Reportaje

La contaminación de las grandes ciudades y problemas en la piel

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No importa dónde vivamos, en un grado u otro, la contaminación del aire plantea graves riesgos para nuestra salud y la de nuestra piel. De hecho, algunas investigaciones sugieren que la contaminación es tan mala para la piel como la exposición al sol sin protección.

La necesidad de proteger nuestro cutis de la contaminación ambiental -no sólo de la luz UV- es más importante ahora que nunca, y el cuidado adecuado de la piel es donde comienza esa protección.

¿Qué es la contaminación del aire?

La contaminación se refiere a los gases o partículas liberadas en el aire por las actividades humanas, como los gases de los automóviles, los procesos de fabricación, las refinerías químicas y de petróleo, el humo del tabaco y muchos otros.

La mayoría de los contaminantes gaseosos transportados por el aire no penetran en la piel al principio; en cambio, desencadenan una cascada de daños en la superficie (epidermis) y, con el tiempo, ese daño facilita que los contaminantes entren en tu cuerpo.

Un tipo de contaminante no gaseoso, conocido como material particulado, es lo suficientemente pequeño como para entrar en los poros, donde queda atrapado y causa un daño continuo (a estos contaminantes se les suele llamar nanopartículas porque son muy pequeños).

Y simplemente lavarse la cara con jabón no es suficiente para eliminar estas partículas de contaminación una vez que entran en los poros.

Aunque la contaminación del aire es obviamente peor en las grandes ciudades, vivir en zonas rurales no significa que estés libre de riesgos. Todas las formas de contaminación se mueven a través de la atmósfera, el agua, y pueden asentarse en el suelo, así que puede viajar fácilmente más allá de las fronteras de las ciudades industrializadas.

Cómo afecta la contaminación ambiental a la piel

La investigación científica ha revelado cómo la exposición diaria y continua a la contaminación impacta de forma dramática en la salud y visibilidad de la tez. Los cinco tipos de contaminación atmosférica que representan el mayor riesgo para la salud de la piel son:

  1. El smog
  2. Los gases de los coches y camiones
  3. El humo del tabaco
  4. Subproductos de las fábricas (como los ftalatos de los plásticos)
  5. Pequeñas partículas (incluidos muchos compuestos orgánicos volátiles en forma de aerosoles)

Todas las formas de contaminación crean radicales libres en la piel, moléculas altamente inestables que tienen electrones no apareados. Estas moléculas actúan como pelotas de ping-pong, rebotando en tu piel en su búsqueda para robar un electrón de una célula sana, por lo que la dañan.

Si no se controla, los daños que generan estos radicales libres conlleva el deterioro de todo lo que la piel necesita para lucir saludable y prevenir los signos de envejecimiento.

La contaminación también desequilibra el microbioma de la piel al romper significativamente su barrera, lo que exacerba los efectos de todos los tipos de contaminación del aire.

El diminuto tamaño de estas partículas, a veces hasta 20 veces más pequeñas que los poros, les permite infiltrarse en las capas más profundas de la epidermis, causando no sólo la inflamación y la deshidratación, sino también una reacción a nivel celular que lleva a la pérdida de elasticidad y firmeza.

La lista de problemas que causan los contaminantes del aire no es ninguna tontería:

  • Manchas
  • Tono de piel desigual y apagado
  • Acné
  • Descomposición de los elementos de apoyo de la piel (arrugas)
  • Poros dilatados
  • Inflamación (empeoramiento del acné y la rosácea)
  • Piel reactiva
  • Sequedad y picor
  • Eccema
  • Sarpullido
  • Agravamiento de los síntomas de la dermatitis atópica
  • Opacidad y piel cetrina
  • Daño en el ADN y mutación celular (Cáncer de piel)

Como se mencionó anteriormente, cuando la superficie de la piel se rompe, muchos tipos de contaminantes transportados por el aire son lo suficientemente pequeños como para entrar en el cuerpo a través de la piel dañada. Por eso, mantener la superficie de la piel intacta y saludable es de vital importancia para su salud y apariencia.

Afortunadamente, este es un desastre natural que puedes ayudar a prevenir al dejar el tabaco y llevando una dieta rica en superalimentos y llena de antioxidantes (como arándanos, verduras de hoja verde y legumbres).

Lo mismo es cierto para la piel. Hay algunas medidas que puedes tomar para limitar el daño ambiental a tu piel. ¿Cuáles? Utilizar productos para el cuidado de la piel llenos de ingredientes antipolución que interrumpan la cascada de daños.

Busca productos antipolución formulados con antioxidantes. Las investigaciones demuestran que los antioxidantes proporcionan uno de los mejores tratamientos para prevenir o reducir el daño causado por los radicales libres.

Para ayudar a proteger el cutis, aplica una capa de serum antioxidante después de la limpieza por la mañana y haz lo mismo por la noche para reforzar su proceso de reparación.

También es más importante que nunca usar exfoliantes de AHA o BHA porque ayudan a expulsar los contaminantes que quedan atrapados en los poros. Los productos para aclarar la piel también son útiles porque se ha demostrado claramente que la contaminación decolora y oscurece la piel, sin importar la cantidad sol que hayas tomado.

Cambios sencillos en tu rutina de belleza, como una limpieza adecuada y el uso de antioxidantes todos los días, pueden tener un gran impacto positivo en la tez.

REVISTA YOUNG
Este artículo se ha desarrollado gracias a la participación de nuestros colaboradores o es un contenido de un autor externo al que hemos citado al principio y final del artículo.

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