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‘La tribu de las siete islas’: Lo necesario hecho película

El cine condensa todos los artes. El cine se puede convertirse en una ventana a lo desconocido. El cine puede separar culturas o unirlas. El cine puede resucitar ideas o sacrificarlas. El cine puede ser terapéutico, una vía de escape o, por otro lado, una bofetada de realidad. El cine puede ser divulgativo, didáctico y necesario.

En ‘La tribu de las siete islas’, del director canario Armando Ravelo, se reúnen muchos de estos valores y todos estos pasan por el filtro del amor al folklore canario y del amor al cine, al lenguaje cinematográfico. Y no hay otra cosa que rezume más en ‘La tribu de las islas’ que el amor.

La Tribu de las siete islas se resume en el amor

Cartel de ‘La tribu de las siete islas’

 Desde hace tiempo la obra de Armando Ravelo se bifurca en dos ramas. Una produciendo cortos de temática de acción como ‘Sweet Girl’ o acercándose al cuento con ‘El canto del monstruo’, obras muy interesantes. 

Por otro lado, en la otra rama,  Armando Ravelo se ha propuesto una labor que quizás no le pertenezca a él, pero se conforma a modo de consecuencia del vacío histórico que sufre la cultura canaria sobre sus raíces y que parece no preocuparle a quienes le tienen que preocupar. Pero esa es otra historia.

El ‘Proyecto Bentejui’ parece una lancha salvavidas que lleva encima los antepasados y la cultura canaria

Desde su primera incursión con el cortometraje ‘Ansite’, pasando por la maravillosa ‘Mah’ hasta ‘La tribu de las siete islas’, que ya pudo contar con subvenciones de grandes instituciones (menos mal), Ravelo ha dejado claro un leitmotiv que no duda en subrayar en esta última obra.

Luchar contra el olvido

La lucha de siete islas, siete héroes, contra un olvido que pretende sepultar que los nativos canarios tuvieron una cultura propia, una lengua propia, unos nombres propios, una forma de mirar propia. Una lucha por mantener vivo en el siglo XXI lo que era la cultura canaria del siglo XV. 

Para ‘La tribu de las siete islas’, su estreno en el largometraje, se ha rodeado de artistas canarios, desde los actores Thania Gil, Abián de la Cruz, Hiram Vega, Cristo Quintana, Paula Garó, Sigrid Ojel, Sulay Curbelo, Jennifer Lima hasta la música de Navid Hejazi con el que forma un perfecto tándem desde su primer obra y que envuelve cada producción con total maestría musical.

Hasta la fotografía de Alejandro Boza y Mario Blanco que trasladan la cámara a las islas del siglo XV en cada fotograma, y claramente, pasando por todo ese equipo que despuntan en todas sus labores como el vestuario, maquillaje, efectos especiales, edición hasta la persona que servía el café. La otra tribu. La tribu real a la que hay que agradecer este meritorio esfuerzo

A ‘La tribu de las siete islas’ no solo se le debe que sea un cuento con el que podamos transmitir lo que los canarios son o llegaron a ser también se le debe ese factor de autoconsciencia. Un cuento no es solo para niños. Como en el libro ‘El principito’, el cuento de Armando Ravelo apunta a todas las edades y mentalidades, aludiendo a una causa mayor y común: mantener nuestra personalidad y consciencia en una sociedad globalizada, capitalizada e individualista.

La obra se erige como alabanza a la unidad y a la aceptación

Un juego de equipo, donde la rareza del otro se transforma en una ventaja para el equipo. Una gran lección que se debe sopesar antes de que sea tarde y el olvido se encargue de hacer desaparecer una valiosísima cultura que, aun teniendo sus soldados, necesitan más refuerzos para volver a pronunciar el Atis Tirma pero esta vez como un síntoma de prosperidad.

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Deva H. Reyes

Amante y estudioso del cine con todas sus consecuencias.

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