Cine

‘Retrato de una mujer en llamas’, esculpir las pasiones en el tiempo

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Tras deslumbrar en la pasada edición del Festival de Cannes, alzándose con la Queer Palm y el premio al mejor guion, y postularse entre las candidatas para representar a Francia en los Oscars del año que viene (mérito que finalmente recayó en ‘Los miserables’ de Lady Lj), todo parecía indicar que Céline Sciamma (‘Tomboy’) había firmado su trabajo más redondo hasta la fecha. Pues bien, vista ‘Retrato de una mujer en llamas’, podemos afirmar con toda seguridad que no solo estamos ante la mejor película de la realizadora sino ante una de las obras imprescindibles de la década.

En su primera incursión en el cine de época, Sciamma, que hasta ahora solo se había atrevido a retratar el presente, nos traslada a la Bretaña francesa de 1770 para contarnos la historia de Marianne (Noémie Merlant), una pintora que debe realizar el retrato matrimonial de Héloïse (Adèle Haenel), una joven que acaba de dejar el convento. Sin embargo, Héloïse no acepta su destino como mujer casada y se niega a posar, por lo que Marianne deberá hacerse pasar por su dama de compañía para así memorizar su rostro durante el día y pintarla llegada la noche.

Todo en ‘Retrato de una mujer en llamas’ está perfectamente ejecutado: desde la fotografía de Claire Mathon (conocida por su excelente labor en ‘El desconocido del lago’), que no conoce límites a la hora de dotar a cada plano de una hermosura y delicadeza apabullantes, hasta el libreto firmado por la propia Sciamma, historia de amor y manifiesto feminista a la vez. Y es que, pese a situarnos en pleno siglo XVIII, la realizadora no renuncia en ningún momento a retratar la actualidad y reflexionar sobre temas como la libertad y las oportunidades laborales de la mujer, los matrimonios de conveniencia, la homosexualidad o el aborto.

Otro de los grandes aciertos de Sciamma es confiar su película a Noémie Merlant y Adèle Haenel (con quien ya trabajó en ‘Lirios de agua’), dos actrices que se entregan en cuerpo y alma a la cinta. Aunque la química entre ambas es indiscutible, es Haenel quien consigue inundar la pantalla de un halo de misterio que recuerda a la Madeleine Elster de ‘Vértigo’, esa mujer a la que James Stewart parece que nunca conseguirá ver de frente en la cinta de Hitchcock. Sin embargo, aquí Sciamma toma la mirada patriarcal y voyeurista del cine clásico (o ‘male gaze’ que diría Laura Mulvey) y la convierte en una mirada femenina.

En definitiva, ‘Retrato de una mujer en llamas’ es un fascinante y delicado relato sobre el amor y la pasión que bien podría formar una trilogía sobre el deseo junto a ‘La vida de Adèle’ y ‘Call Me By Your Name’. Una obra de belleza inconmensurable que se va cocinando a fuego lento hasta llegar a su incandescente final. Ya nunca volveremos a mirar el número 28 sin que se nos pongan los pelos de punta ni volveremos a escuchar “gírate” sin que nos de un vuelco el corazón.

Fran Medina
Me obsesionan los cómics, los videojuegos, el cine y el espacio (y ya cuando se juntan las dos últimas ni te cuento).

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