Tras su paso por el Benidorm Fest, Benidorm Fest Daniela Blasco se encuentra en uno de esos momentos en los que todo empieza a tomar forma. Entre nuevos lanzamientos, shows y un EP en camino, la artista navega entre la exposición mediática y la necesidad de seguir construyendo una identidad propia dentro del pop urbano.
En conversación con Revista YOUNG, Daniela reflexiona sobre el impacto del festival, la dureza de la industria, su dualidad personal y artística y el proceso creativo detrás de sus últimos temas.
¿Cómo te encuentras emocionalmente después de todo lo que has vivido este último año?
Pues en este momento estoy súper feliz. También un poco nerviosa, porque estoy preparando muchas cosas nuevas y vienen proyectos importantes, pero sobre todo tengo muchas ganas de todo lo que está por venir.
Este año ha sido una montaña rusa total. He estado haciendo muchos shows, grabando muchísima música, preparando proyectos nuevos constantemente… ha sido muy intenso. Pero también, a nivel personal, ha sido un año muy bonito. He podido estar muy cerca de mi gente, de mi familia, de mi equipo —que para mí es lo más importante— y también de mi perro, que es parte fundamental de mi día a día.
La verdad es que, dentro de todo ese caos, ha sido un año muy completo y muy positivo.

Aprender a gestionar el ruido
Después de un momento mediático tan fuerte, ¿cómo evitas quedarte encasillada en una sola canción o etapa?
Creo que hay que hacer un trabajo interno muy importante. Es necesario parar, reflexionar y saber canalizar todo lo que va pasando a tu alrededor. En mi caso, eso lo trabajé mucho cuando fui al Benidorm Fest.
Intenté evadirme bastante del ruido. No leía comentarios, no quería entrar en redes ni saber demasiado de lo que se decía. No quería sugestionar mi cabeza con opiniones externas porque sabía que eso podía influir en cómo yo vivía la experiencia.
Siempre intento tener los pies en la tierra. También estoy muy bien acompañada por mi equipo y por mi familia, que me ayudan mucho a mantener esa perspectiva. A veces incluso me dan ese toque de realidad que necesitas para no perderte.
“La industria es bastante dura”
¿Qué aprendiste del Benidorm Fest que no tenga que ver con la música?
Que la industria es bastante dura. Eso lo sabía antes, porque al final es algo que todo el mundo comenta, pero una cosa es saberlo desde fuera y otra muy distinta es vivirlo desde dentro, en primera persona.

Cuando te metes de lleno te das cuenta del nivel de exigencia que hay en todo. No es solo hacer una canción o cantar bien, hay muchísimo trabajo detrás de cada lanzamiento, de cada videoclip, de cada actuación. Hay un equipo enorme, decisiones constantes, tiempos que cumplir… es una maquinaria muy grande que no se ve desde fuera.
Y luego está toda la parte emocional: la presión, la exposición, las expectativas que se generan. De repente todo se amplifica y tienes que aprender a gestionarlo. No es fácil, pero también es parte del proceso. Al final todo eso te hace crecer, te obliga a madurar como artista y como persona, y te enseña a entender mejor cómo funciona realmente este mundo.
Una identidad sonora muy clara
Cuando estás en el estudio, lejos del foco mediático, ¿qué tipo de artista quieres ser?
Yo diría que soy una artista pop urbana. Es donde siento que encaja mejor lo que hago ahora mismo, aunque también estoy en constante evolución. Tengo muchísimas influencias, sobre todo de artistas como Timbaland o Tate McRae, que tienen ese sonido más americano que a mí me encanta y que consumo muchísimo en mi día a día.
Siempre intento acercarme a ese tipo de sonido porque es lo que realmente me inspira, lo que me mueve a crear. Al final, la música que escuchas tiene un peso enorme en lo que haces como artista. Es lo que te va formando el oído, el criterio, y lo que poco a poco te ayuda a entender qué tipo de música quieres hacer y hacia dónde quieres llevar tu proyecto.
Pero también intento que, dentro de esas influencias, haya algo propio. No se trata de copiar un sonido, sino de coger esas referencias y adaptarlas a mi manera de expresarme, a lo que soy yo. Creo que ahí es donde realmente empieza a construirse una identidad artística.
El escenario como refugio
¿Qué es lo que más disfrutas dentro de todo el proceso artístico?
Sin duda los directos y los rodajes de videoclips. Son los dos momentos en los que más cómoda me siento y donde realmente disfruto todo lo que implica este trabajo.
Subirme al escenario es como mi safe place. Es un sitio donde siento que todo encaja, donde me olvido un poco de todo lo demás y simplemente estoy ahí, conectando con la música y con la gente. Es una sensación muy especial, porque notas cómo fluye todo, cómo el público responde, cómo se crea una energía que no se puede explicar del todo si no la vives.

Y luego están los videoclips, que también me encantan porque me permiten explorar otra parte más interpretativa. Ahí puedo jugar con la imagen, con el personaje, con la estética, construir una historia más visual. Me da mucha libertad creativa y siento que puedo expresar cosas que quizá en una canción solo con audio se quedan más limitadas.
Son dos formas distintas de vivir la música, pero en las dos me siento muy yo.
“Soy tímida, pero en el escenario me transformo”
¿Daniela Blasco es una extensión de ti o un personaje?
Sin duda es una extensión de mí. Daniela Blasco no es un personaje que me haya inventado para el escenario, sino una parte muy real de quién soy. Todo lo que hago nace de mí, de cómo siento y de cómo me expreso, solo que hay momentos en los que esa parte sale de una forma más intensa.
Lo que sí es verdad es que tengo como dos caras muy claras. Por un lado está la Daniela más personal, la de mi día a día, que es bastante tímida, introvertida, muy tranquila… soy muy de estar con los míos, con mi familia, con mi gente cercana. No me considero para nada una persona extrovertida fuera del escenario.
Pero luego está la otra parte, la que aparece cuando bailo, cuando canto, cuando me subo a un escenario o me pongo delante de una cámara. Ahí es como si algo cambiara dentro de mí. Se me va completamente la vergüenza y saco una versión mucho más segura, más expresiva, más libre.
Y lo bonito es que no siento que una sea más real que la otra. Las dos lo son. No es que esté interpretando un personaje, simplemente es otra parte de mí que aparece en ese contexto. Es como si la música y el escenario me dieran el espacio para ser esa versión sin miedo.
Crear desde lo orgánico
¿Cómo nació “Mentira”?
Fue una sesión de estudio en la que todo fluyó muy rápido, de esas que salen casi sin darte cuenta. Estábamos con Vivarco, que es un compositor al que admiro muchísimo y con el que siempre es muy fácil trabajar, y también con Félix, que es mi mano derecha: mi productor, mi manager… es un poco todo dentro del proyecto.
Desde el principio hubo muy buen ambiente. Empezamos a lanzar ideas, a probar melodías, a jugar con conceptos sin demasiada presión, y poco a poco la canción fue apareciendo casi sola. No fue un proceso forzado ni de estar horas bloqueados, sino todo lo contrario: muy natural, muy fluido.
Recuerdo que nos lo estábamos pasando muy bien en el estudio, y eso también influye mucho. Cuando hay esa energía, todo va más rápido y más fácil. Y creo que eso se nota en el resultado final, que tiene algo muy orgánico, muy fresco, como de algo que ha salido sin pensarlo demasiado, pero con mucha verdad detrás.
Una nueva etapa en marcha
Daniela Blasco, ¿Qué podemos esperar de ti en 2026?
Estoy tramando muchas cosas ahora mismo. Este verano vienen bastantes shows, que es algo que me apetece muchísimo porque el directo es donde realmente conecto con la gente, donde todo cobra sentido. Y a nivel de lanzamientos también se vienen novedades: voy a empezar a sacar nuevos singles y, más adelante, un EP.
Siento que estoy entrando en una etapa nueva. Todo lo que estoy preparando ahora tiene mucho más sentido que antes, está más pensado, más trabajado, y sobre todo más alineado con quién soy como artista. Es como si por fin estuviera encontrando una dirección más clara.
Y eso me hace mucha ilusión, porque ya no es solo sacar música por sacar, sino que siento que todo forma parte de algo más grande, de una etapa que me representa de verdad.
Una canción que nació en un coche

“Te fuiste” tiene una historia curiosa detrás…
Sí, es una historia muy bonita, porque además fue algo totalmente inesperado. La canción original, Last Christmas, es la favorita de Félix, y eso ya hacía que tuviera un significado especial desde el principio. Veníamos de Castellón, de estar trabajando en el máster de otro single, y estábamos volviendo en coche a Barcelona de madrugada, bastante cansados.
En un momento del viaje, Félix me dijo que se iba a quedar dormido y que necesitaba que le distrajera un poco. Y ahí, sin pensarlo demasiado, salió la idea: “¿y si hacemos Last Christmas en español?”. Fue algo completamente espontáneo, sin ninguna intención más allá de pasar el rato y mantenernos despiertos.
A partir de ahí empezamos a construir la canción en el coche. Fuimos escribiendo, probando frases, adaptando la historia… y cuando quisimos darnos cuenta, prácticamente teníamos la canción hecha. Llegamos a Barcelona sobre las tres de la mañana, agotados, pero con esa sensación de haber creado algo muy especial.
Al día siguiente fuimos al estudio y la grabamos tal cual había salido en ese viaje. No retocamos prácticamente nada, porque sentíamos que esa primera versión tenía algo muy auténtico. Y creo que eso se nota en la canción: esa frescura, esa naturalidad… es como una foto de ese momento, sin filtros.
Mirando hacia adelante
¿Qué le pides a este 2026?
Mucha salud, muchísimo trabajo y seguir haciendo música. Eso es lo más importante para mí ahora mismo.











