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Trampas en los juegos online como la ruleta, mucho más difícil

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Casi siempre que en una reunión de amigos o familiares se saca un juego de mesa o una baraja de cartas debemos vigilar por si alguien decide hacer trampas. Es una práctica muy común, y afín a diferentes tipos de juegos, desde el Monopoly al Dominó, pasando por el Scrabble o el Parchís y por supuesto por juegos como el Poker o la Ruleta, que suelen incluir apuestas (sean estas con o sin dinero). La tentación está ahí, independientemente de las gratificaciones, pero todos estos juegos se han tenido que dar de bruces con los entornos online, en los que la cosa se complica mucho más si queremos volver la suerte de nuestro lado. ¿Es fácil hacer trampas en juegos online? ¿Es, de hecho, posible?

En juegos en los que intervienen cartas, en partidas presenciales robarlas es relativamente sencillo, o tratar de ver las cartas de los demás, sean juegos de barajas o de tarjetas de preguntas y respuestas (como el Trivial), o intercambiarlas por otras más provechosas en juegos de tablero como el Monopoly, pero estas maniobras en juegos en línea no son viables. Incluso marcarlas o barajar de maneras específicas. Aquí el ingenio entra en escena para atraer la buena fortuna. En el caso de juegos en los que interviene la aleatoriedad, en juegos físicos sí ha sido posible desde siempre inclinar la balanza: dados manipulados por imanes o pesos, o en el caso concreto de la ruleta, numerosos trucos para alterar la probabilidad.

Se conocen diferentes casos de tramposos alrededor del mundo que han saltado a la fama o incluso al mundo del cine, como el de la familia Pelayo, que observaba exhaustivamente cada ruleta hasta dar con su defecto físico y así descubrir qué números tenían más probabilidades de salir. Hay quienes las trucaban directamente para forzar que la bola cayese en un determinado lugar. Lo cierto es que la ruleta podría tener capítulo aparte. Ha sido necesario observar incluso los materiales de construcción tanto de ruletas como de bolas para evitar imantaciones o comportamientos físicos delatadores. Por ejemplo, las ruletas se han fabricado históricamente con aluminio o bronce, y las bolas con marfil hasta que se prohibió utilizar este material. Actualmente son de plástico o de cerámica.

La tecnología ha irrumpido también para acabar con la trampa, si bien hay quienes precisamente han hecho uso de ella para detectar la probabilidad de que la bola cayese en un determinado punto, como dos serbios y una húngara que escaneaban con un teléfono móvil equipado con un láser una ruleta en el Ritz Casino de Londres con este fin. Las ruletas electrónicas ya no se ven afectadas por estas cuestiones, la aleatoriedad es completamente real y sin duda alguna son las más seguras sólo por detrás de las ruletas online en vivo, en las que, a pesar de intervenir croupieres de carne y hueso, todo se controla de manera informática.

Todos los sistemas de aleatoriedad informáticos, sea el de la ruleta, el del barajeo o incluso el modo aleatorio de reproducción de canciones en Spotify, están basados en la aleatoriedad real, que significa que podrían salir números correlativos o cinco canciones seguidas de un mismo artista, o incluso que un número no salga jamás. Es decir, no tiene en cuenta los resultados anteriores, es una cuestión de absoluto azar. La probabilidad no tiene cabida como estrategia, rompiendo con todos los mitos al respecto: números calientes o fríos no tienen sentido para tomar una decisión, lo mismo que máximas tipo “tres fallos seguidos indican que debemos retirarnos del juego”.

Realmente, quién sabe. Tampoco se pueden robar fichas jugando online, ni cartas, ni billetes, ni se puede mirar lo que nuestros contrincantes tienen. Esto es aplicable a todo tipo de juegos. También se pierde la ventaja frente a entornos presenciales de ver la cara o las reacciones de los demás para saber si están nerviosos y pueden cometer fallos. Lo cierto es que a través de internet, el juego suele ser más limpio.

Esto, de cualquier manera, no significa que no haya quien logre hackear un juego para obtener más recompensas o ventajas frente a otros jugadores, pero sin duda alguna no será en entornos de casino online, donde la ciberseguridad es extrema y pionera, muchas veces incluso copiada por la banca online. Los casinos online deben proteger celosamente los datos personales de sus jugadores, no sólo sus arcas.

Si sus usuarios se sienten seguros y satisfechos se mantendrán como jugadores recurrentes, y para ello se les debe ofrecer una experiencia fluida, cómoda. pero al mismo tiempo completamente blindada. En otro tipo de juegos como League of Legends y otros del género battle lo que sí hay es un mercado de objetos y artículos singulares que pueden ofrecer ventaja sobre los demás o que permitan un avance más rápido en el juego. Esta práctica se muestra incluso en películas de animación como la innovadora Ralph Rompe Internet, y es lo más cercano que se puede encontrar en entornos online a la trampa propiamente dicha de las partidas entre amigos o familiares en entornos físicos.

Lo que está claro es que siempre estaremos tentados de hacer trampas, y que tal vez sólo es cuestión de tiempo que consigan sortearse los handicaps que internet ha puesto a los juegos tradicionales. A fin de cuentas, la posibilidad de encontrarse con un tramposo también le añade un toque de emoción a cualquier juego.

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