Juego de Luna

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Juego de Luna” (2001) de Mónica Laguna no es una película que olvidarás fácilmente. Este thriller español maneja duras realidades, no secuencias de acción llamativas. Es la historia de Luna (Ana Torrent), una jugadora de póker que quedó huérfana con una cuenta pendiente por saldar. Una cuenta que comenzó su padre, pero que nunca pudo cerrar.

Aquí no encontrarás luces brillantes ni grandes triunfos. El mundo de Laguna está hecho de cuartos traseros en penumbra, apuestas al susurro y un tipo de tensión que se va haciendo más densa con cada baraja de cartas. A ratos, se siente demasiado real, como si estuviera basada en una historia real. Y quién sabe, la película está dedicada al padre de Laguna, así que podría haber trazos de su propia historia entretejidos.

A decir verdad, cuando vimos el anuncio allá por el 2001, lo primero que pensamos fue: ¿otra película de casinos? Hay una atmósfera particular ligada a los casinos, algo reconocible desde esas películas de James Bond. Ya sea la ruleta española, el blackjack o el póker, el tema se ha usado en incontables películas, así que esperábamos algo por el estilo. Pero fue todo lo contrario. La película lleva al espectador a un mundo descarnado y tenue que no resulta familiar. Olvídate de las escenas de póker glamorosas de los éxitos de taquilla de Hollywood, esto es algo completamente distinto.

Una chica en un “club de hombres”

Luna es una mujer joven que se mueve en el turbio mundo del póker clandestino. Pues la muerte de su padre sigue proyectando una sombra alargada y su asesino es su objetivo final. Sin duda es una premisa interesante y prometedora, ya que no se trata solo de dinero; es una partida mortal a todo o nada en la que Luna se juega tanto su cordura como su fortuna, en un mundo de hombres y ella está justo en el centro.

Además, Luna no es la típica heroína, y eso es precisamente lo que nos encantó de la película. Ella irradia cierta oscuridad, una frialdad que nace de lo que ha vivido. Sin embargo, se atisban destellos de la chica que pudo haber sido, sobre todo, en sus momentos más íntimos con Ángel. Dando un toque de calidez y conexión que se ve constantemente sofocado por su obsesión.

Su apuesta no se limita a ganar o perder en la mesa de póker, es su intento desesperado de dejar atrás su pasado, de cambiar la cruel mano que le tocó. Cada decisión, cada riesgo, busca recuperar el control de su propia vida. Pero con cada jugada, se acerca más al límite, a convertirse en aquello que detesta.

Esto es lo que la hace tan fascinante. Luna no es un personaje diseñado para agradar fácilmente. Sus elecciones pueden inquietarnos, pero su lucha se siente profundamente humana. En un mundo marcado por la pérdida, ¿podrá romper el ciclo, reclamando su vida, o será por siempre prisionera del juego inconcluso de su padre? Esta pregunta acecha constantemente, aunque es difícil de responder debido a los flashbacks y los (demasiados) cortes que interrumpen la historia lineal. En general, la atmósfera es excelente, pero de alguna manera la ejecución deja la sensación de un potencial desaprovechado. Es difícil trasladar a la pantalla el drama de los juegos de cartas, así que debemos tenerlo en cuenta.

Comentarios finales

Si bien “Juego de Luna” cumple en transmitir la atmósfera y las vibras propias de una sala de póker clandestina, sus elecciones narrativas se sienten como oportunidades perdidas. Los constantes flashbacks a la infancia de Luna quiebran la tensión inherente al mundo de las apuestas en el que se mueve. Además de que resulta difícil creer que una apostadora experimentada como ella no comprenda mejor algunos tecnicismos de los torneos locales.

Dicho esto, las actuaciones son la salvación de la película. Gara Muñoz y Dafne Fernández destacan como las versiones más jóvenes de Luna, y el elenco masculino secundario irradia un encanto canoso que aporta un toque al estilo Mamet a la película.

Por otro lado, Mónica Laguna, en su segunda obra, claramente entiende el suspenso que se construye alrededor de una partida de póker. Esto, junto con el fluido trabajo de cámara de Teo Delgado nos introduce intensamente en esas tensas sesiones de juego. Finalmente, la banda sonora, aunque algo obvia por momentos, funciona con la inclusión de canciones como “Motherless Children” de Clapton. En general, “Juego de Luna” tiene luces y sombras. Aficionados a los dramas de apuestas con atmósfera encontrarán elementos para saborear, pero la estructura narrativa fragmentada y algunas decisiones cuestionables con los personajes le impiden ser una experiencia realmente atrapante.