El documental Black Water, dirigido por Natxo Leuza, continúa su recorrido internacional con su selección en el 41 Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), uno de los principales escaparates del cine iberoamericano. La película competirá en la Sección Oficial del Premio de Cine Socioambiental.
La cita, que se celebrará del 17 al 25 de abril en México, supone un nuevo paso para una obra que ya ha acumulado más de una veintena de selecciones en festivales de Europa y Oceanía. Su estreno en cines en España está previsto para el 17 de abril.
Un salto clave hacia el público americano

La participación en el FICG marca la llegada de Black Water al continente americano. Para sus productores, este paso abre la puerta a nuevas audiencias en un contexto especialmente sensible a las cuestiones medioambientales.
El festival mexicano se ha consolidado como un espacio clave para el cine con vocación crítica. Un entorno donde propuestas como la de Leuza encuentran un marco natural para el debate y la reflexión.
Un retrato del impacto humano del cambio climático
El documental sitúa su foco en Bangladesh, uno de los territorios más vulnerables frente al colapso climático. A través de su relato, plantea un escenario en el que millones de personas se verán obligadas a desplazarse por el aumento del nivel del mar y los fenómenos extremos.

Leuza construye la película desde una mirada directa, alejándose del discurso abstracto para centrarse en las consecuencias humanas. Inundaciones, ciclones o la salinización del agua no aparecen solo como datos, sino como realidades que transforman vidas.
El director define este proceso como una forma de “apartheid climático”, subrayando que el impacto de la crisis no se distribuye de manera equitativa.
De los festivales al estreno en cines
Antes de su llegada a Guadalajara, Black Water ha pasado por citas como CPH:DOX en Copenhague o el Festival de Málaga. También ha formado parte de eventos internacionales en Australia o Polonia.
Entre los reconocimientos obtenidos destaca el premio al documental más perturbador en el Tournai Ramdam Festival, una distinción que refuerza el carácter incómodo y necesario de la propuesta.
Una advertencia sobre el futuro inmediato

Más allá de su recorrido en festivales, Black Water se plantea como una reflexión sobre lo que está por venir. El documental utiliza Bangladesh como ejemplo de un proceso que podría extenderse a otras regiones del mundo.
La película plantea preguntas directas sobre el futuro de las ciudades y la capacidad de respuesta ante desplazamientos masivos. Una mirada que conecta el presente con un escenario global cada vez más incierto.
Con su estreno en cines el 17 de abril, la obra de Natxo Leuza da el salto al público general, manteniendo el pulso de un cine que no busca solo narrar, sino también incomodar y generar debate.










