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Las relaciones a tres bandas son más fuertes

Todos tenemos una idea de lo que podría suponer para nosotros vivir una experiencia donde, a diferencia de lo más habitual en Europa, fuéramos tres personas que mantienen una relación afectiva entre si, de manera estable y continuada.

En un principio, suele despertar sensaciones y opiniones contradictorias entre si, aunque no incompatibles. Parece difícil soportar la posible frustración que nos podría generar no sentirnos los únicos en esa relación, no sentirnos “la media naranja” de la segunda persona, al ser tres en el grupo. Nos sentiríamos más como un “gajo de mandarina”. A algunas personas les puede resultar imposible estar en una relación afectiva donde, por su falta de autoestima o por sus creencias más tradicionales, no son el “ojito derecho” de su “ojo izquierdo”.

Parece difícil soportar la posible frustración que nos podría generar no sentirnos los únicos en esa relación

El amor romántico que se nos ha vendido años atrás, y que hoy día se sigue vendiendo de maneras más sutiles, a mi parecer nos hace seres más vulnerables, dependientes, inestables e infelices.

Os hablo del amor, por ejemplo que representan tantas películas y libros, ese amor que te anula la razón y te lleva a un estado de embriaguez emocional un tanto insano. Yo no creo que eso sea amor, es más bien obsesión, como diría la bien conocida canción.
Apuesto por relaciones más abiertas, sobretodo de tres personas, es el numero ideal para mí. En ellas, encuentras esa variedad y todo lo que en una persona no encuentras, porque lo puedes encontrar en la otra. Este nuevo modelo de afectividad, que en verdad no es tan nuevo (hace siglos que se lleva esta practica, en antiguas civilizaciones), aporta más información, afectividad diversa, vivencias, que no el modelo basado en la monogamia estable.

El amor romántico nos hace vulnerables

La “bigamia” o “trigamia”, en una relación estable, donde las tres personas se hayan conocido en momentos similares de sus vidas (para no estar en inferioridad o superioridad de condiciones, alguno de los tres, al ser el menos conocido), completa casi todo lo que necesitamos, sobretodo lo veo así para aquellos que nos consideramos exigentes y, porque no decirlo, complejos y completos, como persona humana.


Como concepto idílico esta muy bien lo que acabo de exponer, sin embargo mi experiencia me dice que es muy difícil conseguir y mantener algo así. Cuando conoces bastante a una persona y sentís mutuamente algo que puede llamarse amor, introducir a una tercera persona a la que tú ya conocías también hace tiempo y sentías algo que podía llamarse amor, es chocante para la tercera persona que no conoce a los dos mencionados, al menos de tanto tiempo como tú. Ahí entran los celos, las inseguridades, y por mucho que uno se esfuerce en demostrar que se sienten cosas igual de intensas y elaboradas hacia los dos, no sirve de mucho.

he tenido que dejar atrás relaciones que eran para mí muy satisfactorias

Por desgracia, he tenido que dejar atrás relaciones que eran para mí muy satisfactorias, a pesar de saber que no eran todo lo que necesitaba, y que con un complemento hubiera sido todo perfecto. Hay quienes no entienden que ciertas personas necesitamos mucho, porque creo que damos mucho. Ahora, tengo una relación estable, tranquila, donde me siento muy querida y yo le quiero, pero siempre habrá cosas de mí que el no consiga comprender aunque se esfuerce, igual que yo de él. Esa parte es la que no consigo llevar bien, porque hay personas que son más bohemias, como yo lo soy en mi interior, que si que me comprenden sin casi necesidad de explicar las cosas que hago o pienso.
Para mí es duro tener que elegir, siempre habrá algo que me falte. El amor es una decisión que uno ha de tomar, pero a veces no nos llena del todo el tipo de amor que elegimos. Ojala hubiera nacido en otra sociedad donde fuera más habitual y bien visto, por tanto mejor entendido, tener una relación no monógama estable. De tres, preferentemente, que además no satura nuestra mente ni nuestro corazón, y quizá sea la forma más llevadera.

Lidia Fuentes Alonso

Colosal, intensa, indescriptible. Me licencié en psicología y posteriormente realicé un máster de psicología clínica, sin embargo tengo muchos conocimientos del porvenir humano, más que por mis estudios, debido a mi vida tortuosa y por mis supuestas “etiquetas mentales”.
Espero poder mostraros mi particular visión de la vida, que os interese y entretenga.

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