Críticas

Thomas Vinterberg y Mads Mikkelsen nos invitan a ‘Otra ronda’

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Un recordatorio de que no hay que olvidarse de vivir. Así describió Thomas Vinterberg su nueva película, con la que el director danés se ha superado: cuatro nominaciones a los Oscars en las categorías de Mejor Director, Mejor Película Extranjera y Mejor Guion Original, con otra como Mejor Actor Protagonista para Mikkelsen. Además, sigue acumulando premios y nominaciones en los BAFTA, los Globos de Oro, y prácticamente todos los festivales importantes del panorama cinematográfico internacional.

‘Otra ronda’ nos presenta a un grupo de cuatro profesores de instituto en plena crisis de los 40.

Cuatro profesores en un pequeño instituto de Copenhague. Uno atascado en un matrimonio monótono (Mads Mikkelsen), otro cuya casa se ha convertido en una pequeña guardería (Magnus Millang), otro recientemente divorciado (Thomas Bo Larsen) y un soltero empedernido (Lars Ranthe). Ninguno está demasiado satisfecho con su vida, pero tampoco hacen nada para solucionarlo.

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El detonante viene en forma de teoría psicosociológica: Nikolaj (Millang), profesor de psicología, les cuenta en una cena que el psiquiatra noruego Finn Skårderud teorizó que el ser humano había nacido con un déficit de 0.05% de alcohol en sangre. A ese nivel, las personas se encuentran más relajadas y con más confianza en sí mismas. Ninguno le hace mucho caso, pero Martin (Mikkelsen), que tiene problemas en su matrimonio y ha recibido quejas por su desempeño como profesor, decide poner la teoría a prueba.

A raíz de su éxito, todos se apuntan, pero con una serie de normas: tendrán que mantener el 0.05 de alcohol durante todo el día, pero no podrán beber a partir de las 20 horas ni en fines de semana. Además, escribirán un ensayo acerca de lo que descubran en su experimento. En un principio, todos manifiestan mejoras en su vida profesional y personal, especialmente Martin, que consigue reconectar con su esposa y sus hijos.

Sin embargo, lo que empieza como un experimento divertido y de éxito pronto les da más quebraderos de cabeza que beneficios. De hecho, en versiones iniciales del guion la película iba a ser “una celebración del alcohol en base a la tesis de que la historia mundial sería distinta sin alcohol”. El fallecimiento de Ida, la hija de 19 años de Vinterberg, a los pocos días de empezar el rodaje, le hizo cambiar de perspectiva. El alcohol no debería ser la parte central del largometraje, sino que tendría que ser un recordatorio para no olvidarse de vivir.

La película critica el excesivo consumo de alcohol en Dinamarca

Sabiendo esto, no es de extrañar que a lo largo de la película (rodada en parte en el instituto de Ida y con sus compañeros de clase) se den críticas veladas o directas al consumo excesivo de alcohol en Dinamarca, especialmente por parte de los jóvenes.

Para ‘Otra ronda’, el director danés vuelve a contar con Tobias Lindholm como coguionista, como ya hizo en ‘La caza’ (2012) y ‘Submarino’ (2010). Lindholm, conocido por el crudo realismo de sus historias, no solo nos ha dejado uno de los mejores guiones del año, sino que también hizo las veces de director en la semana posterior al terrible accidente que quitó la vida a la hija de Vinterberg.

Es muy destacable el trabajo de interpretación de todo el reparto, con especial hincapié en Mads Mikkelsen y Thomas Bo Larsen (ambos repitiendo con Vinterberg tras ‘La caza’). Mikkelsen, en su línea, nos regala una actuación magistral, sincera, humana, que le mereció en septiembre de 2020 la Concha de Plata al mejor actor de nuestro Festival de San Sebastián. Baile final incluido, mostrándonos las dotes que conserva de sus inicios como bailarín en los años ochenta.

En resumen, Vinterberg nos trae un retrato universal de la vida, de la crisis de la mediana edad y de la amistad. Con un final cargado de emoción, ‘Otra ronda’, imprevisible, desgarradora, te dejará un buen sabor de boca. Y sin resaca.

‘Otra ronda’ se estrena en cines en España el 9 de abril
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Otra ronda (Druk)

8.5

Existe la teoría de que deberíamos nacer con una pequeña cantidad de alcohol en nuestra sangre, y que una ligera embriaguez abre nuestras mentes al mundo que nos rodea, disminuyendo nuestros problemas y aumentando nuestra creatividad. Animados por esa teoría, Martin y tres de sus amigos, todos ellos cansados profesores de secundaria, se embarcan en un experimento para mantener un nivel constante de intoxicación etílica a lo largo de su jornada laboral. Si Churchill ganó la II Guerra Mundial aturdido por el alcohol, ¿quién sabe lo que unos pocos tragos podrían hacer por ellos y sus alumnos?

Belén Atassi

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