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Chris Pueyo: “Es una aventura que durará toda la vida”

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Chris Pueyo nos invita en estas páginas a descubrir su camino en el amor en preciosos versos poéticos, se trata el cuarto trabajo del autor y en él descifra el amor, el desamor, la frustración, el sexo y el dolor. Un intenso paseo entre emociones que ha experimentado en su piel y que nos regala en esta apasionante lectura que no necesitas ser un entendido para disfrutarla, sino mucho amor para estar en sintonía.

¿Por qué elegiste poesía cómo género de escritura?
Yo creo que todos estamos preparados para leer poesía, aunque puede que no hayamos encontrado ni el poema ni el poeta para leer poesía, no deja de ser un arte. Es cómo la música que a pesar de no tenerlo tan claro, pero el ser humano tiene el oído preparado para que le guste la música. Así lo siento yo.

No a todo el mundo le gusta la misma música, pero te encontrarás que es muy complicado que alguien te diga que no le gusta la música. Lo que sucede es que la poesía no es tan accesible, no leemos versos todos los días de la misma forma que escuchamos música.

Cuando era pequeño y tuve la oportunidad de hacer algo más allá en clase de literatura y me enamoré de la poesía de Benedetti, Benjamín Prado. Creo que es una cuestión cultural, como ocurre en el futbol, de pequeño me interesé de la poesía y así ha sido.

Pero también hay que dejar claro que tampoco hay predisposición de leerla.
Lo que pasa es que se enseña mal, y si hacemos caso a lo mismo que nos enseñan en música nos pasaría lo mismo que pasa con este género.

Además, recientemente se ha venido una nueva corriente potente llamada socialismo, se llama así porque los versos han dejado de ser extraños y nos quedamos con lo esencial, lo que espero que poco a poco facilite un camino en el que la gente descubra la poesía.

En este libro he querido pasar del chico al hombre”

“Los hombres que besé”, es una sucesiva oda a los fracasos conyugales de tu vida.
Cierto, hablo de los fracasos y de los éxitos también. Aunque se encuentran un poco camuflados con los fracasos.
Venimos de “El chico de las estrellas”, mi primer libro que publiqué con dieciocho años y ahora con veintiséis me apetecía evidenciar el cambio que he vivido, porque al final he escrito por cosas que me atraviesan. Y en este libro he querido pasar del chico al hombre.

¿La transición hacia la madurez es el resultado de los fracasos que vivimos, qué piensas?
Yo creo que lamentablemente sí. Es una respuesta muy triste, pero efectivamente, es una aventura que durará toda la vida. Crecer a unos nos viene bien, pero a otros más y me alegro de poder crecer con gente en mi entorno que crece conmigo, porque si no…

¿Crees que podemos culpar al cine que la imagen que tenemos acerca de que la edad adulta va a ser todo mejor es irreal?
Me temo que tenemos mal construido el futuro que imaginamos, evidentemente cuando nos vamos haciendo mayores vamos consiguiendo herramientas para enfrentarse con el mundo que vivimos, pero lo que no te dicen es que recibirás menos cuidados y todo aquello que te regalan de pequeño como un beso o un regalo el día de reyes, luego hay que ganárselo de mayor y además eres el encargado de proporcionárselo a la siguiente generación o a ti mismo. En definitiva, crecer nos prepara para el mundo, pero no nos damos cuenta cuando somos pequeños que el mundo es cruel, es triste y es peligroso.

Muchos de tus poemas tiras la responsabilidad de los fracasos amorosos a tu pareja, porque puede que no hayas hecho una introspección, ¿es así?
Mis poemas siempre vienen dados después de una terapia previa, no quiere decir que vaya a un terapeuta, me refiero a un proceso de reflexión.

He llegado a escribir en momentos de rabia, frustración e incluso de alegría, pero eso evidentemente no van directamente a un libro, ahí solo van los procesos y al final hay que ser honestos y un libro es un trabajo muy parecido a la artesanía, más artístico, porque vas labrando, colocando, añadiendo y quitando y a pesar de que tengan la esencia original, evidentemente todo pasa por un filtro.

No todos los poemas del libro son de verso libre, pero la gran mayoría de los poemas los he escrito después cuando he llegado a tener un tiempo para recapacitar y un resultado o conclusión, porque si no tengo nada que contar no podría escribir nada.

Abre el libro por la página 69, explícame qué llevas dentro y por qué te provoca miedo.
El espejo es un poema que trata de enfrentarse a uno mismo y quizás hay dos poemas en este libro, este es uno, que los escribí viendo una de las escenas de una de mis películas favoritas de “La historia interminable”.
El protagonista tenía un momento que tras enfrentarse a las pruebas tiene que encararse a un espejo que al final es un reflejo de sí mismo, por lo que en este poema lo que voy contando todas las cosas que he superado para llegar a ese momento delante del espejo y producir un autoconfirmación de que cuando crees tenerlo todo y haber superado tu enemigo, es el momento de aceptar los errores que hemos cometido.
Esto es lo que me da más miedo, que llegue ese momento en el que tenga que reconocer y ser sincero contigo mismo, que es un trabajo verdaderamente complicado.

Al final de libro hay un agradecimiento en forma de poema, ¿Por qué?
Cuando llevas siete años escribiendo ya no sabes a quién agradecer que estés aquí haciendo esto que disfrutas tanto, en este caso me pregunté gracias a quién estoy aquí y por supuesto es gracias al lector.
Evidentemente detrás de un libro hay mucha gente a la que agradecer su implicación como ha sido a la editora, la maquetadora, la ilustradora… Pero sentí verdaderamente que este libro lo escribí solo durante la pandemia y sí, había gente detrás del email, pero ha sido un acto potencialmente solitario hacerlo y esta vez a quién se lo debía era a aquella persona que abra una página y tenga este libro en sus manos y que mayormente no conozco.

¿Qué has aprendido de escribir?
Por ejemplo he aprendido a escribir en décima que era una cosa que nunca he hecho antes porque no sabía hacer. Es una estructura métrica de ocho sílabas y ritma consonante, porque siempre me he movido por verso libre.
Cuando preguntas como la gente llega a la poesía, yo llegué a través de la poesía libre y en este libro lo he hecho en décimas que es una cosa que me encanta.

¿Entonces ahora varemos más poesías escritas en esta estructura a partir de ahora?
¡Vale!

¿Qué te gustaría que sintieran tus lectores cuando entren a leer tus poemas por primera vez?
Depende del poema, hace poco escribí un poema que se llama “Al final llega septiembre” que para mí ha sido un mantra, una forma de decirme a mí que las cosas terminan tantas veces, porque estoy lleno de tantos tropiezos.
Ese poema me recuerda que después de un tropiezo viene otro y que me tengo que acordar de cómo he salido del anterior. Por lo que para mí este poema me ha llegado a reconfarme mucho porque el último verso dice al final “Y siento que también se puede ser feliz así sabiendo que todo termina sin miedo a volver a empezar”.

Y siento que he llegado a creérmelo y en un momento muy jodido, me sentí apoyado en mis propias palabras. Me gustaría que el lector llegara a entender y creer esto y pueda sentirse amparado, porque no estás solo y sí hay que reconocer momentos jodidos, pero que al final llega septiembre y todo termina en alguna parte para comenzar en otro sitio.

Te agradezco muchísimo tu sinceridad, ahora viene un momento de pregunta muy complicada, ¿Qué pregunta no te han hecho nunca y te gustaría compartir?
Nunca me han preguntado si quiero que se haga una película de mis libros y es algo que desearía verlo. Me encantaría, sinceramente, a pesar de que es algo complicado hacer una película de un poema, pero todo es verlo.

Man Hoh Tang Serradell
Soy el Director de la Revista YOUNG España, conductor televisivo en FibracatTV. Me gusta escribir, informar y opinar sobre política internacional gracias a mis estudios en Ciencias Políticas en la Universidad de Barcelona.

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