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DeTeresa
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DeTeresa «Siempre he tenido dentro de mí esa folclórica»

La artista presenta (S)PAIN, un EP que reúne sus canciones más representativas y que adelanta la segunda parte de un proyecto que mezcla pop, folclore y dramatismo cotidiano

El universo creativo de DeTeresa siempre ha tenido algo de teatral. En sus canciones conviven el humor, el drama y una sensibilidad muy particular para observar las contradicciones emocionales de la vida cotidiana. Con (S)PAIN, su nuevo EP, la artista da forma a un proyecto que funciona casi como un mapa emocional donde se mezclan historias de amor, rupturas, orgullo y vulnerabilidad.

Musicalmente, el trabajo se mueve dentro de un pop directo y accesible, pero introduce guiños al folclore español y a tradiciones musicales que forman parte del imaginario cultural del país. Ese diálogo entre lo contemporáneo y lo reconocible construye un lenguaje propio donde la pena puede convivir con el ritmo, la ironía o un estribillo que invita a cantarla en voz alta.

El proyecto también tiene una dimensión visual muy marcada. Cada estética, cada personaje y cada símbolo que rodea a DeTeresa amplifica ese mismo juego entre tradición y reinterpretación contemporánea. En conjunto, (S)PAIN funciona como un universo creativo donde las emociones no se suavizan ni se esconden: se exageran, se dramatizan y se celebran.

En conversación con YOUNG, DeTeresa habla del origen del proyecto, de su relación con el folclore español, del impacto del Benidorm Fest y de cómo su música conecta de forma natural con el público queer.

«No quería dejar estas canciones como singles sueltos»

Lo primero que me pregunté al escuchar el EP fue por qué reunir ahora canciones que ya habíamos escuchado antes como singles. ¿Por qué agruparlas en (S)PAIN en lugar de lanzar algo completamente nuevo?

Pues precisamente por eso, porque siento que son canciones muy guays y que representan algo muy especial dentro del momento que estoy viviendo ahora mismo como artista. No quería dejarlas simplemente como singles sueltos perdidos por ahí. Me apetecía mucho reunirlas dentro de un concepto que tuviera sentido, que contara algo más grande que cada canción individual.

En este EP es verdad que solo hay dos canciones completamente nuevas. La idea es que (S)PAIN se divida en dos partes. Esta sería la primera, y más adelante sacaré una segunda parte que completará el proyecto. Cuando estén las dos juntas, en realidad funcionarán como un disco completo.

También hay un motivo muy práctico: dentro de dos semanas tengo el concierto en la Sala Villanos y quería sacar algunas canciones nuevas antes del directo, para que la gente pudiera llegar al concierto con material fresco. Entonces este primer EP también está muy pensado como una forma de contextualizar ese momento.

Entonces podemos entender (S)PAIN casi como un proyecto en dos capítulos.

Exacto. Es como si fueran dos EPs que, cuando estén completos, funcionarán realmente como un álbum. Este primero sirve un poco para presentar el universo del proyecto: reúne canciones que ya estaban funcionando y que para mí representaban muy bien esta etapa, junto con algunas nuevas que ayudan a ampliar ese mundo.

No quería que esas canciones se quedaran simplemente como singles aislados. Sentía que todas compartían una energía, una estética y una forma de contar las cosas que tenía sentido reunir bajo un mismo concepto. De alguna manera, este primer EP es como abrir la puerta al universo de (S)PAIN.

También está muy ligado al momento que estoy viviendo ahora mismo como artista. Dentro de poco tengo el concierto en la Sala Villanos y quería que la gente llegara a ese directo con más material, con nuevas canciones que ya formaran parte de ese imaginario. Por eso decidí publicar esta primera parte ahora.

Para mí era como decir: “vale, este es el mundo que estoy construyendo en este momento”. Es una especie de mapa inicial de todo lo que está pasando musical y emocionalmente en esta etapa. Luego, cuando salga la segunda parte, el proyecto quedará cerrado y se entenderá todavía mejor la historia completa.

«Soy artista emergente y no tengo una discográfica detrás»

DeTeresa
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Una cosa que llama mucho la atención en tu proyecto es la parte visual. Hay muchas identidades distintas, muchos códigos estéticos. ¿Te has planteado lanzar el proyecto en formato físico con un libreto o algo parecido?

Me encantaría, la verdad. Porque para mí todo el universo visual del proyecto es súper importante. Pero también tengo que ser muy honesta con la situación en la que estoy ahora mismo.

La fabricación de discos físicos es algo bastante caro y yo soy una artista emergente. No tengo una gran discográfica detrás que esté financiando todo esto. Entonces es una decisión que depende mucho de cómo crezca el proyecto y de hasta dónde llegue la música.

Mucha gente me lo ha preguntado, y eso me hace muchísima ilusión. Pero claro, una cosa es que haya interés y otra que sea suficiente como para producir físicamente un álbum. Si el proyecto sigue creciendo durante este año, si llega a más gente y vemos que hay realmente una demanda fuerte, por supuesto que me encantaría hacerlo. Pero ahora mismo no lo tengo claro porque tengo que ser muy realista con los recursos que tengo.

«El folclore español siempre ha estado dentro de mí»

¿Crees, DeTeresa, que este proyecto habría existido igualmente si no hubieras pasado por el Benidorm Fest?

Cien por cien. De hecho, muchas de estas canciones ya estaban antes. El Pirulí, por ejemplo, salió mucho antes del Benidorm. Yo siempre he tenido dentro de mí esa rama folclórica española, siempre.

Es verdad que mi punto de partida ha sido el pop, pero a partir del pop empecé a explorar el folclore y me enamoré muchísimo de él. Fue como una especie de descubrimiento. A través del pop fui llegando a tradiciones musicales que de repente me fascinaron.

De hecho, cuando envié La pena al Benidorm Fest lo hice casi sin pensar que me fueran a coger. Era más bien como “bueno, voy a enviarla porque creo que podría encajar”, pero la canción iba a salir igualmente. Yo ya tenía muy claro que quería explorar esa línea musical.

Así que sí, el proyecto habría existido igual. El Benidorm Fest lo que hizo fue amplificarlo.

¿Y qué ha cambiado en tu carrera después de pasar por el festival siendo una artista independiente?

Muchísimo. Sobre todo siento que mi música ha llegado a lugares a los que probablemente no habría llegado sola. Al final, cuando eres una artista emergente y estás construyendo tu proyecto poco a poco, muchas veces avanzas dentro de tu propio circuito, con la gente que ya te conoce o que llega a ti de forma más orgánica.

El Benidorm Fest, en cambio, es una plataforma enorme. De repente tu música aparece delante de muchísima gente que quizá nunca habría escuchado una canción tuya por iniciativa propia. Y eso cambia mucho las cosas.

Gracias al festival he conectado con públicos nuevos, con gente que quizá no forma parte de mi círculo habitual de oyentes y que, aun así, ha descubierto mi música y ha sentido algo con ella. Para mí eso es lo más bonito de todo lo que ha pasado.

No se sabe nunca qué habría ocurrido si no hubiera ido al Benidorm Fest. Igual las canciones habrían llegado a otros lugares de otra manera, quién sabe. Pero viendo todo lo que ha pasado después, sí siento que ha sido una puerta muy importante para el proyecto y para que más gente pudiera descubrir lo que hago.

«Siempre he estado rodeada de gente queer»

DeTeresa, tu música conecta muchísimo con el público LGTBIQ+. ¿Tienes alguna explicación para eso?

Es algo que me he preguntado varias veces, porque es verdad que gran parte de mi audiencia pertenece a la comunidad LGTBIQ. Pero creo que tiene mucho que ver con cómo he crecido. Siempre he estado rodeada de gente queer, incluso antes de que muchas de esas personas supieran que lo eran. Sin darme cuenta, ese entorno ha estado muy presente en mi vida desde siempre.

Además, yo misma nunca me he sentido del todo dentro de lo normativo en muchos aspectos. Y creo que por eso siempre me he sentido muy acogida en esos espacios.

Mis mejores amigos, mis mejores amigas, casi todos forman parte de la comunidad. Entonces al final hablamos los mismos códigos emocionales, el mismo lenguaje. No es algo que haya buscado estratégicamente, simplemente es natural porque es mi entorno, es mi familia.

«La sexualidad es algo tan normal como comerte una paella»

En muchas de tus canciones aparece el erotismo, pero tratado con humor y naturalidad.

Sí, es curioso porque tampoco es algo que busque de manera consciente, pero es verdad que aparece bastante. Supongo que tiene que ver con que siempre he sido una persona bastante abierta con la sexualidad, aunque no desde un lugar lujurioso o exagerado, sino desde algo muy natural. La conexión humana siempre me ha interesado mucho. Y claro, dentro de esa conexión también está el deseo, el erotismo, todo eso.

En canciones como Patata tortilla se ve mucho. Es bastante sexual, pero siempre desde el humor, desde una especie de ironía. Incluso riéndome un poco de la situación.

Durante mucho tiempo hablar de sexualidad femenina ha estado muy cargado de juicio. Si una mujer hablaba abiertamente de deseo era muy fácil que se la colocara en un lugar muy concreto. A mí me interesa más normalizarlo. Hablar de ello con naturalidad, sin darle ese peso moral tan grande. Disfrutarlo y ya está. Al final la sexualidad es algo tan normal como descubrir un edificio nuevo o como comerte una paella.

«Separar a DeTeresa de Inés me protege»

En MADRE hay una frase muy potente sobre no callarse nada. Después de Benidorm también habrás recibido críticas muy duras. ¿Cómo gestionas eso?

Creo que tengo la suerte de que se me da relativamente bien separar a DeTeresa de Inés, que soy yo en mi vida personal. Para mí son dos planos distintos. DeTeresa es el proyecto artístico, el personaje público, la artista que está sobre el escenario y que expone su música, su estética y sus ideas. Inés, en cambio, es la persona que está detrás de todo eso.

Cuando recibo críticas hacia DeTeresa intento no vivirlas como algo personal. Entiendo que forman parte del juego. Cuando te expones públicamente, inevitablemente la gente opina, para bien y para mal. Si ese mismo comentario me lo dijera mi madre, mi hermano, mi novio o mis amigas, entonces sí me afectaría más, porque son personas que me conocen de verdad y cuya opinión me importa de otra manera.

Pero si viene de alguien que está en su sofá escribiendo en redes sociales sin conocerme de nada, pues sinceramente intento no darle demasiada importancia. No lo vivo como algo que tenga que ver conmigo como persona.

Incluso intento mirarlo desde un punto de vista casi empresarial. Todo ese ruido que se genera alrededor de un proyecto artístico también forma parte de cómo funciona la música hoy en día. A veces ese debate, esas opiniones, incluso las críticas, hacen que el proyecto se mueva más, que llegue a más gente. Entonces intento verlo con distancia y entender que es parte del ecosistema en el que nos movemos ahora.

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«Lo peor que me podría pasar sería perder a mi hermano»

En Te lo pido Dios hay una carga emocional muy fuerte. ¿De dónde nace esa canción?

Quería incluir una jota aragonesa, pero llevada a un lenguaje más actual. Me apetecía mucho trabajar con ese tipo de raíz musical y reinterpretarla desde mi universo. Hablando con Laza, que es una artista increíble con la que escribí el estribillo, estuvimos comentando algo que me parece muy bonito de las jotas: tienen un dramatismo muy fuerte, pero muchas veces lo expresan a través de metáforas.

Las letras suelen ser muy intensas, muy emocionales, pero en lugar de decir directamente lo que sienten, utilizan imágenes para suavizar ese dramatismo. Por ejemplo, en vez de decir “si esta persona se va me muero de pena”, aparece una metáfora como “si desaparece no volverán a florecer los campos”. Ese tipo de lenguaje me parecía muy interesante.

Entonces empecé a pensar cuál sería, para mí, el mayor dramatismo posible. Qué sería lo peor que me podría pasar en la vida. Y lo primero que me vino a la cabeza fue mi hermano pequeño. Es mi mejor amigo, mi persona favorita en el mundo. Yo daría literalmente mi vida entera por él.

A partir de ahí nació la idea de la canción. Funciona como una especie de lista de agradecimientos a Dios: gracias por las montañas rusas, por mis amigas, por las tardes de vino hablando de feminismo, por todas esas cosas pequeñas y grandes que hacen que la vida merezca la pena. Pero al mismo tiempo la canción plantea una especie de pacto: si Dios me pidiera devolver todo eso, yo lo entregaría sin problema. Todo menos a mi hermano.

Al principio mi manager me sugirió quitar esa referencia porque decía que quizá mucha gente no se sentiría identificada con algo tan concreto. Pero yo sentía que tenía que dejarlo. Precisamente porque era algo muy verdadero para mí. Y al final, si una canción no es honesta, pierde gran parte de su sentido. Para mí esa línea tenía que quedarse porque es el núcleo emocional de toda la canción.

«Que una copla se convierta en un himno me emociona muchísimo»

En Cuando sea famosa hablas de que “te tiran rosas”. ¿Cuál ha sido el cumplido más bonito que te han hecho como artista?

Un amigo mío me dijo algo que me marcó muchísimo. Me dijo que no podía categorizar mi música dentro de un estilo concreto. Que aunque yo hiciera pop, lo que hacía funcionaba más como un himno. Como algo que podía conectar con personas muy distintas, de distintas edades, de distintos lugares. Incluso me dijo que le recordaba a Queen en ese sentido.

Puede que para otra persona no sea el mayor cumplido del mundo, pero para mí lo fue. Pensar que una canción puede conectar con cualquier persona me emociona muchísimo. Y cuando lo veo en directo todavía más. Cuando estás en un concierto y ves a miles de personas cantando una copla o un chotis a pleno pulmón… es algo que se me pone la piel de gallina solo de pensarlo.

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