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Una degustación de aceite servido en pan de coca
Una degustación de aceite servido en pan de coca

El aceite de oliva, aliado clave de una dieta equilibrada

Más allá de su papel en la cocina, el AOVE destaca por sus propiedades antioxidantes y su impacto positivo en la salud cardiovascular

Hablar de alimentación saludable en España suele conducir inevitablemente a un ingrediente que lleva siglos presente en la cocina mediterránea: el aceite de oliva virgen extra (AOVE). Más allá de su papel gastronómico, la investigación científica ha reforzado en las últimas décadas su importancia dentro de una dieta equilibrada.

Numerosos nutricionistas y especialistas en medicina preventiva coinciden en señalar que el patrón alimentario mediterráneo —basado en verduras, legumbres, frutas, pescado y aceite de oliva como principal fuente de grasa— es uno de los modelos dietéticos con mayor respaldo científico. Este patrón alimentario ha demostrado beneficios claros en la prevención de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

El aceite, un pilar de la dieta mediterránea

Uno de los estudios más influyentes sobre nutrición realizados en España es PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea), un ensayo clínico multicéntrico que siguió durante años a miles de participantes con riesgo cardiovascular. Los resultados mostraron que quienes seguían una dieta mediterránea enriquecida con aceite de oliva virgen extra o frutos secos reducían aproximadamente un 30 % el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares graves.

Este estudio fue coordinado inicialmente por el doctor Ramon Estruch, del Hospital Clínic de Barcelona, junto con investigadores de universidades y hospitales españoles. Para muchos especialistas, este ensayo marcó un antes y un después en la comprensión del papel de la dieta mediterránea en la salud pública.

El investigador en nutrición Jordi Salas-Salvadó, catedrático de la Universitat Rovira i Virgili y uno de los expertos españoles más reconocidos en nutrición clínica, ha subrayado en numerosas ocasiones que la dieta mediterránea —con el aceite de oliva como grasa principal— está asociada con una menor incidencia de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Antioxidantes y grasas saludables

Desde el punto de vista nutricional, el aceite de oliva virgen extra destaca por su composición. Contiene ácido oleico, una grasa monoinsaturada relacionada con la mejora del perfil lipídico, así como polifenoles y vitamina E, compuestos con efecto antioxidante.

Diversos trabajos científicos han demostrado que estos componentes ayudan a reducir procesos inflamatorios y a proteger las células frente al estrés oxidativo. De hecho, algunos compuestos presentes en el AOVE, como el oleocantal, poseen efectos antiinflamatorios naturales comparables a los de ciertos fármacos analgésicos en determinados contextos.

Los especialistas recuerdan además que la calidad del aceite depende en gran medida de su proceso de elaboración. El virgen extra, obtenido exclusivamente mediante procedimientos mecánicos y sin refinado químico, conserva la mayor parte de estos compuestos bioactivos.

Un alimento cotidiano con impacto positivo en la salud

El interés científico por el aceite de oliva no se limita a la investigación nutricional. Desde hospitales y centros sanitarios españoles también se ha promovido su papel dentro de la alimentación diaria.

Médicos de la Unidad de Lípidos del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba han participado en iniciativas internacionales para difundir los beneficios del aceite de oliva como parte de la dieta mediterránea, destacando su papel en la prevención de enfermedades cardiovasculares y en la promoción de hábitos alimentarios saludables.

En la práctica clínica, muchos nutricionistas recomiendan incluirlo de forma regular en la dieta, especialmente en crudo para aliñar ensaladas, verduras o pescados, donde conserva mejor sus propiedades.

El aceite es más que un ingrediente culinario

Aunque el aceite de oliva es uno de los productos más emblemáticos de la gastronomía española, su relevancia va más allá de la cocina. Forma parte de una tradición alimentaria que ha evolucionado durante siglos y que hoy se encuentra respaldada por la evidencia científica.

En un contexto en el que cada vez más personas buscan mejorar sus hábitos alimentarios, los especialistas coinciden en que no se trata de seguir dietas restrictivas o pasajeras, sino de recuperar patrones de alimentación equilibrados y sostenibles en el tiempo.

Olis Bargalló, vista de ARGOS
Olis Bargalló, vista de ARGOS

En ese sentido, el aceite de oliva virgen extra sigue ocupando un lugar central en el modelo mediterráneo: un ingrediente cotidiano que, utilizado con moderación, puede formar parte de una dieta variada, saludable y profundamente arraigada en la cultura gastronómica española.

En España, además de su valor nutricional, el aceite de oliva forma parte de una tradición agrícola y gastronómica profundamente arraigada. En este contexto se sitúan productores históricos como Olis Bargalló, una empresa con origen en 1850 en Castellví de Rosanes (Barcelona), vinculada durante generaciones al prensado y distribución de aceite de oliva. Su trayectoria se ha centrado en seleccionar y comercializar aceites de oliva virgen extra de alta calidad, muchos de ellos procedentes de denominaciones de origen reconocidas, manteniendo métodos de elaboración que priorizan la conservación de las propiedades naturales del fruto. Una tradición que conecta el conocimiento del campo con la mesa y que explica por qué el aceite de oliva sigue siendo uno de los pilares de la cultura gastronómica mediterránea.

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