Mafalda Cardenal publica este 16 de octubre Belonia, su segundo álbum de estudio y el proyecto con el que abre una etapa claramente distinta en su carrera. Si buena parte de sus canciones anteriores estaban marcadas por la confusión emocional y los malos momentos, este nuevo trabajo nace desde un lugar mucho más luminoso: el amor, la confianza y una forma más serena de mirar aquello que le ocurre.
El propio título resume bien esa idea. Belonia no es un lugar físico, sino un estado de ánimo, una especie de territorio imaginario asociado a la energía positiva y al disfrute. Desde ahí se construye un disco que mantiene las emociones en el centro, pero cambia por completo la manera de abordarlas.
Del desamor a una etapa mucho más luminosa
El cambio no está solo en las letras. Mafalda Cardenal presenta aquí una evolución artística que busca alejarse de las dudas postadolescentes que habían marcado parte de su imaginario anterior y avanzar hacia una identidad más segura, sofisticada y consciente.
Canciones como ‘Canción de amor’, ‘Creo que te quiero’, ‘Desde que no estás’, ‘Gigantes’ o la nueva ‘Algo Paranormal’ sirven para dibujar ese nuevo universo, donde la artista sigue escribiendo desde lo cotidiano y lo emocional, pero ya no desde el conflicto permanente.
La diferencia está en el tono. En Belonia hay más luz, más calma y una sensación de avance personal que atraviesa todo el proyecto. La vulnerabilidad sigue presente, pero deja de asociarse únicamente a la tristeza y se convierte también en una forma de hablar del enamoramiento, la confianza y el crecimiento.
Un disco grabado en Londres
La producción también refleja ese salto. Belonia ha sido grabado en Snap Studios y Livingston Studios de Londres, dos espacios por los que han pasado artistas como Liam Gallagher, Tom Odell, R.E.M. o Björk.

En la producción vuelven Alex Palomo y Milo García, que ya habían trabajado con Mafalda en su anterior álbum, y se incorpora Joe Rubel, conocido por colaborar con artistas como Ed Sheeran, dodie o James Blunt.
Ese equipo ayuda a ampliar el sonido de la artista sin romper con aquello que ya la hacía reconocible. Las referencias clásicas del pop, las melodías directas y su manera de contar escenas pequeñas siguen funcionando como base, pero ahora aparecen envueltas en una producción más cuidada y ambiciosa.
Una evolución sin perder su forma de escribir

Uno de los rasgos que Mafalda Cardenal mantiene intactos es su forma de convertir situaciones cotidianas en canciones cercanas. Esa manera de escribir ha sido clave para conectar con un público joven que encuentra en sus letras una voz directa, reconocible y poco impostada.
Belonia no rompe con esa identidad, sino que la desplaza hacia otro momento vital. La artista sigue hablando de relaciones, emociones y vínculos, pero desde una perspectiva menos turbulenta y más abierta al disfrute.
El resultado es un segundo álbum que funciona como continuación y como ruptura al mismo tiempo. Mantiene la sensibilidad que ha definido a Mafalda Cardenal desde sus primeros lanzamientos, pero introduce una versión más segura de sí misma, con un sonido más pulido y un imaginario menos condicionado por el desamor.











