Desde los primeros conciertos nos dimos cuenta de que las canciones estaban teniendo una acogida increíble, y eso nos tiene supercontentos. Cada vez viene más gente a los conciertos, y en las giras por salas vemos cómo se venden más entradas.
Estamos realmente felices, simplemente disfrutando del momento, de toda la gira que tenemos por delante, y con muchas ganas de pasarlo bien.
«Esas canciones seguirán formando parte de nuestro repertorio»
¿Habéis notado la entrada de nuevas generaciones de fans en vuestros conciertos?
Lo hemos notado mucho, y es algo que nos sorprendió especialmente cuando regresamos en 2019, después de pasar varios años sin tocar. Es, sin duda, algo maravilloso.
Por ejemplo, mucha gente nos cuenta historias como las que mencionas: hermanos mayores pasando nuestra música a los menores, padres a hijos, o incluso personas que eran muy jóvenes, de 8 o 10 años, cuando nosotros estábamos en nuestro momento de mayor éxito. En aquel entonces, obviamente no podían venir a los conciertos, pero ahora, 10 o 12 años después, pueden hacerlo. Es increíble escucharles decir: “Llevo toda la vida escuchándoos y esta es la primera vez que puedo veros en directo”.

Sobre lo que comentabas, no creo que se trate de mirar atrás. Si te fijas en los grupos internacionales que llevan 40 o 50 años girando, como AC/DC o Bruce Springsteen, ellos siguen tocando los éxitos de hace décadas, y no lo ven como algo del pasado. Son sus canciones, y las buenas canciones perduran.
Aunque, sinceramente, no me gusta usar la expresión «canción buena o mala». Creo que hay canciones que, por alguna razón, conectan con la gente, se quedan en la sociedad, en la cultura popular de un país. Algunas de nuestras canciones han perdurado porque siguen sonando en bares, discotecas, reuniones de amigos, y hasta las tocan las orquestas. Han pasado de una generación a otra, de hermanos mayores a menores.
Al final, mientras el grupo esté activo, esas canciones seguirán formando parte de nuestro repertorio. Creo que cuando haces algo de manera honesta y eso conecta con la gente, se mantiene en el tiempo. Es lo que les pasa a artistas como Hombres G, Los Secretos, o Loquillo, que llevan muchos más años que nosotros.
No creo que sea un tema de nostalgia. Es simplemente que las canciones que calan en la gente perduran, y quieres seguir escuchándolas siempre.
«Álvaro no dejó de componer canciones»
Hablabais de un parón que ha durado seis años, en los que Pignoise dejó de hacer conciertos y sacar música, ¿qué fue lo que propició hacerlo y segundo, echabais de menos volver?
La pausa que hicimos se debió principalmente a que Álvaro comenzó a entrenar con el Real Madrid, y en ese momento era imposible compaginar las responsabilidades que implica ser entrenador en un club como el Real Madrid con las del grupo. Además, el grupo no estaba en su mejor momento por aquella época. Habíamos sacado un disco que no tuvo mucho éxito, y de forma natural dejamos de dedicarle tanto tiempo.

Aun así, de vez en cuando seguíamos quedando. Álvaro no dejó de componer canciones; las grabábamos en mi casa. Él me las pasaba, venía Polo, y trabajábamos en algunas cosas de manera muy informal. Fue en este contexto que surgió, casi de manera natural, la idea de hacer esos tres conciertos que terminaron marcando nuestro regreso.
Lo curioso es que el hecho de que Álvaro siguiera componiendo durante ese tiempo nos vino muy bien. Cuando decidimos volver, ya teníamos cuatro o cinco canciones que nos gustaban mucho y que fueron el empujón para meternos de lleno a grabar un nuevo disco. Esas canciones fueron la base de Diversión, y de ahí partió todo el proyecto.
Creo que lo que realmente impulsó este regreso fueron las canciones y las ganas de tocar. La pausa no fue algo planeado, nunca dijimos: «Vamos a parar porque lo necesitamos». Simplemente ocurrió. Sin embargo, ahora, al mirar atrás, pensamos que esa pausa llegó en el momento perfecto y nos vino de maravilla.
Y Pignoise regresa con este discazo llamado «20 aniversario» junto con artistas como Andrés Calamaro, La La Love You o Loquillo. ¿Cómo habéis trabajado las colaboraciones?
La verdad es que, en cierto sentido, nos lanzamos un poco al aire con las colaboraciones. Por ejemplo, a Álvaro le encanta Andrés Calamaro, y también Loquillo, que es un mito, además de ser un gran amigo.
Nos hacía muchísima ilusión colaborar con ellos, pero claro, primero necesitábamos su aprobación. Para nuestra sorpresa, todo salió superrápido: todos dijeron que sí, y no podríamos estar más encantados.