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Andrew Haigh: “Me interesan los personajes tanto de hombres como de mujeres que no encajen en los estereotipos.”

Nos citan en el emblemático Hotel Reina Victoria de Madrid situada en la plaza de Santa Ana la cuál vigila atentamente una estatua homenaje a Federico Garcia Lorca. Subimos al ático donde sucederá la entrevista. Allí las vistas de la ciudad son impresionantes.

A los pocos minutos, y con una tormenta primaveral sobre nosotros, nos indican el camino a la habitación donde nos espera Andrew Haigh. Vestido con unos vaqueros y una camisa de cuadros azules se levanta para recibirnos.

El director de Weekend, creador de la serie Looking y director de la Tv Movie que le dio final a la serie, director de la galardonadísima 45 años y de la película que nos ocupa, la maravillosa Lean on Pete, nos habla de este último proyecto con mucha simpatía y humildad.

Antes de que lean la entrevista les invitamos a que le echen un ojo a nuestra crítica de Lean on Pete (Pinchando aquí)


‘Lean On Pete’ es tu primera película en Estados Unidos pero no la primera vez que trabajas allí. Ya rodaste ‘Looking’ (tanto la Tv Movie como varios capítulos) para HBO, pero esta vez el entorno es muy distinto, la serie se ambientaba en San Francisco, y aquí retratas clases mucho más bajas en Oregón. ¿Esto afecta a la hora de aproximarte a los personajes y en tu manera de rodar?

No creo que me haga verlo todo tan diferente. Yo siempre intento buscar la humanidad, da igual la situación. Por lo tanto para mí siempre lo importante es el personaje. Con Looking la exploro en un ambiente distinto, porque el mundo en el que viven los personajes lo es. Para mí se trata de encontrar los detalles de ambos mundos, pero que se sientan lo más auténticos posibles. Da igual lo que retrates, los detalles siempre van a ser importantes en cualquier contexto, así que a pesar de sus diferencias, lo ruedo de la misma forma.

¿Qué parte de la novela fue la clave para que decidieras adaptarla al cine?
Cuando la estaba leyendo, quería ayudar a Charley, abrazarlo. Lo trágico de esta historia es que él es un buen chico que solo busca estar bien, encontrarse a sí mismo y empezar a vivir, pero le es imposible porque todo lo que le rodea se derrumba. No hay nadie que le ayude, ni su familia más directa, ni la sociedad. Y tiene miedo incluso de pedir ayuda, eso fue lo que más me conmovió y me atrajo del libro.

El personaje comienza en un mundo muy masculino, en el que las mujeres están sometidas por los hombres o incluso adoptan sus comportamientos. Y en el viaje del protagonista veremos cómo va huyendo de esto para “abrazar la feminidad”.
Esto es interesante. No sé si fue una decisión consciente, pero es verdad que al principio Charley vive en un ambiente muy machista y misógino. Me interesan los personajes tanto de hombres como de mujeres que no encajen en los estereotipos. Yo a él le veo como un chico muy sensible, en absoluto el prototipo de adolescente masculino, y esto aunque ya estaba en el libro, he intentado plasmarlo de forma muy clara en la película. Charley busca a alguien que le quiera, y como no tiene madre, busca una conexión femenina.

¿Qué viste en Charlie Plummer para interpretar a Charley? ¿Por qué le eligió a él?
Su físico me resultó me resultó fascinante. Pasan tantas cosas en sus ojos, en su mirada… y de manera muy sutil, porque no sabes muy bien el qué. Hay mucho dolor, muchas preguntas.
Es bastante alto, pero no muy grande. Y es un poco andrógino. Como he dicho antes, me gustan los personajes que no encajan en estereotipos. Me gustó que Charlie no fuera el típico chico fuerte, y casi todos los actores a los que les hice el casting lo eran. Él parecía un niño, pero tenía algo de hombre y encarnaba la edad perfecta entre ambas cosas.

Su interpretación es tan sutil como la propia película, ¿cómo se consigue plasmar las emociones de un adolescente?
La verdad es que tenía miedo de no saber hacerlo, o de que resultara demasiado sentimental y se pasase del tono de la película. Él entendió lo que yo quería hacer. Hablamos mucho de mi visión, y al igual que Chlöe Sevigny y Steve Buscemi, había visto mis anteriores películas y sabía el nivel emocional que requería. Así que tampoco tuve que hacer tanto, solo guiarle cuando lo necesitaba. Rodamos la película en orden cronológico, lo que también ayudó a Charlie a ir creciendo con el personaje. Al final, acabó agotado porque fue mucho desgaste físico y emocional, pero aun así él nunca se quejó.

¿Siempre tuviste en mente a Chloë Sevigny y Steve Buscemi?
No, cuando escribo no pienso en los actores. Después de encontrar a Charley, empezamos a buscar al resto, surgieron estos nombres y pensé en ellos. Conocí a Steve y a Chloë y nos llevamos muy bien. Es difícil convencer a actores de renombre para que hagan papeles secundarios como estos. A muchos no les gusta y quieren ser los protagonistas o tener un gran impacto en la trama, pero Steve y Chloë lo aceptaron inmediatamente y lo entendieron muy bien.

Lean On Pete consigue ser muy emocionante, pero tu forma de mostrar las emociones es discreta, sutil, ¿cómo las dosificas para no caer en la sensiblería?
Lo pensamos mucho. Me negaba a que fuera sentimental. Cuando haces una película con un niño y un caballo es fácil que lo sea, pero yo no quería que nada resultara falso o impostado. Creo que cuando alguien imprime su emoción, su dolor en su rostro, es mucho más emocionante que una escena muy arriba dramáticamente. Quería que la película creciera dentro del espectador y sintiera las emociones crecer durante el visionado. Cuando al final explotan, no es tanto un alivio, sino algo conmovedor. Mi objetivo es que tras verla, se quede con él y piense en ella después.

El uso de la música también es delicado… ¿cómo trabajaste este apartado?
Pasé mucho tiempo decidiendo las canciones. Hay un momento en el que Charley entra a un baño público donde sonaba música y se mira al espejo. Para esta escena buscaba una canción que recordara a la adolescencia, que fuese una que escucharía estando con sus amigos. Usar la música adecuada es complicado, porque tiene que tener un efecto emocional y narrativo cuando lo haces.

El uso del plano fijo que haces quizá es lo que la diferencia de ser una película 100% americana pese a su temática, ¿Qué significa para ti el uso de este plano y la dilatación del tiempo que empleas cuando, por ejemplo, Charley pasea con Lean on Pete por el desierto?
Sí, me gusta que las imágenes sean sencillas para que el público pueda entrar en ellas. La cámara se mueve poco, pero cuando lo hace es sutil, como a veces un zoom. La cámara es estática pero se mueve a través del espacio y del tiempo. Para mí eso hace que los espectadores tengan que esforzarse un poco más, pero si están dispuestos a meterse dentro van a sentir más y no simplemente observar desde la butaca.

La película es una especie de western muy particular ¿Qué referentes tuviste para hacerla? ¿Tuvo miedo de tener una mirada de turista en el género?
Bueno, creo que es inevitable con este ambiente tan árido y esa naturaleza recordar al western. Lo que me interesaba profundamente era que Charley no sabe buscar la libertad, que es lo que hacen siempre en los protagonistas de los westerns. Para mí, a medida que avanza en su viaje, en vez de liberación, lo que siente es un peso que va cayendo sobre sus hombros, y ese paisaje más que la libertad, refleja un gran miedo.

Respecto a la otra pregunta, personalmente el western no es un género que me guste demasiado. Pero me gustan mucho algunas películas que se ambientan en esta parte de América, como Paris, Texas o Mi vida es mi vida. El western es como algo tan “de machos” que no me ha atraído nunca (risas).

Aunque Lean On Pete es muy diferente a 45 años o Weekend, creo que sí que comparten muchas características, como por ejemplo el tema de la soledad, muy recurrente en tu cine y en esta película aun de forma más especial todavía. ¿Por qué es tan importante para ti retratarla?
Me interesa la soledad porque la he sentido mucho a lo largo de toda mi vida. Y me gusta reflejar los diferentes tipos de soledad: dentro de una relación, la soledad física en mitad del desierto, etc… hay muchas maneras de sentirla y de enfrentarnos a ella. Todas mis películas son en torno a gente que intenta escapar de esta soledad, y sobre cómo esta puede apoderarse de ellos. Todo el mundo puede caer en la soledad fácilmente, porque su familia muere, por ejemplo, o cualquier otra cosa… algo que, aunque estés bien, hace que la vuelvas a sentir de repente.

¿Cómo fue para ti y para los actores trabajar con animales? Hay algunas escenas que parecen muy difíciles…
No es tan difícil porque tiene que estar todo muy planificado, tienes que explicarle al domador lo que tiene que hacer el caballo en cada momento, etc. Al estar todo tan medido, vas más seguro. Lo más difícil para mí es rodar escenas emocionales, con varios actores. Aunque también he de decir que tuvimos mucha suerte porque el caballo era muy bueno, si no llega a serlo, me da un ataque (risas).


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Deva H. Reyes

Amante y estudioso del cine con todas sus consecuencias.

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