El camino de Greg Taro no se entiende sin movimiento. Países, idiomas, estilos musicales y etapas vitales se entrecruzan en una trayectoria marcada por la búsqueda constante de identidad y equilibrio. Ahora, con Velita como carta de presentación para el Benidorm Fest, el artista barcelonés afronta uno de los momentos más expuestos de su carrera desde un lugar distinto: más íntimo, más honesto y, sobre todo, más conectado consigo mismo.
Lejos de plantear su candidatura como un golpe de efecto, Greg concibe Velita como una declaración personal. Una canción escrita sin filtros, que refleja una etapa de reconciliación emocional y creativa tras años alternando proyectos propios con composiciones para otros artistas. En esta conversación pausada y sin prisas, el músico habla de pertenencia, salud mental, comparación, miedo, amor y del aprendizaje que supone confiar en el propio proceso cuando todo alrededor empuja a hacerlo rápido.
La sensación de no saber donde estar
Has vivido en muchos países y vienes de una mezcla cultural muy fuerte. ¿En algún momento has sentido que no estabas en ningún sitio al cien por cien?
Sí, totalmente. De hecho, esa fue una de las razones por las que mi padre decidió volver a España. A él también le pasó. Nació en Indonesia, vivió en Japón de pequeño y luego se asentó aquí. Al final, con tanto mix, no sabes muy bien dónde está tu casa.
Para mí, mi casa sí es Barcelona, porque es donde está mi familia, donde nací y donde he pasado más tiempo. Pero también tengo esa sangre alemana y luego viví en Japón durante unos años súper importantes, de los 8 a los 15, que es una etapa que te forma muchísimo. Cuando volví a Barcelona no encajaba del todo en el colegio, pero tampoco me sentía alemán al cien por cien. Me sentía medio japonés sin serlo. Era como: “¿tío, de dónde soy?”.
Con el tiempo, ese desorden me ayudó a encontrar mi propio orden. He aprendido a sentirme en casa en cualquier sitio, llevando conmigo pequeñas cosas que me conectan con lo mío: una foto de mi madre, de mi pareja, detalles que me recuerdan quién soy y de dónde vengo.
Una vía de escape, las saunas
Cuando todo se vuelve demasiado intenso, demasiada exposición o ruido mental, ¿hay algún lugar donde te sientas especialmente protegido?
Creo que en una sauna. Me encantan las saunas. Es un sitio muy simple, pero para mí tiene algo casi terapéutico. Ahí no hay móvil, no hay ruido, no hay expectativas. Solo estás tú, tu respiración y el tiempo pasando más lento. Es uno de los pocos lugares donde realmente siento que puedo parar la cabeza sin esfuerzo, donde no tengo que demostrar nada ni pensar en lo siguiente que viene.
Y luego está casa. Mi hogar es muy importante para mí. Ahora justo me estoy mudando y estoy cuidando mucho ese proceso, porque necesito que mi casa me represente, que sea un espacio donde me reconozca. Tener mis rutinas, mis cosas, mis objetos, mi orden. Para mí eso no es algo superficial, es una forma de estabilidad. Es el sitio donde puedo volver cuando todo se vuelve demasiado intenso fuera.
Y después hay algo todavía más sencillo, pero igual de poderoso: llamar a mi madre. Da igual dónde esté, aunque esté en la otra punta del mundo. En el momento en el que hablo con ella, algo se recoloca por dentro. Me baja automáticamente. Me conecta con una parte muy básica de quién soy y de dónde vengo.
Creo que al final eso es casa para mí. No tanto un lugar físico concreto, sino esas pequeñas cosas que me devuelven a mí mismo cuando siento que me estoy dispersando demasiado.
Esa mezcla de lugares en los que has vivido también se refleja en tu música, en los estilos que has ido tocando. Por eso te pregunto: ¿por qué Velita para el Benidorm Fest y no Exótica, que parecía una canción más directa para un festival?
Desde el momento en que entré al estudio sabía que esa canción no estaba pensada para encajar en ningún sitio concreto ni para cumplir una función específica dentro de la industria. No nació con la idea de gustar más o menos, ni de funcionar mejor en un contexto u otro. Nació simplemente como una canción mía, escrita desde un lugar muy personal.
Exótica, en cambio, surgió con otra intención. Es una canción que también escribí yo y con la que me identifico, pero su punto de partida era distinto. Incluso estaba pensada para que la cantara un DJ. Y eso, aunque parezca un detalle pequeño, lo cambia todo. El enfoque, el lenguaje, la energía… cuando escribes pensando en otro, inevitablemente te colocas a cierta distancia de ti mismo.
Velita no. Velita enseña quién es Greg Taro. Es una canción en la que no hay personajes ni capas. Obviamente Exótica también forma parte de mí, porque todo lo que escribo tiene algo mío, pero Velita soy yo al cien por cien. Es mi manera de decir: esto es lo que hay ahora mismo, sin adornos.
Por eso tenía sentido llevar Velita a un escenario como el Benidorm Fest. Para mí lo más importante no era llevar la canción más evidente o la que pudiera funcionar más fácilmente, sino mostrarme sin barreras, aunque eso siempre dé miedo. Intentar enseñarme sin filtros, sabiendo que habrá gente a la que le guste y gente a la que no. Y aceptar que ambas cosas están bien.
Ahora estoy en una etapa de mi vida muy feliz
¿Estás componiendo más canciones en esa línea emocional? ¿Después de Velita vamos a seguir encontrando a este Greg más cariñoso?
Sí, totalmente. Tengo ya varias canciones pensadas y he vuelto a componer con bastante claridad sobre hacia dónde quiero ir. Es verdad que en los meses previos al Benidorm Fest ha sido complicado por el ritmo y por todo lo que se ha acumulado alrededor, pero ese sigue siendo mi camino. Es la música que llevo haciendo desde 2020, canciones muy íntimas, algunas más oscuras, otras más luminosas, pero siempre muy conectadas con lo que me pasa en cada momento.
Velita es especialmente alegre y eso, para mí, también es algo nuevo. Durante mucho tiempo escribía desde un dolor más ligado al desamor. No eran canciones depresivas, pero sí muy realistas, muy ancladas en emociones que conocía bien. Era casi el lugar desde el que sabía escribir.

Ahora estoy en una etapa de mi vida muy feliz y eso, curiosamente, también supone un reto a la hora de componer. Escribir canciones felices no es simplemente cambiar el tono, es reaprender. Es cambiar el chip del cerebro, acostumbrarte a mirar desde otro sitio y aceptar que también se puede contar algo bonito sin que pierda profundidad. Está siendo un ejercicio muy guay, muy sano, y me está ayudando a descubrir una parte nueva de mí como artista.
Si no hubiese existido el Benidorm Fest, ¿cuál habría sido el plan artístico?
Igualmente, aunque no hubiera existido el Benidorm Fest, habría sacado Velita o habría hecho una especie de pequeño reinicio. Llevaba bastante tiempo sin publicar música en castellano, porque pasé alrededor de un año y medio componiendo y cantando en inglés, y ese cambio no fue casual. Necesitaba tomar distancia, darme un margen de reflexión y buscarme sin presión, entender hacia dónde quería ir y desde qué lugar quería volver a contar cosas.
Muchas veces es más fácil meterte en la piel de otra persona y contar su historia. Da menos miedo. Cuando hablas de otro, te proteges un poco. En cambio, mirarte a ti mismo, ser vulnerable de verdad y preguntarte “¿qué me pasa?”, “¿cómo estoy?” o “¿por qué me siento así?” impone mucho más respeto. Ahí ya no hay personaje ni excusas.
Aun así, es un ejercicio que me encanta y que quiero seguir haciendo. Aunque dé vértigo, aunque remueva cosas, siento que es el único camino que me interesa ahora mismo. Porque es ahí donde aparecen las canciones que realmente dicen algo sobre mí y sobre el momento vital en el que estoy.
Evitaba ese autoanálisis constante
¿Sientes que al escribir para otros artistas llegaste a perderte un poco a ti mismo?
No diría que me perdiera del todo, pero sí que durante un tiempo evité pensar demasiado en cómo estaba yo realmente. Evitaba ese autoanálisis constante que a veces puede ser incómodo. Cuando escribes para otros artistas, cuentas su historia y, aunque siempre acabas poniendo algo de ti porque es inevitable, hay una cierta distancia que te protege. No eres tú el que está completamente expuesto.
En ese sentido, a veces escribir para otros también funciona como una manera de no excavar demasiado dentro. Es más cómodo decirte a ti mismo “estoy bien así”, seguir adelante y no hacer demasiadas preguntas. Porque cuando empiezas a hacer un agujero, no sabes muy bien qué te vas a encontrar, y hay cosas que quizá no te apetece ver o aceptar en ese momento.
Con el tiempo me he dado cuenta de que esa comodidad también tiene un precio. Evitar mirarte puede darte tranquilidad a corto plazo, pero no te permite avanzar del todo. Ahora estoy en un punto en el que prefiero incomodarme un poco más, hacerme esas preguntas y asumir lo que salga, porque de ahí salen las canciones que de verdad me representan.
Tienes canciones muy personales, como “Perdona mamá”, donde hablas de comparación y autoimagen. ¿Es autobiográfica?
Cien por cien. Habla de una época en la que me comparaba de manera obsesiva con todo el mundo en redes sociales. Llegaba a compararme cosas completamente absurdas, como el tamaño de las orejas o de las manos. Era un nivel de autoexigencia muy poco sano. No me gustaba a mí mismo, ni mi cuerpo, ni lo que veía cuando me miraba.
Las redes sociales representan constantemente un ideal que parece inalcanzable. Todo el mundo enseña su mejor versión, su mejor ángulo, su mejor momento, y cuando estás en un punto vulnerable eso te pasa mucha factura. Hace cuatro o cinco años no se hablaba tanto de salud mental como ahora, no había tantas herramientas ni tantos discursos que pusieran palabras a lo que estaba pasando por dentro.
En ese momento fue muy duro, porque te sientes solo con esos pensamientos y llegas a creer que el problema eres tú. Con el tiempo he entendido que esa comparación constante no dice nada bueno de quién eres, pero en aquel entonces fue una etapa complicada que me marcó mucho y que inevitablemente acabó colándose en mis canciones.

¿Ese sentimiento también existe dentro de la industria musical? Esa idea de “si no estoy ahí, no soy nadie”.
Sí, totalmente. Ves a otros trabajando, sacando canciones, estando en sitios donde tú no estás y te preguntas por qué. Es una relación muy tóxica con el trabajo porque el producto eres tú mismo.
No eres un objeto que se queda en una estantería. Todo lo que haces va con tu cara y con tu nombre. No puedes separar del todo el trabajo de la persona, porque al final el proyecto eres tú mismo. Si algo no funciona o si te critican, la sensación es que te están criticando a ti, no a un producto externo.
Eso, con el tiempo, te pasa factura si no aprendes a gestionarlo. Durante mucho tiempo me afectaba más de la cuenta, porque es muy fácil confundir la opinión ajena con tu valor personal. Ahora he aprendido a alejarme un poco de eso y a poner cierta distancia emocional.
He entendido que siempre habrá gente a la que le guste lo que hago y gente a la que no, y que eso no define quién soy ni invalida mi trabajo. Aceptar eso ha sido clave para seguir creando sin miedo y para disfrutar más del proceso, que al final es lo que me hizo empezar en la música.
En este proceso de reconexión personal, ¿qué has descubierto de ti mismo?
Que puedo ser sincero conmigo y no juzgarme tanto. Que siempre va a haber gente que te juzgue desde fuera y es imposible gustar a todo el mundo. He aprendido a confiar en mí, en mi experiencia. Llevo desde los 16 cantando, es media vida.
Si no es el camino, me caeré, me levantaré y ya está. Confiar en el proceso.
Después del Benidorm Fest, ¿qué viene para Greg Taro?
Seguir escribiendo y sacando música. Me encantaría sacar un álbum algún día, pero ahora mismo creo más en un EP de cinco o seis canciones. Hoy en día, si no tienes un recorrido muy fuerte, los discos se pierden. Prefiero construir con sentido, poco a poco, y que todo tenga un hilo.
¿Ese EP seguirá la estela emocional de Velita?
Estoy muy enamorado, así que sí. Va a seguir por ahí.
¿Cómo imaginas llevar el universo de Velita al escenario del Benidorm Fest?
Quiero que el concepto esté, pero de forma abstracta. Que sea íntimo, muy Greg. No habrá una vela literal en el escenario, pero sí el significado de Velita llevado a otro plano. Eso es lo importante.











