptible. En las velocidades superiores puede convertirse prácticamente en un ruido blanco constante. Personalmente no me resulta especialmente desagradable y algunas personas incluso pueden preferirlo para dormir, pero no compraría este ventilador pensando que al máximo va a ser completamente silencioso.
Creo que su punto dulce está precisamente en los primeros cinco niveles. Ahí tenemos un equilibrio muy bueno entre cantidad de aire, silencio y comodidad. Para las horas de mayor calor siempre podemos llevarlo más arriba, pero durante la noche no he encontrado necesario hacerlo y esa es una de las razones por las que mi experiencia con el MF10 ha sido tan buena.

Dreamehome: finalmente conseguí instalarla y tengo que rectificar
Aquí tengo que cambiar mi valoración inicial. Durante buena parte de las pruebas no conseguí configurar correctamente la aplicación Dreamehome y llegué a pensar que sobraba bastante. El MF10 necesita conectarse a una red Wi-Fi de 2,4 GHz y esto puede complicar algo que, sobre el papel, debería resultar muy sencillo. Actualmente muchos routers utilizan conjuntamente las bandas de 2,4 y 5 GHz y dejan que sean los propios dispositivos los que decidan a cuál conectarse. En mi caso necesité varios intentos hasta conseguir completar correctamente la vinculación.
Finalmente he conseguido instalarlo y tengo que rectificar parcialmente lo que pensaba: la aplicación sí tiene utilidad. Una vez vinculado el MF10, el teléfono se convierte prácticamente en un segundo mando a distancia. Podemos consultar la temperatura de la habitación en tiempo real, hacer un seguimiento del funcionamiento del ventilador, cambiar su comportamiento, modificar la intensidad y controlar el ciclo del flujo del aire. Además, podemos restablecer determinadas posiciones y utilizar las opciones inteligentes para adaptar mucho más su funcionamiento.
Tenemos diferentes modos para decidir cómo queremos que trabaje, desde un funcionamiento personalizado hasta aire continuo, un modo pensado para la noche o la máxima potencia. Lo interesante es que deja de ser simplemente un ventilador que encendemos cuando tenemos calor y empieza a aprovechar la información de temperatura de la habitación para ofrecernos un control bastante más completo.
Ahora sí encuentro utilidad a Dreamehome, aunque sigo pensando que para el uso cotidiano el mando es suficiente.
Alexa: compatible, pero Dreame tiene que explicar mucho mejor cómo hacerlo
Y aquí llegamos al apartado que menos me ha gustado del MF10. El ventilador se anuncia con control por voz y compatibilidad con Amazon Alexa, pero mi problema no está en que la función exista o no, sino en lo difícil que resulta entender cómo debemos llegar hasta ella. Una vez configurado el MF10 en Dreamehome, la idea es vincular el ecosistema de Dreame con Alexa para que el asistente pueda descubrir el ventilador y aceptar órdenes de voz. Sobre el papel parece sencillo; en la práctica, mi experiencia ha sido bastante diferente.

He intentado completar la integración y no he conseguido hacerlo funcionar de una manera que pueda considerar sencilla o evidente. Al entrar en Alexa para añadir el ventilador he terminado encontrándome con una lista de fabricantes como Bond, Dreo, Govee, Hama, Homematic IP, Princess o Xiaomi, pero sin una ruta suficientemente evidente para alguien que simplemente tiene delante un Dreame MF10 y quiere añadirlo. Y aquí creo que la experiencia de usuario necesita bastante trabajo.
Tengo además una comparación muy clara. Cuando configuré una lámpara de Razer compatible con Alexa, la vinculación fue muchísimo más sencilla. Seguí las indicaciones, añadí el dispositivo y rápidamente podía controlarlo mediante órdenes de voz. Con el MF10 he tenido que investigar cómo se supone que debemos hacer la conexión y, aun así, no he conseguido que el proceso resulte tan natural como esperaba.
Y estamos hablando de un ventilador, no de una mopa o de un robot aspirador con mapas, habitaciones, rutinas de limpieza, zonas prohibidas y decenas de configuraciones. Para una función tan sencilla como pedirle a Alexa que encienda o apague un ventilador, el proceso debería estar prácticamente guiado desde el primer momento.
Por eso creo que Dreame debería trabajar especialmente este apartado para el usuario occidental. Si anuncias compatibilidad con Alexa, incluye un tutorial paso a paso dentro del manual explicando exactamente cómo vincular el MF10. No obligues al usuario a descubrir qué servicio tiene que conectar, dónde debe entrar o qué menú debe buscar. Es, probablemente, el punto que menos me ha gustado del producto y resulta especialmente llamativo porque prácticamente todo lo demás está muy bien resuelto.
Eficiencia energética: mucha potencia sin disparar el consumo
También me ha gustado mucho la eficiencia energética. Estamos ante un dispositivo capaz de mover una cantidad importante de aire y que, durante los meses más calurosos, podemos llegar a tener funcionando muchas horas al día. Sin embargo, mi sensación durante todo el verano ha sido la de un producto bastante eficiente. Especialmente porque no necesitamos mantenerlo permanentemente en las velocidades más altas para notar una buena circulación dentro de la habitación.
Aquí también tiene sentido el control inteligente de temperatura. Si el ventilador puede adaptar su comportamiento dependiendo de las condiciones de la habitación, no necesitamos tenerlo constantemente trabajando al máximo. Para dormir, por ejemplo, las primeras velocidades han sido suficientes en muchas ocasiones y son precisamente aquellas donde encontramos el mejor equilibrio entre silencio, circulación del aire y consumo energético.
Es uno de esos dispositivos que puedes dejar funcionando durante bastante tiempo sin tener constantemente la sensación de estar utilizando un electrodoméstico de gran consumo. Y teniendo en cuenta su tamaño y la cantidad de aire que puede mover, me parece otro de los puntos positivos del MF10.
Limpieza sencilla, pero ¿dónde lo guardo en invierno?
Una de las ventajas evidentes de este diseño es la limpieza. No tenemos que desmontar una enorme rejilla, sacar las aspas tradicionales, limpiarlas una por una y después volver a montarlo todo. El cuerpo exterior se mantiene fácilmente pasando un trapo para retirar el polvo y en la parte inferior encontramos un filtro desmontable y lavable que podemos extraer con bastante facilidad. Es un sistema sencillo y me gusta especialmente porque permite mantener el aparato limpio durante varios años sin depender constantemente de recambios.
Eso sí, no lo definiría como un purificador de aire. El filtro ayuda a mantener limpio el sistema y el aire que circula a través del aparato, pero estamos ante un ventilador y no ante un purificador dedicado. Para mí lo importante es que el mantenimiento cotidiano resulta extremadamente sencillo y que, a excepción del filtro, prácticamente basta con pasar un trapo para dejar el MF10 como el primer día.
Mi verdadero problema aparece cuando pienso en los meses de frío. ¿Qué hago con él cuando llegue el invierno? Estamos hablando de un ventilador que supera aproximadamente el metro de altura y cuya estructura superior incorpora dos grandes elementos móviles. Durante el verano no importa porque permanece instalado en la habitación, pero cuando llegue el momento de guardarlo tendremos que encontrar un espacio donde pueda permanecer varios meses sin golpear, doblar o forzar accidentalmente esas piezas.
Este es probablemente el segundo punto negativo importante que encuentro junto a la integración con Alexa. Me habría gustado que Dreame hubiera pensado un poco más en el almacenamiento estacional, ya fuera mediante una forma sencilla de desmontar o proteger la estructura superior o explicando claramente cuál es la mejor posición para guardarlo durante varios meses. Al final, en buena parte de España este es un electrodoméstico muy estacional y tenemos que pensar no solamente dónde colocarlo en julio, sino también dónde meterlo en diciembre.
Valoración final: uno de los productos que más me ha sorprendido este verano
Siento que el Dreame MF10 es un dispositivo maravilloso. La percepción que me ha dejado después de utilizarlo durante todo el verano es la de un producto elegante que casi puede formar parte de la decoración de una habitación como una pequeña obra de diseño. Es funcional, me gusta muchísimo su aspecto moderno y, sobre todo, agradezco que no sea otra copia de un diseño conocido de ventilador sin aspas.
Me gusta muchísimo cómo funciona. Es fácil de utilizar, no necesita grandes instalaciones para empezar a mover aire y permite limpiar el filtro con mucha facilidad. También me gusta la sencillez del mando, aunque sigo echando de menos ese botón para devolver rápidamente las salidas y el eje a su posición original. La aplicación finalmente también me ha convencido más de lo que esperaba porque, una vez superado el proceso de instalación, aporta información de temperatura y un control mucho más completo.
La potencia es otro de sus grandes argumentos. No es un aire acondicionado y nunca deberíamos comprarlo esperando que lo sea, pero consigue mover muchísimo aire y mantener una sensación agradable dentro de la habitación. En velocidades bajas es suficientemente silencioso para dormir y cuando necesitamos toda su potencia tenemos margen de sobra, aunque entonces tendremos que aceptar un nivel de ruido bastante mayor.
Dreame solamente tiene que trabajar dos cosas que, curiosamente, tienen poco que ver con la función principal del aparato. La primera es la vinculación con Alexa, que debería estar perfectamente documentada y ser muchísimo más sencilla. Si otros dispositivos inteligentes consiguen integrarse prácticamente en unos minutos, no encuentro ningún motivo para que un ventilador necesite que el usuario investigue cómo completar el proceso. La segunda es el almacenaje, porque un producto tan grande y con elementos móviles necesita una solución mejor pensada para los meses en los que no vamos a utilizarlo.
Pero son prácticamente las únicas críticas importantes que puedo hacerle. Por todo lo demás, creo que es un producto de 10: fácil de limpiar, potente, versátil, eficiente, silencioso cuando necesitamos que lo sea y con un diseño que consigue diferenciarse de prácticamente cualquier otro ventilador de la habitación.
Y vuelvo al precio porque probablemente sea lo que más me sorprende después de toda la experiencia. Alrededor de 200 euros por un ventilador así me parece una cifra muy competitiva. Sinceramente, después de todo el verano utilizándolo, yo habría pagado más por él. Dreame ha hecho muy bien las cosas con el MF10 y me ha gustado muchísimo.






