Una fotografía de Dario Cavero (@dario.cavero)

Capítulo 13 – Gisele

El ser que me secuestró de mi espectáculo particular me dejó sobre la cama, y una pesadez enorme invadió mi mente, dejándome totalmente quieta.

-Eso es, túmbate y a dormir la mona.

Mis párpados parecían dos trozos de hierro, pesaban y me obligaban a cerrar los ojos todo el rato. Apenas pude vislumbrar a mi secuestrador o mejor dicho ¿rescatador?

-Espera. -me levanté hacia él, pero mis piernas parecían gelatina líquida, si no es por las manos de ese misterioso ser, me voy de cabeza al vacío.

-Cuidado.

Olía a limpio. Nada de alcohol. Nada de drogas. Limpio. Como recién salido de la ducha.

De repente, una emoción nueva, deslumbró todos mis sentidos, despertándolos. Abrí los ojos de golpe, y me quedé con la boca abierta. Me miraba un tanto sorprendido, creo que fue por la cara de tonta que se me quedó. El familiar deseo volvió a la vida, como por una invocación. Estaba ardiendo nuevamente. Necesitaba rozarme y tocar ese cuerpo. Quería besarle. Qué coño, quería follarle. Me lancé sobre su boca, y a mi favor, no se apartó, simplemente dejó vía libre a mi exploración.

Le empujé sobre la cama, devorándole a besos. Prácticamente le desgarré la camisa. Él simplemente me seguía. Pero…, toda droga tiene parte buena como mala, y la parte buena ya expiró. Una oleada de arcadas me tiró de la cama. Vomité todo, alcohol, comida, deseo. Y, como no, caí inconsciente al suelo.