Chloé Zhao, la directora que conquistó a la crítica con Nomadland junto a Frances McDormand y que posteriormente dio el salto al cine de superhéroes con Eternals, regresa ahora con una propuesta mucho más íntima y emocional. Hamnet adapta la novela homónima de Maggie O’Farrell, quien además participa en la escritura del guion junto a la propia Zhao, reforzando así la sensibilidad y el enfoque literario de la historia.
La película nos traslada a la juventud de William Shakespeare, cuando el futuro dramaturgo cae profundamente enamorado de Agnes, una mujer enigmática, profundamente conectada con el bosque y con los ritmos de la naturaleza. Desde el primer momento, Zhao construye una historia que se mueve entre la emoción contenida y la contemplación, con una mirada que privilegia los silencios, los gestos y los paisajes.
Una historia de amor marcada por la tragedia
La relación entre William y Agnes se desarrolla con una intensidad casi visceral. Zhao retrata un amor apasionado y profundamente humano que da lugar a una familia con varios hijos. Sin embargo, la felicidad de la pareja se ve truncada por la muerte de uno de ellos, Hamnet, un acontecimiento que ha sido vinculado durante siglos con la posible inspiración detrás de Hamlet, una de las obras más célebres del dramaturgo.

La película se mueve con inteligencia en esa frontera entre historia y ficción. Está documentado que Shakespeare y Agnes se casaron, que tuvieron hijos y que uno de ellos murió a una edad temprana. Sin embargo, no existe una prueba definitiva de que esa tragedia personal fuese el detonante creativo de Hamlet, ni tampoco conocemos con certeza cómo fue la relación entre ambos.
Zhao se apoya en ese vacío histórico para construir una narrativa profundamente emocional, una recreación imaginada que no pretende ofrecer respuestas definitivas, sino explorar las heridas y los vínculos que pudieron marcar la vida del autor.
Chloé Zhao firma una película de gran belleza visual
La directora, nacida en China y afincada en Estados Unidos, vuelve a demostrar su talento para contar historias íntimas a través de una puesta en escena profundamente sensorial. La cámara se detiene en la naturaleza, en la luz y en los pequeños gestos cotidianos que dan forma a la vida de los personajes.
El resultado es una película visualmente hipnótica, donde la belleza de cada plano contribuye a construir una atmósfera casi contemplativa. Zhao logra que el espectador se sumerja en la historia con una sensación de autenticidad que, en muchos momentos, hace que la ficción se perciba como un relato histórico vivido en primera persona.
Paul Mescal y Jessie Buckley brillan en un reparto lleno de sensibilidad
Gran parte de la fuerza emocional de Hamnet descansa en la interpretación de su pareja protagonista. Paul Mescal, que continúa consolidándose como uno de los actores más interesantes de su generación tras trabajos como Aftersun o la reciente Gladiator II, da vida a un Shakespeare intenso y profundamente humano.

Su interpretación equilibra con precisión la vulnerabilidad del hombre enamorado y el impulso creativo del escritor que empieza a encontrar su voz.
A su lado destaca Jessie Buckley, actriz irlandesa que pronto veremos en la singular reinterpretación de La novia de Frankenstein, titulada The Bride. Buckley dota a Agnes de una presencia casi mística, construyendo un personaje profundamente conectado con la naturaleza y con una sensibilidad que atraviesa toda la película.
Una producción ambiciosa que recrea la Inglaterra del siglo XVI
Lejos de ser una producción modesta, Hamnet cuenta con el respaldo de Universal a través de Focus Features y con productores de la talla de Steven Spielberg y Sam Mendes. Este apoyo se traduce en un diseño de producción muy cuidado, que recrea con gran detalle la Inglaterra del siglo XVI.
El vestuario y la dirección artística contribuyen a construir un universo visual creíble y envolvente, donde cada elemento —desde los interiores hasta los paisajes— refuerza la sensación de inmersión en la época.
Un drama romántico que apunta a la temporada de premios
Más allá de su dimensión histórica, Hamnet se presenta como un drama profundamente humano sobre el amor, la pérdida y la memoria. Zhao apuesta por un ritmo pausado y contemplativo que puede exigir cierta paciencia al espectador, pero que termina amplificando el impacto emocional de la historia.
El resultado es una película delicada y conmovedora, de esas que dejan el corazón encogido al abandonar la sala. Una obra que confirma el talento de Chloé Zhao para explorar emociones universales y que se perfila como una de las producciones a seguir muy de cerca en la próxima temporada de premios.










