Críticas

«Estafadoras de Nueva York»: Sororidad con mayúsculas

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«Sororidad es un término derivado del latín soror que significa hermana. Es un neologismo empleado para hacer mención a la solidaridad que existe entre mujeres, especialmente, en las sociedades patriarcales.» Es importante tener esto claro para enfrentarse a la nueva película de la directora Lorene Scafaria.

La trama, encabezada por la actriz Constance Wu, protagonista del pelotazo que fue ‘Crazy richs asians’, narra, a través de «el empoderamiento femenino», una historia real no muy lejana en el tiempo. Año 2000 en un club de Nueva York.

La periodista Jessica Pressler, también productora de la película, pudo entrevistar a las «estafadoras» originales (¿Estafadoras? Curioso, en Francia a la película la titularon ‘Queens’ que significa ‘Reinas’, por si hay algún despistado, este título le parece más acertado a la persona que escribe. Nada más que añadir.) Roselyn Keo, protagonista de la trama, y a Samantha Barbash, la ejecutora del plan que interpreta Jennifer Lopez.

La actriz portoriqueña hace uno de los trabajos del año. Es el ejemplo perfecto del personaje «robaplanos». La energía, los rasgos y rangos del personaje hacen del trabajo de la actriz una de esas interpretaciones que crean escuela. Los intereses de los personajes y sus personalidades fagocitan el erotismo y cualquier mirada tóxica sobre la película.

El magnetismo de ‘Estafadoras de Wall Street’ es innegable. Una vez entras no quieres salir de ella. Lorene Scafaria transforma la sexualidad femenina en un acto reivindicativo. No pretende erotizar. Lo parece y esa es uno de los hitos de la pelicula: una película que describe el feminismo sin ser panfletaria.

La propia historia, la relación entre los personajes, el desarrollo de la trama, nunca menciona el feminismo ni sus teorías. Te las muestra. Se respira, lo sientes. Es lo insólito de las acciones de estos personajes lo que convierte ‘Estafadoras de Wall Street’ en lo que podría ser una película que se pueda llevar como bandera. Lorene Scafaria le pone las gafas violetas al espectador con una sutilidad plausible.

Deva H. Reyes
Amante y estudioso del cine con todas sus consecuencias.

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