El éxito de series como Los Bridgerton no solo ha transformado la estética del romance en la ficción, también está influyendo en cómo las personas entienden sus relaciones en la vida real. Según un estudio reciente de Bumble, el llamado “efecto Bridgerton” está redefiniendo el concepto de romance en España, impulsando una vuelta al romanticismo… pero sin el drama emocional que tradicionalmente lo acompañaba.

La investigación analiza cómo, en plena revitalización cultural de las historias románticas clásicas —desde adaptaciones literarias como Cumbres borrascosas hasta fenómenos televisivos contemporáneos—, las personas solteras buscan conexiones emocionales más conscientes y equilibradas.
Qué es el “efecto Bridgerton”
El fenómeno describe una paradoja interesante: mientras la ficción recupera romances intensos, elegantes y cargados de gestos grandilocuentes, la vida real apuesta por relaciones más sanas y emocionalmente sostenibles.

Las narrativas románticas siguen inspirando ilusión, estética y expectativas emocionales, pero ya no funcionan como modelo literal de relación. En lugar de sacrificio o drama como prueba de amor, las nuevas dinámicas sentimentales priorizan bienestar personal, límites claros y conexión auténtica.
El estudio señala que el romance no desaparece, sino que evoluciona hacia una versión más madura. Hoy el amor se construye desde la seguridad emocional y la comprensión mutua más que desde la intensidad conflictiva.
Del gran gesto al micro-romance
Uno de los conceptos clave detectados por Bumble es el auge del micro-romance, pequeñas acciones cotidianas que sustituyen a los gestos románticos tradicionales.

Compartir una playlist, enviar un meme con significado, crear rituales propios o simplemente pasear juntos se convierten en nuevas formas de expresar afecto. Según los datos del estudio, el 86 % de las personas solteras afirma que estas muestras pequeñas pero constantes representan hoy la forma más auténtica de conexión emocional.
Lejos de la desaparición del romanticismo, lo que cambia es su escala: menos espectacular, más íntimo.
Además, el 52 % de las mujeres se define abiertamente como romántica y afirma querer mantener ese componente emocional en su vida sentimental, lo que demuestra que el deseo de romance sigue vigente, aunque reinterpretado.
Inspiración romántica sin perder autonomía

Bumble denomina este nuevo enfoque “storybooking”, una tendencia en la que las personas se inspiran en relatos románticos para imaginar sus relaciones, pero adaptan esas expectativas a su propia realidad emocional.
Es decir, la ficción inspira, pero no dicta normas. Las decisiones sentimentales se basan ahora en claridad, respeto y autodeterminación.
Cuando se pregunta qué significa hoy el amor, las respuestas reflejan este cambio cultural: el 43 % quiere sentirse querido por quien realmente es, el 40 % prioriza la seguridad emocional y el 37 % define el amor como construir algo real con alguien que la entienda.
El romance no desaparece, madura
El regreso de los romances clásicos en la cultura popular demuestra que el imaginario romántico sigue siendo poderoso. Sin embargo, el estudio revela que las nuevas generaciones reinterpretan esas historias desde una perspectiva más consciente.
El resultado es un modelo híbrido: inspiración estética y emocional heredada de la ficción, combinada con relaciones más equilibradas y menos idealizadas.
En otras palabras, el romance sigue vivo, pero ha cambiado de lenguaje. Y plataformas como Bumble observan cómo este nuevo paradigma sentimental apuesta por conexiones reales donde el amor propio y la autenticidad pesan más que el drama romántico tradicional.

