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Historia de un refugiado LGBT

En las zonas de Siria e Irak controladas por Estado Islámico, ser homosexual significa la muerte. Las personas LGBT son perseguidas, detenidas y ejecutadas públicamente. Estado Islámico espía móviles, perfiles de Facebook y crea cuentas falsas en las redes sociales para tender “trampas” a personas homosexuales y así poderlas identificar e iniciar la brutal persecución.

Las ejecuciones públicas de homosexuales son celebradas por una gran parte de la población local, y Estado Islámico sube imágenes de ello en internet para sembrar el miedo. Subhi Nahas, un joven gay siriano de 28 años, estaba convencido de que “aquél también sería su destino”. Afortunadamente, Naha logró escapar a un lugar seguro, y hoy puede explicar su conmovedora historia.

Persecución homófoba en Siria

En 2011, al inicio de la guerra de Siria, el gobierno de Bassar Al Assad inició una campaña mediática para “acusar” a los rebeldes de ser homosexuales. A la vez, las autoridades conducían redadas policiales en locales de ocio gay, donde los presentes eran detenidos y torturados. Por otro lado, cuando Estado Islámico tomó el poder en varias zonas del este de Siria, anunciaron que llevarían a cabo una “limpieza” de todas aquellas personas involucradas en “sodomía”. Las detenciones y ejecuciones incrementaron dramáticamente, mientras Estado Islámico empezaba a publicar material fotográfico de las atrocidades cometidas.

En el año 2012, Subhi Nahas fue también detenido por un grupo de soldados mientras iba a la universidad, en la ciudad siria de Idlib. Fue trasladado a un edificio aislado, donde fue víctima de violencia física y de todo tipo de burlas relacionadas con su orientación sexual. Milagrosamente, Nahas fue puesto en libertad y pudo evitar ser ejecutado.

Escapó primero al Líbano y después a Turquía; pero las amenazas de muerte le siguieron a ambos países. Un antiguo compañero de colegio, que se había unido a Estado Islámico, le hizo llegar un mensaje haciéndole saber su intención de encontrarlo allí donde estuviera y matarlo.

En este punto, Nahas ya había sido reconocido como refugiado por el ACNUR, y se encontraba a la espera de ser reubicado en un tercer país. Sin embargo, no fue hasta que su avión despegó de Turquía en dirección a los EEUU que Nahas pudo respirar tranquilo. Hasta entonces no se pudo desprender de su miedo a ser asesinado por ser homosexual.

De víctima a activista

Nahas, que fue rechazado también por su familia, ha pasado ser perseguido por su orientación sexual a ayudar a otros que aún se encuentran en esta misma situación. Actualmente vive en California y trabaja para ORAM, una organización que tiene como objetivo ayudar a refugiados LGBT a escapar de la persecución y obtener asilo en un lugar seguro. El pasado 2015, Nahas fue la primera persona en dirigirse al Consejo de Seguridad de la ONU para denunciar la persecución del colectivo LGBT por parte de Estado Islámico. Le acompañó, por vía telefónica, otro hombre residente en Irak, que intervino de manera anónima para protegerse, ya que también se encontraba amenazado en su país por ser homosexual. Nahas compareció ante los Naciones Unidas para aportar su testigo y exigir acciones para salvar al pueblo sirio y también todos aquellos que son perseguidos por ser quienes son.

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El problema subsiste

Según Neil Grungras, director ejecutivo de Oram, los refugiados LGBT han sufrido persecuciones no sólo de los Estados y sus fuerzas armadas, sino también por parte de sus propias familias y comunidades. Actualmente, unos 400 refugiados LGBT provenientes de Siria se encuentran en Turquía, en la misma exacta situación que tuvo que vivir Nahan: esperando a ser reubicados en un país seguro. Mientras tanto, se encuentran en un país donde las amenazas de muerte no los abandonan. Muchos de ellos son atacados por otros refugiados, y han sufrido tanta persecución y violencia que tienen miedo de revelar su orientación sexual ante organismos oficiales de las Naciones Unidas. Esto último dificulta en gran medida las tareas de ayuda a los refugiados LGBT.

Durante su discurso ante la ONU, Nahas afirmó que había sido testigo de la aniquilación de toda humanidad en su país de origen. Su esperanza es que su mensaje favorezca la integración y sirva como prueba de que el término “LGBT” no es un concepto inventado por Occidente, sino que incluye también comunidades de Oriente Medio, de África y de todo del mundo.

Los colectivos LGBT de países como Siria sufren una doble victimización, ya que no sólo son víctimas de la guerra sino que también lo son de la persecución homófoba. Necesitan ser reconocidas por Occidente como comunidades en peligro, y su destino depende en gran medida de la solidaridad de otros colectivos LGBT alrededor del mundo. Una solidaridad que puede llevar a crear conciencia y presionar a los gobiernos de Occidente para que proporcionen un refugio seguro para los que huyen de estas persecuciones.Esta es la única esperanza para personas que, como Nahas, viven bajo una constante amenaza.

Es importante no olvidar que no quedan tan lejos aquellos tiempos en que las persecuciones homófobas estaban a la orden del día en el continente europeo. Y que, mientras en Occidente la comunidad LGBT recoge los frutos de la larga lucha por el reconocimiento de sus derechos, en otros lugares del mundo la situación es poco menos que dramática para esta minoría.

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Ton Mansilla

Soy un abogado especializándose en Derechos Humanos en la National University of Ireland, Galway.

Soy miembro del grupo de jóvenes del Casal Lambda, asociación barcelonesa de activismo LGBT y actualmente soy activista del grupo local de Amnistía en Galway, Irlanda.

Me interesan especialmente ámbitos como los derechos civiles y políticos, los derechos del colectivo LGBT, los derechos de los refugiados, la aplicación de los Derechos Humanos en el sistema judicial y penitenciario, entre muchos otros temas relacionados con el activismo y la abogacía al servicio de las personas.

Veo el Derecho como una de las herramientas más poderosas para el cambio social, un recurso básico para aquellas personas y colectivos oprimidos para poder luchar contra las relaciones de poder que los dominan. Un puente, en definitiva, hacia la libertad y la dignidad de todas las personas.

En mi blog escribo sobre actualidad y derechos humanos: https://tonmansilla.wordpress.com/

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