YOUNG España

Otras opciones de vida

Quiero plantearos la cuestión de porque parece que se nos “obligue” a vivir en una casa, con x habitaciones, con x camas, con x televisiones, con x servicios, con trasportes públicos, asfalto, bibliotecas, colegios y supermercados cercanos. Todas estas “necesidades” son realmente “necesarias” para vivir de una manera agradable y tranquila, para sentir que tenemos una buena “calidad de vida”? Ahora, más que nunca, me estoy planteando este tipo de cosas.

Desde hace unos meses, pase de vivir en una vivienda “típica”, en un edificio de viviendas “típicas”, rodeada de gentes de todo tipo, de ruidos, de coches y tumultos, y claro esta, con muchos servicios a mi alcance.

Debería haberme sentido afortunada, pero la verdad es que hacia un uso de dichos servicios de un 10 %, aproximadamente. Pasaba el día trabajando, llegaba a casa tarde, apenas veía la televisión, y como no me atrae demasiado pasar el tiempo que me “sobra” rodeada de ruidos, sonidos ebrios, gente corriendo aquí y allá, supermercados saturados…me ponía a leer un libro en la esquina de mi sofá de casa, o bien veía a mi pareja y charlábamos un rato.
Después de esos meses, mi pareja y yo decidimos pasar una temporada en un camping, con una caravana que habíamos comprado. Ese tiempo se alargo más de lo esperado, porque estábamos en un ambiente de naturaleza que a los dos nos encanto, y porque convivíamos en armonía con gente parecida a nosotros, personas que no necesitaban más que un lugar donde dormir y estar con sus familias. Solo necesitaban, igual que nosotros, un poco de musica, comida y un paseito por la playa, que en aquel lugar teníamos cerca y era agradable por la temperatura.
Ahí, nos dimos cuenta de que tantas “necesidades” que parecía que anteriormente teníamos, no eran tan “necesarias”. De día, me ponía un vestidito de flores, mi bañador, y mis chanclas. De noche, el pijama.

Todo lo material, era básico, y lo personal, las experiencias, empezaron a ser lo primordial.

Ahora, hemos dado un paso más, un paso que sentimos casi definitivo en nuestras vidas. Hemos conseguido un terreno, bastante grande, en una urbanización tranquila y llena de animales.

Disfrutamos de criaderos de caballos, de vistas espectaculares, de un aire limpio que le viene muy bien a mi asma, y de vecinos que también viven con lo realmente necesario y priorizan el contacto humano, el compartir, y los ratos de diversión con gente a la que quieres y cuyas relaciones no puedes considerar “superfluas”, porque no están basadas en que, por ejemplo, dos personas estén en un mismo bar a la misma hora cada tarde, como era en la ciudad donde antes vivíamos.

Me planteo lo bien que se vive sin pagar esos recibos de luz y agua “desorbitados” de las grandes ciudades, sin esas prisas y aglomeraciones, sin resignarse a vivir en un piso que es igual que el del vecino y al que no puedes ni cambiar una puerta porque “no es tuyo o no sera tuyo hasta que termines de pagar una hipoteca”. También se vive bien porque, con medios de trasporte alternativos que nunca me habría planteado usar en la ciudad por el trafico “temerario” que a veces hay en ella, puedo llegar sin problemas al tren, que me lleva fácilmente a mi trabajo. Tardo lo mismo que viniendo desde la ciudad, y no me agolpo con la gente, veo un gran paisaje y el sueno reparador que he tenido la noche anterior me da fuerzas para todo.
Llegar a casa tras un largo de trabajo, es maravilloso. Me encuentro con mis animales, con mi pareja, con mis tierras y mis luces solares, y todo es simple y pacifico. No oyes a nadie nervioso ni enfadado, todo es paz. Calidad de vida de las buenas de verdad.

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Lidia Fuentes Alonso

Colosal, intensa, indescriptible. Me licencié en psicología y posteriormente realicé un máster de psicología clínica, sin embargo tengo muchos conocimientos del porvenir humano, más que por mis estudios, debido a mi vida tortuosa y por mis supuestas "etiquetas mentales".
Espero poder mostraros mi particular visión de la vida, que os interese y entretenga.

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