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La Italia de los extremos, gana en las urnas

Las elecciones legislativas italianas celebradas el pasado 4 de marzo fueron seguidas con mucha atención por el resto de países europeos, pero sobre todo por la Unión Europea, ante el miedo de una posible victoria de los partidos antieuropeos. Y para sorpresa de muchos, pero no de todos, los dos partidos antieuropeos Movimento 5 Stelle y la Lega Nord, fueron los grandes ganadores de las elecciones, siendo el primer y tercero partido más votado, respectivamente.

Por la otra cara de la moneda los dos grandes perdedores de las elecciones fueron el Partito Democratico de Matteo Renzi, partido que ha ostentado el poder en esta última legislatura (2013-2018) con 3 primeros ministros de este partido, Enrico Letta, Matteo Renzi y, el actual primer ministro Paolo Gentiloni. El otro gran perdedor fue Silvio Berlusconi y su partido Forza Italia, Berlusconi volvía a la política nacional italiana después de haber sido destituido como primer ministro en el 2011 por el presidente de la Republica Giorgio Napolitano por presiones de la Unión Europea. Forza Italia fue el segundo partido más votado de la coalición de centro derecha siendo superado por el socio “minoritario” de la coalición.

Angela Grossi sits next to a banner reading “Poor first”, hanging in a gate of the portico of the Basilica of the Santi Apostoli, where she lives after being evicted from an unused building along with other families in August 2017, in Rome, Italy January 29, 2018. Picture taken January 29, 2018. REUTERS/Tony Gentile

El Movimento 5 Stelle creado desde un blog y liderado por Beppe Grillo, famoso cómico italiano, consiguió ser el partido más votado, obteniendo el 32,7% de los votos y 223 diputados en la Camera dei Deputati, y el 32.2% de los votos en el Senado y 112 senadores. Resultado nada envidiable teniendo en cuenta los solo 10 años de vida de este partido, con Luigi di Maio como candidato, dada la imposibilidad de Beppe Grillo a ocupar un cargo público por haber sido declarado culpable de homicidio de su mujer y de su hija en un accidente de coche.

Victoria cosechada gracias a un discurso que muchos calificarían de populista, y con dos enemigos claros para la sociedad italiana, necesarios para que los votantes pudieran descargar su rabia y frustración.

Luigi Di Maio, leader of the Italian anti-establishment Five Star Movement (M5S), gives a speech during a Five Stars rally on February 17, 2018 at the Teatro Nuovo in Turin, ahead of the upcoming March general elections. / AFP PHOTO / MARCO BERTORELLO (Photo credit should read MARCO BERTORELLO/AFP/Getty Images)

El primer enemigo del Movimento ha sido, antes, durante la campaña, Matteo Renzi líder del Partito Democratico y ex primer ministro de Italia que ha llevado a la deriva al país y al conjunto de la sociedad italiana, y máximo representante de la casta italiana.

El segundo enemigo de los italianos es la Unión Europea, culpable del mayor problema de Italia, la inmigración. El estado italiano se ha visto solo en la lucha contra los traficantes de personas y la llegada masiva de refugiados que intentan llegar a Europa huyendo de los conflictos bélicos y la pobreza extrema existentes en sus países, en busca de un mejor futuro. El 5 Stelle ha sido capaz de canalizar esta rabia con un discurso antieuropeo, y a veces racista, pero este mensaje les ha servido para obtener unos resultados impresionantes en el sur de Italia con más del 40% en la mayoría de circunscripciones, donde los votantes han priorizado odiar al enemigo externo, los inmigrantes, antes que al enemigo interno, los mafiosos.

A protestor light flares as demonstrators march during a student rally in downtown Rome on November 15, 2013. Students were protesting all over the country against the government’s austeriity measures and cuts in the education system planed in the 2014 budget bill. AFP PHOTO/Filippo MONTEFORTE (Photo credit should read FILIPPO MONTEFORTE/AFP/Getty Images)

Así mismo, el 5 Stelle consiguió unos buenos resultados en las ciudades donde gobierna, pero tampoco tan buenos. En la mayoría de estas ciudades se vieron superados por la coalición de centro izquierda como en Roma, como por la coalición de centro derecha en Turín. Los vecinos han mostrado así su rechazo a la manera de gobernar de las ciudades con alcalde grillino, cabe recordar los escándalos constantes de la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, investigada por fraude o sus más de 100 cargos de confianza en prisión o imputados por delitos económicos o asociación mafiosa.

La Lega Nord de Matteo Salvini ha sido considerado por todos los analistas como el socio intermedio de la coalición de centro derecha, que está formada por Silvio Berlusconi de Forza Italia, la Lega Nord de Matteo Salvini y Fratelli d’Italia de Giorgia Meloni.

La derecha y la UE enemigos de los italianos

La coalición de centro derecha ha obtenido en la Camera dei Deputati el 35,7% de los votos y 263 diputados, y en el Senado la coalición ha obtenido el 36,3% de los votos y 138 senadores.

Matteo Salvini, antiguo comunista y populista declarado, promulga la necesidad de recuperar la grandeza de Italia, abandonar la Unión Europea por el mal que representa para los intereses de los italianos y, como dijo el candidato de la Lega Nord en la región de Lombardia, “defender la raza blanca”. La Lega Nord bajo el liderazgo de Matteo Salvini ha sabido adoptar un discurso nacional huyendo de la sola defensa de los intereses de las regiones del norte de Italia. Con un discurso antieuropeo y racista ha sabido canalizar la rabia, pero también el miedo, de la sociedad italiana ya sea en el norte, siendo el partido más votado, como en el sur donde ha obtenido el mejor resultado de la historia del partido. Con este discurso populista Matteo Salvini ha conseguido que su partido sea el más votado dentro de la coalición de centro derecha con el 17,4% de los votos en la Camera dei Deputati y el 17,6% de los votos en Senado, ahora le toca a él intentar conseguir el apoyo de las dos Cámaras para poder convertirse en el primer ministro.

ITALIA SOMETIDA AL CAOS POLÍTICO

Uno de los grandes perdedores del domingo 4 de marzo fue Matteo Renzi y el Partito Democratico, obtuvieron un resultado catastrófico, peor de lo que se esperaban los miembros del propio partido, obtuvieron el 18,7% de los votos y 91 diputados en la Camera dei Deputati, y en el Senado el 19,1% de los votos y 45 senadores. El Partito Democratico ha ostentado el gobierno desde el 2013 hasta el 2018 pero las batallas internas dentro del partido han hecho mimbar su credibilidad de cara al electorado, así como una mala gestión de la crisis de los refugiados o no haber sido capaz de sacar el sur de Italia de la pobreza. Así mismo, Matteo Renzi llevó a cabo una reforma de la Constitución Italiana muy ambiciosa, donde se reformaba la ley electoral, la composición del Senado y la composición territorial, entre otras propuestas. Para esta reforma constitucional, celebrado el 4 de diciembre de 2016, no era necesario consultar al pueblo italiano dada la holgada mayoría que había conseguido la reforma en las dos Cámaras, pero Renzi con el objetivo de conseguir la legitimidad como primer ministro que no había obtenido por las urnas, decidió conseguirla a través de un referéndum, perdió y dimitió. El referéndum se convirtió en un plebiscito sobre la figura de Renzi como primer ministro, y como prometió durante la campaña del referéndum dimitió, pero prometió volver y ser otra vez primer ministro. Con estos resultados tan desastrosos Matteo Renzi ha vuelto a dimitir, pero ya no promete volver.

El otro gran perdedor de las elecciones fue Silvio Berlusconi, Il Cavaliere volvió a la política con su viejo partido, Forza Italia, pero no para volver al poder dada su imposibilidad de ocupar un cargo público por haber sido condenado por fraude fiscal. Berlusconi se presentó a las elecciones creando una gran coalición de derechas, que debía obtener un resultado que le permitiese a Berlusconi elegir quien iba a ser el próximo primer ministro. Pero solo obtuvo el 14,4% de los votos en la Camera dei Deputati y el 14,4% de los votos en el Senado, siendo estos los peores resultados de la historia del Cavaliere, y teniendo que dejar la oportunidad de formar gobierno a Matteo Salvini.
Con estos resultados solo existe una cosa cierta, Italia es ingobernable y está destinada, otra vez, al caos político.

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Lluis Crespo Bettonica

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