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Efecto Macron: posible mayoría absoluta en las legislativas

El efecto Macron puede darle una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional muy necesaria, aunque también deberá hacer frente a algún escándalo.

Después del éxito cosechado en las presidenciales, y si se cumplen los pronósticos, Emmanuel Macron podría volver a dar la sorpresa, esta vez con una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional que le permitiría hacer su programa de reformas.

Republicanos y Socialistas, quedan muy lejos en los resultados de esta encuesta para la primera vuelta de las legislativas.

Posible mayoría absoluta

Gráfico: El Electoral

Este fin de semana, se ha podido saber que el partido de Emmanuel Macron, La République En Marche, podría dar las elecciones legislativas a la asamblea nacional haciéndose con una horquilla entre 395 y 435 diputados. En la primera vuelta, y según encuestas que se han ido publicando, Macron obtendría un 31 % de los votos en la primera vuelta, lejos de los Republicanos (22 %) y el ultraderechista Frente Nacional (18 %). Muy por detrás quedarían La Francia Insumisa de Mélenchon con un 11,5 %, unos niveles de apoyo mucho más bajos de los que obtuvo su líder en las presidenciales, y tendría entre 10 y 20 escaños. El Partido Socialista cae ligeramente hasta el 8,5 % y lograría entre 25 y 35 escaños en la Asamblea Nacional.

Con este resultado, el presidente de la república, no tendría ningún problema para aplicar el programa socioliberal con el que se presentó a las elecciones. A la misma vez, con estos resultados, se empieza a interpretar al movimiento de Macron, como una posible fuerza hegemónica teniendo en cuenta los resultados que van vaticinando las encuestas.

Primer escándalo de la era Macron

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, se enfrenta al primer escándalo de su mandato. La sospecha de nepotismo que recae sobre el ministro de Cohesión Territorial, Richard Ferrand, es un gran tropiezo a pocos días de la primera vuelta de las elecciones legislativas, unos comicios clave para lograr en la Asamblea Nacional una mayoría suficiente que permita a Macron aplicar su programa de Gobierno.

Este caso que se ha abierto en torno al ministro, es también un duro contratiempo porque entra en colisión con la idea defendida por Macron en campaña electoral de introducir en la vida pública altas dosis de honestidad para acabar con viejas prácticas políticas, como el hábito extendido entre los diputados de emplear a familiares como asistentes parlamentarios.

Respuesta polémica 

Macron, por su parte, dijo el pasado miércoles que “la prensa no debería erigirse en juez”, según ha señaló el portavoz del Gobierno, Christophe Castaner, al término del Consejo de Ministros, en el que el jefe del Estado pidió “solidaridad y responsabilidad” frente a la polémica que salpica a su brazo derecho.

Ferrand, de 54 años, fue uno de los primeros socialistas en unirse a las filas de En Marcha cuando nadie creía en las posibilidades del antiguo ministro de Economía, y desde su secretaría general contribuyó a engrasar la maquinaria que acabaría dando la victoria a Macron.

“Mi conciencia es cosa mía. No estoy acusado por la justicia. Todo lo que he hecho en mi vida profesional es legal, público, transparente”, dijo Ferrand el pasado miércoles en France Inter. Sin embargo, el asunto debilita a Macron. Sobre todo porque el ‘caso Fillon’ ha vuelto como un bumerán para recordar que un clima de sospecha no contribuye a la credibilidad.

Popularidad entre Sarkozy y Hollande

El nivel de popularidad de Emmanuel Macron en el inicio de su mandato está por debajo del de Nicolas Sarkozy en 2007 pero por encima del de su predecesor, François Hollande, en 2012. Según un sondeo de Sofres para Le Figaro Magazine, el 57% de los franceses tienen confianza en Macron para resolver los problemas del país. Se sitúa así entre el 64% de Sarkozy y el 55% del presidente socialista. Por su parte, el primer ministro, Edouard Philippe, obtiene un 49% de opiniones favorables.

Anti Trump, y liderazgo mundial

Aunque en política interna su camino no ha sido tan expedito como podía esperar, su hábil estrategia de comunicación desde que fue elegido el 7 de mayo ha otorgado a Macron un capital que tratará de rentabilizar dentro de una semana, en la primera vuelta de los comicios.

El joven presidente de 39 años, ha jugado sus bazas sobre todo en la arena internacional para posicionarse como el “anti Donald Trump”, especialmente tras el anuncio del presidente estadounidense de que retiraba a su país del Acuerdo de París sobre el clima.

Con el sencillo eslogan “Hagamos nuestro planeta grande de nuevo”, que parafraseó el lema electoral de Trump, Macron se ha establecido como la punta de lanza del movimiento global de rechazo al estadounidense. Y pocas cosas producen mayor placer íntimo a los franceses que ver a su líder plantar cara a la superpotencia.

revistayoung

Este artículo se ha desarrollado gracias a la participación de nuestros colaboradores o es un contenido de un autor externo al que hemos citado al principio y final del artículo.

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