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Óscar Barberán: “Un buen doblaje es mejor que los subtitulos”

Hablamos con la voz de Woody en Toy Story 4

Toy Story ha vuelto a los cines este verano con la cuarta entrega de su saga y, desde que se estrenó el 21 de junio, se ha convertido en una de las más taquilleras en los cines de España. De sobras es conocida la historia de esta película: Juguetes que cobran vida cuando los humanos no miramos y viven trepidantes aventuras. Llegaron por primera vez a nuestras pantallas el año 1995 de la mano de Pixar y enamoraron a toda una generación que hoy en día supera de largo los 20 años y se conocen de sobra la canción “Hay un amigo en mí” o dicen a viva voz “Hay una serpiente en mi bota” o “Hasta el infinito y más allá”. En Young, nos hemos puesto en contacto con Óscar Barberán, actor que le pone voz en la versión española al juguete protagonista de la saga: el Sheriff Woody. Con él hablaremos de la saga Toy Story y el mundo del doblaje, profesión que ejerce desde hace más de 25 años y que, además de Woody, ha puesto voz a Keanu Reeves, Ben Stiller, Ben Affleck, Tadeo Jones o spots publicitarios, entre otros. ¿Cómo ve el doblaje en España? ¿Qué recuerdos guarda de los otros doblajes de Toy Story?

Ha puesto voz a Woody en todas las películas de la saga, pero en esta última vimos que la voz del muñeco en el tráiler era otra distinta. ¿Por qué no era la suya?

Básicamente, el problema se origina porque el mundo del doblaje tiene un convenio laboral, que en Barcelona no existe porque no lo hemos firmado, cosa que en Madrid sí. Este convenio dice que tenemos un salario mínimo para hacer nuestros trabajos. Lo que pasa es que hay una serie de actores que a finales de los 90 nos negamos a firmar un contrato que decía que con nuestra voz podían hacer lo que quisieran. Desde entonces, algunos actores tenemos un caché. Por ejemplo, en películas pido el doble del convenio, porque entiendo que el papel protagonista lo merece. En el caso de que sean blockbusters, como lo es Toy Story, aplico una tarifa especial. Cuando Disney me ofreció doblar a Woody, les dije mi tarifa sabiendo que me dirían que no, y así fue. En Tadeo Jones me pagaron lo que pedí y, siendo Disney más poderosa que la productora de esa película, no entendí porque ellos no podían. Cuando llegó el tráiler, me ofrecieron doblarlo y les dije que les aplicaría mi tarifa publicitaria y me dijeron que no. Fue entonces cuando pusieron otra voz en el tráiler.

¿Llegó a pensar que no doblaría la película?

Sí, de hecho, lo tenía muy asumido ya. Pero un periodista de El País me dijo que se había montado un gran revuelo en Twitter y fui TT porque la gente pedía que yo le pusiera voz. Cuando se colgó el artículo con esta noticia, al día siguiente me llamó Disney de nuevo para volver a ofrecerme el doblaje como si no hubiera pasado nada. Finalmente, aceptaron mis condiciones y pude doblar la película.

¿Cómo le llegó la oportunidad de poner voz a Woody en Toy Story?

Fue muy curioso porqué la voz de Tom Hanks la hace Jordi Brau. Cuando llegó la película, él hizo la prueba de voz en ese momento y vieron que no había match de voz con Tom Hanks en la versión americana. Entonces me hicieron una prueba en Madrid porqué me dijeron que la voz de Buzz la hacía José Luis Gil, ya que es quién le pone voz a Tim Allen, e hice las pruebas y mi sorpresa fue que les gusté y me escogieron. Soy un apasionado del cómic y la oportunidad de doblar un proyecto gigante como fue Toy Story fue increíble.

¿Cómo es el día a día de un actor de doblaje?

Ahora mismo no doblo muchas películas, soy empresario y llevo mi propio estudio de doblaje. Pero hago anuncios y cuando me piden poner voz a un spot me llaman de un día para el otro y hay que aceptar sí o sí. Pero en general, un actor de doblaje está pendiente del teléfono a ver si le llaman. Psicológicamente, es muy duro esto.

Últimamente está doblando muchos anuncios. ¿Cambia mucho el doblaje si es un anuncio y no una película?

Para mí es más reconfortante. Cuando doblas una película el cliente no está presente. Una vez acabas el doblaje, llega a Estados Unidos y luego hacen los retoques a lo que no les ha gustado. Con los anuncios, están el cliente de la marca publicitaria, el que ha tenido la idea del anuncio y el director del doblaje. Entonces, es más fácil vender tu producto y vuelves a casa con la sensación del trabajo bien hecho.

¿Ha sufrido alguna vez afonía? ¿Cómo le ha afectado?

He tenido la suerte de que no he sufrido muchas afonías. Pero recuerdo una que sufrí después de volver de viaje de Valencia y, no sé si fue el aire acondicionado, pero volví mudo. Al volver, tenía que doblar una escena de Keanu Reeves donde él gritaba de desesperación durante 4 minutos. Tuve que decirle al director del doblaje que esa escena la dejáramos para el final porque no me veía capaz.

¿Es imprescindible tener “vozarrón” para dedicarte al doblaje?

No. Los “vozarrones” estuvieron de moda en los años 80 y 90. Un ejemplo sería Constantino Romero. Esto ya no es tan imprescindible, pero es cierto que alguien con una voz bonita tiene más números de conseguir un papel protagonista, porque suelen ser el “galán”, que así llamamos al “vozarrón”. Una voz normal podría doblar, pero tendría un papel secundario o anecdótico.

¿Cómo defendería el doblaje delante de aquellos que dicen “la mejor versión es la original”?

En parte los entiendo. Estoy de acuerdo cuando dicen que la mejor versión es la original, por algo se llama así. Si yo hago un cortometraje aquí y me lo doblan en Polonia a mí también se me haría raro. Hay una frase que me encanta que define al doblaje como un mal necesario. Es decir, es algo que no debería hacerse, pero se tiene que hacer. Yo defiendo que un buen doblaje es mejor que los subtítulos.

¿Es muy autocrítico cuando ve películas dobladas por usted?

Sí, por eso no me acaba de gustar ver las películas que doblo. Veo muchos errores y me digo a mí mismo “esta escena la repetiría otra vez”.

¿Qué anécdotas le ha dado su profesión?

Al tener una voz blanca, no se me reconoce fácilmente cuando hablo. Pero si me pasó una vez cuando fui a comprar con mi hijo unos zapatos que la dependienta me reconoció la voz. Cuando me pasa esto flipo, porque yo a diario no hablo como Woody y me sorprende que me digan “tu voz me suena de algo”.

¿Qué le recomendaría a alguien que quiera dedicarse al doblaje?

Yo les recomendaría que hagan cursos de doblaje. En nuestros estudios hacemos unos cursos este verano, que son dos días de iniciación y, una vez acabado, los alumnos ven si este mundo les gusta y si se ven con ánimos de seguir. Cada persona tiene la virtud de ser autocrítico y cuando se escucha ya sabe si lo ha hecho bien o no. Si lo hace bien, le recomendamos que haga cursos más extensos.

Para conocer los cursos, entra en este enlace: http://polford.com/formacion/

La versión extendida de esta entrevista la encontrarás en el número de la Revista Young de los meses de julio y agosto.

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Gabriel Corominas

Redactor de Deportes. Mi especialidad: futbol y motor. En mis ratos libres hago carreras populares y maratones.
También soy locutor de radio

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  • Muy interesante la entrevista. Muestra la difícil situación de los profesionales que prestan sus voces y sus interpretaciones a las estrellas, muchas de las cuales han visto enriquecidos sus registros gracias a ellos.

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