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Azul Místico: “Estoy segura de que las relaciones a distancia pueden funcionar”

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¿La experiencia de viajar a casi todos los rincones del mundo te ha abierto la mente y acabar con prejuicios étnicos, culturales o religiosos?
Sin duda, poder sumergirse en otras culturas es la mejor parte del trabajo de tripulante de cabina y de los viajes en general.

Es cierto que viajar te abre la mente y hace que desaparezcan los prejuicios, pero también te hace darte cuenta de las diferencias tan enormes que hay entre unas culturas y otras.
Al final, no se trata de ignorar las diferencias y ver a todas las sociedades como iguales, porque no lo son en absoluto… sino de saber valorar esas diferencias, aprender de ellas y sobre todo respetarlas.

¿Hay alguna norma que te pareciera curiosa de este trabajo cuando aterrizaste a Dubái por primera vez?
Creo que lo que más me llamó la atención desde un principio fue la cantidad de protocolos que se llevan a cabo a bordo y que se deben seguir al pie de la letra.

Hay muchísimas partes del trabajo de las que los pasajeros no son conscientes, o que no terminan de entender… y aunque puede parecer que hay muchas normas curiosas o absurdas, la realidad es que todas tienen un motivo de gran peso detrás, que suele ser principalmente garantizar la seguridad de quienes viajan a bordo.

¿Hay un tema interesante que es lidiar con las relaciones a distancia, a pesar de tu caso, le recomendarías a alguien cortar por lo sano antes de embarcar?
Cada relación es un mundo. Yo estoy 100% segura de que las relaciones a distancia pueden funcionar, pero requieren de un esfuerzo a veces monumental por ambas partes, y mucha confianza y paciencia. La distancia puede destruir una relación, pero también puede unirte al otro más que nunca… y a veces está bien poner a prueba ese vínculo con unos cuantos kilómetros de por medio para darse cuenta de si realmente merece la pena y es lo que queremos.

Viajar hace que te des cuenta de las diferencias tan enormes entre las culturas”

¿Recordar momentos anecdóticos de tu aventura te ha supuesto recuperar esa nostalgia?
Esa nostalgia siempre está ahí, y es algo bastante agridulce, sobre todo cuando sabes que las circunstancias nunca van a repetirse… pero disfruté mucho narrando momentos que ya casi había aparcado en la memoria.
Gran parte de la magia de muchos de esos momentos estaba en lo inesperado y lo desconocido, y en esa ilusión de quien embarca en una aventura…por lo que al vivirlos por segunda vez, sabiendo todo lo que sé ahora, no los disfrutaría tanto. Si tuviera que elegir, volvería a la humedad de Kuala Lumpur – fue uno de los viajes en los que más me reí y con unos compañeros excepcionales.

¿Cómo se presentó la idea de hacer este libro?
Siempre soñé con escribir un libro, desde muy pequeña, pero realmente no pensaba que fuese a ocurrir nunca. Llevaba años escribiendo algunos textos o reflexiones sueltos que me venían a la mente, sin saber muy bien si algún día verían la luz… hasta que a principios de 2020 me contactó mi editor y me propuso publicar un libro. Quería transportar al lector a todos esos rincones, y las fotos y postales me parecieron la mejor forma de hacerlo. Estoy muy contenta con el resultado, y creo que la historia está completa y cierra un episodio de mi vida que ya terminó, por lo que ahora mismo no pienso en extenderla.

Al viajar, deduzco, habrás sentido una conexión en cada entorno. ¿Fuera de Granada, qué ciudad del mundo sientes que podría ser un segundo hogar para ti y por qué?
Siempre he dicho que París es mi segundo hogar, el que llevo en el corazón. Quizás sea porque fue la primera ciudad fuera de casa en la que viví, y siento que la conozco bastante bien… tiene algo que hace que me sienta en casa al pasear por sus calles, incluso habiendo pasado casi diez años de aquello.

¿Nos podrías contar una anécdota de estos viajes que no hayas incluido y te gustaría compartir?
La primera vez que viajé a China, concretamente a Beijing, nadie conseguía entender que quería un vaso de agua fría, y me traían agua hirviendo y un vaso con hielo. Después de una hora recorriéndome varios restaurantes de comida rápida y tiendas de la zona, conseguí que me sacaran un botellín de agua de un almacén. Fue entonces cuando descubrí que en China no beben agua fría… ¡la siguiente vez que fui a China, me aseguré de aprender antes a pedirla en chino!

Aprovecho el título del libro para preguntarte, ¿De dónde te gustaría escribir tu próxima postal?
¡Desde las Azores! Llevo años queriendo visitarlas, y no veo el momento de poder escribir esa postal por fin. Muero de ganas de disfrutar de sus increíbles paisajes.

Man Hoh Tang Serradell
Soy el Director de la Revista YOUNG España, conductor televisivo en FibracatTV. Me gusta escribir, informar y opinar sobre política internacional gracias a mis estudios en Ciencias Políticas en la Universidad de Barcelona.

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