YOUNG España

Mi paso por ‘Ahora Caigo’

El programa de Antena 3 “Ahora caigo”, cuyo presentador es Arturo Valls es el programa más longevo de la televisión y, a pesar de que la dinámica, con ciertas variaciones, es siempre ha mantenido el mismo tipo de preguntas y respuestas tipo “ahorcado”.

Hace un mes pude vivir la realidad de concursar en un programa de televisión. Nunca había ido a ninguno, pero no me desagradaba la idea. En concreto, ir a este programa no me parecía mal, porque, sin contar con la aparatosa caída, es un espacio televisivo que ve mucha gente y en el que se permite darte a conocer un poco: que te gusta hacer, a que te dedicas, si tienes una empresa… y eso es algo muy positivo, al ser como un escaparate de lo que eres y/o tienes para ofrecer al mundo.

No esperaba que, tras un año, fueran a llamarme, lo había dado por olvidado. Pensé: “bueno, quizá no respondí al test de preguntas escritas suficientemente bien o quizá mi prueba de vídeo no les gustó, por mi forma de expresarme”. Volviendo a las sensaciones vividas el dia de grabacion del programa, fué una mañana bastante larga, llena de emociones, pero que se me fue en un suspiro a pesar de que estuve 5 horas y media ahí.

El sitio

Cuando entré en el plató pensé: “wow, es bastante grande este sitio”, pero por otra parte lo vi como si no fuera mucho más que un conjunto de maderas y telas negras.
Al cabo de pocos minutos fueron llegando mis compañeros de concurso. El clima entre nosotros fue bastante bueno, no lo vi tan competitivo como en otros lugares donde concurse con otras personas. Aun con esas, vi que ellos, al haber estado en el hotel juntos, se conocían mas entre si.

Había personas de diferentes lugares de España

Intenté integrarme y, poco a poco, lo iba consiguiendo. Había personas de diferentes lugares de España, supongo que para fomentar la diversidad, pero la media de edad de mi programa serian los 30 años, con pocas excepciones. Eramos lo que podría llamarse “carne fresca”, pero sin llegar a ser niños que quizá no tendrían mucho que decir o se pondrían más nerviosos, hablando desde la generalización.

La llegada

Antes del concurso, estuvimos un par de horas con dos chicas muy agradables y graciosas que supongo que serian dinamizadoras de grupo. Nos fueron llevando a un estado de confianza y felicidad que favorecía mucho nuestro desarrollo posterior como concursantes en el programa.

Con ellas, repasamos la dinámica de las diferentes pruebas del concurso. Yo no podía dejar de pensar:“vengo hecha un trapo y sin arreglar, porque nos han dicho que vengamos así y van pasando las horas y nadie nos arregla…nos dejaran así?”.

De repente nos dieron el “ok” para ir a camerinos a cambiarnos, pero había otra “mini prueba”: debíamos enseñarle la ropa que traíamos para el programa a un “supervisor” de imagen, y con las colas y prisas que se formaron no fue tarea fácil.

Al llegar a peluquería, conseguí no tardar mucho en que empezaran a “arreglarme”. Primero maquillaje, que se notaba que era de gran calidad y que senti que me daba un aire de “famosilla” que me gustaba. Quizá demasiado marcado, pero algo nuevo para mi. Empecé a sentirme un poco como “otra persona”.

Los secretillos antes de filmar

Desde ese sitio veíamos en una televisión a Arturo, ya situado en el circulo del programa, haciendo pruebas y demas. Su actitud era agradable, alegre y muy natural, como se ve en television, creo que es bastante trasparente.

En ese momento, una de las dinamizadoras quiso hablar conmigo a solas, porque quería ver si alguien de mi grupo cantaría y yo dije que si, que yo podía.

Allí dentro, me pregunto por mi presentación en el programa, hizo un par de bromas con efecto “relajante”, y entonces fue el momento de cantar. Escoji algo que va con mi voz y que me se muy bien. Me recomendó que acortara el trozo que queria cantar, si no quería que Arturo me dijera en plan jocoso algo así como “es para hoy”, y así lo hice.

Este sistema en general, de la realizacion del programa, debe ser uno de los “trucos” del mismo, porque a pesar del tiempo sigue siendo uno de los concursos actuales más vistos de la tv española.
Cuando nos hicieron entrar al fin en el plató, vimos que era prácticamente en directo. No había casi cortes, solo cuando Arturo los necesitaba, que fueron dos veces.

Entrando a plató

Así, nuestra presentación debía ser “la buena” a la primera. Primero, hicimos la prueba nueva de tablets, en la que se decide quien va a ser el concursante central. La pregunta que hicieron no era difícil, pero yo no la sabia, aunque “para quedar bien” escribí algo.

Una vez el chico “ganador” de esa prueba se situó en el centro, nosotros también lo hicimos, en los lugares que se nos habían asignado previamente de forma aleatoria.
Empezó el concurso. No parecía que nadie estuviera en ese momento demasiado nervioso. Yo tampoco me sentí nerviosa, suele pasarme, me crezco ante las cámaras.

El plato era más pequeño de lo que parecía al verlo por la televisión, y el público estaba compuesto de personas muy mayores y de algún que otro niño. Todo ello me hacia sentir casi como en casa. Iban pasando concursantes, uno tras otro, y mi lado del circulo quedo vacío, menos donde estaba yo.

Caían chico, chica, chico, chica…hasta que, en el séptimo asalto, un concursante derroto al central. En ese momento ese nuevo concursante ya podría plantarse y mis esperanzas estaban bastante perdidas. Quedábamos, pues, dos contrincantes;  otra chica y yo, y el nuevo central decidió seguir jugando, porque le regalaban un comodín. ¡Y me eligió a mi!

Que contenta me puse. A la tercera pregunta, no supe contestar y realmente pienso que no fueron los nervios ni que estuviera allí, era algo que en casa tampoco hubiera contestado, así que no me afectó mucho. Tampoco contaba con llevarme dinero, así que me fui feliz de vivir esa experiencia. Sin embargo, me faltaba una cosa por hacer, algo que olvidé de mi presentación: cantar. Se lo dije a Arturo y, mientras cantaba, que por suerte me dejaron terminar de cantar una frase entera, me tiraron por la trampilla.

Cuando se abrió la trampilla

Una vez caes, caes a un cubículo de corchos suaves, y la distancia desde el agujero es mas pequeña de lo que parece. Allí, te esperan dos personas que te ayudan a levantar, porque caes estirado boca arriba y al ser tan mullido donde caes, es difícil levantarse, te sientes como una tortuga del revés, pero feliz.

Una vez sales de ahi, pasas por “los tuneles del terror” de nuevo, y, en mi caso, bajo un andamio me paro la presentadora de pelo corto que entrevista a alguno de los concursantes.

Mientras salía de la nave, vi al chico ganador. Nos saludamos y vi que él parecía estar a punto de salirse de su camisa. Fue una despedida deportiva en la que se mezclaron emoción y extrañeza, y donde tuve la sensación de que lo conocía más de lo que lo conocía.

Mientras regresaba a casa yo estaba tranquila, como si hubiera ido a eso de los platós más veces. Supongo que soy un “animal televisivo”, siempre he pensado que lo seria si tuviera la oportunidad.

Finalmente te invito a ver mi programa en la web oficial de Antena3

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Lidia Fuentes Alonso

Colosal, intensa, indescriptible. Me licencié en psicología y posteriormente realicé un máster de psicología clínica, sin embargo tengo muchos conocimientos del porvenir humano, más que por mis estudios, debido a mi vida tortuosa y por mis supuestas "etiquetas mentales".
Espero poder mostraros mi particular visión de la vida, que os interese y entretenga.

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