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Matej Divizna/Getty Images

Nicholas Winton

Nicholas Winton (Hampstead, Londres, 19 de mayo de 1909-Slough, Berkshire, 1 de julio de 2015)​ fue un filántropo británico de origen judío que salvó a 669 niños judíos de la muerte a manos de la Alemania nazi

Fue hijo de Rudolph Wertheim, gerente de banco, y de Barbara Wertheimer,​ ambos judíos alemanes que migraron a Londres dos años atrás.​ El apellido de la familia era Wertheim, pero lo cambiaron por Winton como parte de su interés por integrarse. También se convirtieron al cristianismo, y Winton fue bautizado.​ Su infancia y adolescencia transcurrieron de manera apacible y tranquila, tal y como correspondía a un joven inglés de familia acomodada de principios de siglo.

En 1931, una vez finalizados sus estudios, entró a trabajar como agente de bolsa en su ciudad natal, así hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

En diciembre de 1938 tenía previsto pasar unos días de vacaciones esquiando en Suiza, cuando recibió una llamada telefóns esquís”, le dijo Blake. Al llegar a Praga, Blake le preguntó si quería echarle una mano y trabajar temporalmente en los campos de refugiados de la zona, donde miles de seres humanos, muchos de los cuales eran niños de origen hebreo, malvivían en condiciones infrahumanas.

La visión del drama le marcó profundamente.

Decidió montar una oficina improvisada en la habitación del hotel en el que se hospedaba y comenzó a elaborar un plan para sacar del país a tantos niños judíos como fuera posible para llevarlos a otros países y salvar sus vidas.

En poco tiempo, la comunidad judía de la capital checa se hizo eco de la presencia de Winton en la ciudad y del motivo que le impulsaba a seguir allí. De ahí que centenares de familias acudieran a visitarle para tratar de persuadirle de que incluyera a sus hijos en la lista de los niños que iba a intentar salvar.

El alud de solicitudes provocó que se viera obligado a abrir una nueva oficina en la calle Vorsilska para poder atender a tanta gente como fuera posible. Su amigo Trevor Chadwick se ocupó personalmente de ese despacho. En pocos días centenares de familias habían acudido a solicitarle ayuda para salvar a sus hijos.

Consciente de la magnitud del problema que tenía ante sí, contactó con los embajadores de las naciones que consideraba que podrían hacerse cargo de los niños, pero solo el Gobierno sueco accedió a ocuparse de un grupo de niños. Por su parte, Gran Bretaña prometió aceptar a los que fueran menores de 18 años pero solo si antes encontraba a familias dispuestas a acogerlos y que además deberían comprometerse a abonar por anticipado un depósito de 50 libras por cada niño para pagar su futura vuelta a casa.

Winton rescató en total a 669 niños judíos.

Su hazaña, que hubiera merecido múltiples condecoraciones y actos de homenaje, quedó en el olvido durante 50 años, ya que prefirió mantener en secreto lo sucedido. No fue hasta 1988 cuando Greta, su mujer, encontró un viejo maletín de cuero escondido en el desván de casa y, rebuscando entre los papeles que contenía, se topó con las fotos de 669 niños, una lista con el nombre de todos ellos y algunas cartas de sus padres. Tal descubrimiento provocó que Winton no tuviera más remedio que explicarle a su esposa lo que había acontecido décadas atrás.

Sorprendida por la historia que le acababa de explicar su marido, Greta se puso en contacto con Elisabeth Maxwell, una historiadora especializada en el Holocausto nazi y esposa del magnate de la comunicación Robert Maxwell, propietario de periódicos como el Daily Mirror y el Sunday Mirror.

Maxwell, cuyas raíces eran checas, quedó tan impresionado por la gesta de Winton que decidió publicar la historia en sus diarios. Poco después, la BBC se hizo eco de los sucesos que habían acaecido medio siglo antes y los acontecimientos se precipitaron.

En unos días pasó de ser un personaje anónimo a convertirse en un héroe nacional, tanto en su país como en la antigua Checoslovaquia. Así, la Reina Isabel II le nombró en 1993 Miembro del Imperio Británico;​ años más tarde, el 31 de diciembre de 2002, lo condecoró con el título de Caballero por sus servicios a la Humanidad; también ostenta el título de Liberador de la Ciudad de Praga y la Orden de T. G. Marsaryk, que recibió de manos de Vaclav Havel el 28 de octubre de 1998; el 9 de octubre de 2007 se le concedió la máxima condecoración militar checa, La Cruz de 1ª Clase, en una ceremonia en la que el embajador checo mostró su apoyo público a una iniciativa impulsada por estudiantes del país, que contaba ya con más de 32 000 firmas y en la que se solicitaba que le otorgaran el Premio Nobel de la Paz. En 2010, el Gobierno británico le concedió además la medalla de Héroe del Holocausto, y se espera que su figura se reconozca de forma destacada en un monumento permanente que se prepara para conmemorar la tragedia ocurrida en la segunda Guerra Mundial. Su última condecoración fue en el año 2014, en el que Winton recibió la Orden del León Blanco en Praga.

Monumento a Nicholas Winton, instalado en la estación principal de ferrocarril de Praga Praha hlavní nádraží (Praga) en 2009.
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Man Hoh Tang Serradell

Soy el Director de la Revista YOUNG España y también locutor de radio y actor. Me gusta escribir, informar y opinar sobre política internacional pues estudié Ciencias Políticas en la Universidad de Barcelona.

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