Voy a quedarme

Especial de Navidad – Saúl

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—Luna, pero… —estaba atónito, era incapaz de hablar. Me limpié una lágrima que me caía por la mejilla—. ¿C-c-cómo…?

—¿Cómo supe que a un chico que quiere ser guionista le haría mucha ilusión un libro sobre la creación de guiones? —me interrumpió, apretándose los dedos índice contra sus propias mejillas—. Intuición femenina, querido.

Yo también la abracé fuertemente, intentando no derramar muchas lágrimas sobre su abrigo. Poco después, hicimos cola para tomarnos un chocolate caliente y un gofre de burbujas. Ella me sacó un vídeo en el que se me veía dando un bocado al gofre, con una sonrisa de oreja a oreja. Y yo la saque a ella tomando chocolate y empezando a reírse a carcajadas, consiguiendo que la bebida se le derramase por la ropa. Se le estropeó el abrigo, pero bien que olía a chocolate mientras caminábamos por la calle.

Ahora que es Nochebuena, mis padres y yo hemos preparado para atender a la familia de mi padre. Mis abuelos, mis tíos, tías y mis primas vendrán a cenar, y yo la verdad es que no tengo muchas ganas de ver ni a Iria ni a Jorge. Son mis primos mayores, los cuales me sacan seis meses y un año, respectivamente. A veces les tolero, pero en otros momentos me dan ganas de patearles la cara en cuanto abren la boca. Jorge es un poco pijo, siempre pensando que si no vistes de Massimo Dutti o de Armani, no mereces ni un segundo de su atención. Pero sus padres no son como su hijo en absoluto, y siempre me dan un buen aguinaldo en estas fechas.

Será por eso por lo que me suele fulminar con la mirada.

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