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Àngel Miralles: “Mi humor se basa en hacer reflexionar a la gente”

Entrevistamos y conocemos a Àngel Miralles, que ahora está en el Teatre Almeria de Gràcia, en Barcelona, con su show “La Vanitat”. En YOUNG no solo nos hablará de su espectáculo, sino que también se plantearán otros temas como, por ejemplo, los últimamente llamados “límites del humor”

Si te llaman vanidoso, puedes tomártelo mal. Es un adjetivo que denota prepotencia y poca humildad. De hecho, si pensamos en gente vanidosa nos vendrá a la cabeza personajes como, por ejemplo, Cristiano Ronaldo y su famoso “Soy guapo, rico y buen jugador”. ¿Qué pensarían si les diría que hay un cómico que cree que tener un poco de vanidad no está mal? Pues este cómico de dilatadísima carrera es Àngel Miralles y lo defiende en su monólogo “La Vanitat”.

Este cómico catalán lleva 16 años paseándose por escenarios y platós de televisión de toda España mostrando su humor que no deja indiferente a nadie. Puede decir también que ha contado los míticos chistes de Eugenio (algunos de nuestros lectores tendrán que preguntar a sus padres quién era este mito), siendo él su imitador en el show Reeugenio. También ha participado en programas de televisión como por ejemplo, el Late Motiv de Andreu Buenafuente.

 

La RAE define la vanidad como “Manifestación de la soberbia y la arrogancia. La persona vanidosa se siente superior al prójimo, ya sea desde un punto de vista intelectual o físico” . ¿Podemos ver en su espectáculo algo de esta definición?

En mi espectáculo lo que defiendo es que nos tienen desprovistos de vanidad. Un exceso de vanidad es negativo, pero creo que la sociedad tenemos la vanidad muy baja. Nos dejamos llevar por las inercias en lugar de escucharnos a nosotros mismos, y eso es por falta de vanidad. No estoy diciendo tener la vanidad de Cristiano Ronaldo, ¡A él le sobra! Digo tener la vanidad de una persona normal. Pero al fin y al cabo, en el espectáculo lo que busco es que la gente ría.

En su espectáculo se tocan temas serios como el racismo. ¿Le tiene miedo a las posibles críticas que le puedan hacer?

No. Si yo tocase el racismo desde un punto de vista negativo, creo que si me podría arriesgar a recibir estas críticas. Lo que me da miedo es que la gente me mal entienda. Se tiene que poder hablar de todo, pero desde la bondad. En ocasiones, hablo bien del racismo en algo puntual, pero desde la bondad o la racionalidad. Es decir, no como el racismo desde la cosa repugnante que es. Dentro de este tema hay muchos matices que se tienen que poder hablar. Es un error negar absolutamente cualquier tema.

Su monólogo es en catalán. ¿Por qué ha decidido usar esta lengua y no el castellano, pudiendo hacer que el monólogo llegue más lejos?

Llevo 16 años haciendo monólogos y 15 de ellos, en español. Mi mercado en el territorio ya lo tengo marcado. Pero me fijé que de todas las obras de teatro que se presentan en Catalunya, el 70% eran en catalán y, fijándonos en el género del monólogo, nadie hacía uno en catalán. Este desequilibrio me hizo apostar por la lengua catalana, a la que le tengo mucho cariño. Creo que es importante que se haga creación artística de vanguardia como se hace con la poesía o la prosa. Es algo que lo reivindico en el monólogo. Además, me hace ilusión ser el primer cómico que hace Stand Up comedy en catalán.

Aparte de este monólogo, se le conoce por ser Reeugenio. ¿Qué supone para usted imitar a alguien tan grande en la comedia como Eugenio?

Un honor enorme. Es muy divertido de hacer y, además, tengo acceso a sus chistes, sus vídeos… Incluso su ropa.

¿Cómo nació Reeugenio?

Me encontré con su familia en otro proyecto profesional y, conversando con su hijo, él sabía que imitaba a su padre y entre ambas partes nos pusimos de acuerdo para sacar adelante este homenaje. Lo que más me gusta es que ellos están encantados.

Lleva más de 1500 espectáculos por toda España. ¿Hay algún momento que le ha quedado marcado de por vida?

¡Recuerdo un montón! Desde fracasos más absolutos hasta momentos fascinantes. Me acuerdo un espectáculo en Galicia donde un hombre de casi 2 metros, al acabar, vino hacia mí y me dio un abrazo porque tuvo un día de mierda y gracias a mi monólogo le levante los ánimos. También recuerdo la vez que presente a Fernando Esteso en su primer monólogo en un teatro. Él estaba nervioso y me pidió consejo para hacerlo bien. No hizo falta, nos dio una lección a todos de comedia.

¿Qué nos puede contar de su etapa en Late Motiv?

Yo no lo llamaría etapa, solo estuve un programa. Pero puedo decir que a Andreu le vi poco. Trabaja tanto que apenas coincidimos. Del resto del equipo puedo decir que todos, absolutamente todos, son profesionales como la copa de un pino. Esto me gustó mucho, su profesionalidad extrema.

¿Cómo se definiría usted como cómico?

Hago comedia posicionada, de la verdad. Además de hacer reír, también cuento cosas. Hay quien hace comedia solo para hacer reír y luego hay otros, como yo, que cuento cosas y hago que el público se quede pensando en eso que he dicho. Le hago reflexionar, para entendernos.

El humor en España está bajo lupa, recordando sobre todo el episodio que vivió Rober Bódegas con su monólogo dedicado a los gitanos. ¿Hay límites del humor en este país?

Totalmente, pero no solo en el humor. Hay límites legales incluso. Luego podría decir que hay límites conceptuales, es decir, moralmente no se considera bonito disparar hacia abajo, osea, hacer comedia hacia la persona que se ha caído. Para mí, la comedia buena es apuntar a la persona que no ha arreglado el agujero que ha provocado que otro se haya caído. Por otro lado, después de 40 años de dictadura, se creó una situación en la que el humorista era el payaso, no tenía que hablar de nada, sino hacer reír.

La antigua figura del juglar, que era el único que podía reírse del rey, en la dictadura se eliminó, nadie podía hacer ese tipo de humor. Tenemos una inercia como país a no tolerar cierto tipo de humor y a aceptar un humor que no ofenda a nadie. Este concepto es la cola de la dictadura que tuvimos.

Si analizas otras democracias más antiguas que la nuestra, como Estados Unidos o Francia, esto no pasa. En los años 50, había humoristas riéndose del presidente, los ministros, del consejo judicial… En cambio, aquí esta tradición no la tenemos. Ahora se está empezando a implantar y para algunos es un cambio traumático.

Volviendo a su vida personal. ¿Cómo decide uno dedicarse a la comedia?

En mi caso, por una carambola vital. Yo estudié para ser actor y a mitad de los estudios conocí a un hombre que hacía monólogos y le fui a ver un día. Pensé que no era tan difícil de hacer y escribí uno pequeño, lo hice y me fue bien. Y de esto ya hace 17 años.

¿Qué aconsejaría a un joven que piense que se le puede dar bien hacer monólogos?

Que se prepare para un mundo complicado, pero que se esfuerce. Le diría que revise vídeos de cómicos, y no solo de este país, que se forme y que tenga claro que la competencia es feroz. Hay más cómicos o gente que aspire a serlo ahora que cuando yo empecé.

Complete la frase: La gente no debe perderse “La Vanitat” porque…

Se lo van a pasar muy bien y van a descubrir una comedia nueva, inteligente y brutal.

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Gabriel Corominas

Redactor de Deportes. Mi especialidad: futbol y motor. En mis ratos libres hago carreras populares y maratones.
También soy locutor de radio

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