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David González y Quim Jiménez reciben amenazas por el corto “Chapero”

La nueva entrega del director catalán ha suscitado aplausos y críticas a partes iguales. Chapero es la obra escrita y dirigida por David González que mantiene su línea de crítica social llevando a un gitano empujado a malvivir a la calle y ejerciendo la prostitución masculina.

La nueva entrega de cine social y crítico del catalán David González ha querido regresar a los bajos fondo de la sociedad para rescatar historias reales en un cortometraje. Quim Jiménez se pone en la piel de un joven de 18 años de origen gitano que es expulsado de casa cuando su madrastra lo descubre con un chico en su cama manteniendo relaciones sexuales, dicho hecho hace que su personaje tenga que subsistir en base de ejercer la prostitución en condiciones que se van superando hasta que encuentra a Nines (Ximena de Los Santos) que le ayudará a sacar algunos momentos de dramatismo.

La red ha servido de plataforma para que los continuos insultos de algunos internautas se hayan ido incrementando hasta llegar a palabras mayores. Tanto su director como su actor protagonista han recibido diferentes amenazas, capturas que el director ha querido guardar para empezar una carrera legal a lo que tilda como “un ataque a la libertad de expresión”.

Crítica del corto “Chapero”
El corto sigue mucho la línea de las anteriores obras del director, sin integrar nada nuevo para el espectador. “Boy Club” o “El Cliente” han servido para el director para prepararse para esta nueva entrega.

Aunque el elenco de actores sabe reaccionar bien a sus papeles, el problema del corto no reside tanto en la interpretación, sino en la base del guión: falla en el concepto base o finalidad y la velocidad.

Me explicaré, el personaje protagonista – Ismael – tiene un problema de base y es que se resigna a tomar por la mano lo que se le da. Empieza con un tira y afloja con su madrastra a la que esta reacciona con su expulsión del núcleo familiar y este empieza la calle con la misma…resignación. Este hecho hace que al espectador no se compadezca de su personaje, pues “ya le va bien”. No se le ve ni feliz, ni triste en exceso, ni interviene con altos y bajos que le den naturalidad a su personaje. Y este problema responde a lo que he llamado “concepto de base o finalidad”.

La carencia por parte del guión de decir qué finalidad tiene ver el corto: sentir empatía con Ismael, reclamar que el círculo de la profesión sexual es un bucle del que no se sale o incluso decir “ser chapero es malo” podía haber resuelto el conjunto de la obra, pues de ahí se podía haber construido un Ismael que tiene un sueño y a pesar de las condiciones lucha por obtenerlo. Pero lo que sucede es que a lo largo del metraje acabas con un “tal y como esta en casa, mejor la libertad de la calle”, pero esto lo piensas porque no se ve qué concepto quiere denunciar el texto.

Otro factor a corregir es la velocidad, tanto en el guión, como en el resultado del corto. Muchas de las reacciones son tan rápidas que pierde naturalidad en los diálogos, sobretodo en los giros de algunos personajes que reaccionan tan literal al texto que no aparenta que se trate de una idea del personaje, así como algunos de los actores – que no mencionaré – carecen credibilidad en las emociones como las discusiones que no saben alzarlas con naturalidad.

Las escenas de sexo, muy reales

Creo que es innecesario ver el exceso de escenas sexuales tan largas, con menos tienen el mismo impacto y esto hace que del erotismo al porno falte enseñar una nalga. Ya se supone que hacer de chapero hay que mostrar el “oficio”, pero no es necesario a mi modo de ver escenas que duran entre 2 a 3 minutos y no es que hayan pocas, precisamente.

Aunque en su mayoría de estas escenas están tan bien trabajadas que parecen real, mérito que no puedo olvidar, me quedo con la afirmación menos es más y las hubiese sinuado.

Los puntos fuertes, el diamante en bruto

El actor Quim Jiménez creo que se merece una ovación, una interpretación arriesgada y defendida con valor. No es fácil ni cómodo aceptar trabajos que exijan desnudos, reiteradas apariciones sexuales y él no solo lo ha hecho, sino que las ha clavado. A pesar de todo lo dicho anteriormente. Él ha hecho lucir un personaje plano y que podría haber dado más, pero se ve claramente que no es por su interpretación, sino del guión que le podía haber dado la oportunidad de jugar más con otras emociones y verlo más natural.

De esta obra esta el personaje de Nines que sin quererlo es la protagonista de la obra y su actriz, Ximena de Los Santos, un personaje que en su totalidad tiene los mejores diálogos. Tan naturales que hacen que sus apariciones sean una bocanada de aire fresco. No obstante, hay que pulirla, pues podría haber sido un personaje complementario que podría haber roto el nivel de dramatismo del hilo central que se mantiene pesadamente profundo a lo largo de todo el corto y aunque lo hace, podían haberla forzado más. A todo ello me quedo con la escena del parque del final, que me recordó a la obra “La Piedad” de Miguel Ángel, una referencia artística que sin quererlo la ha hecho y ahí creo que el director esperaba.

David González y Quim Jiménez reciben amenazas por el corto “Chapero”
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Man Hoh Tang Serradell

Soy el Director de la Revista YOUNG España y también locutor de radio y actor. Me gusta escribir, informar y opinar sobre política internacional pues estudié Ciencias Políticas en la Universidad de Barcelona.

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