YOUNG España

Como piezas de dominó

#YoTambién y #LaManadaSomosNosotras

Una pieza de dominó. Quizá miles de millones, puestas una delante de otra, en fila. Le das a una de ellas un suave golpe con el dedo. Y poco a poco, todas las demás van cayendo lentamente.

Harvey Weinstein, ésa fue una primera pieza. Tras ella, cayeron otros tantos personajes como Nick Carter, Charlie Rose, John Lasseter, Mark Schwahn, Andrew Kreisberg, Louis C.K, Mark Halperin, Terry Richardson, James Toback, entre muchos otros. Sí, a todos ellos, se les acusa de delitos sexuales. Son muchas ya las compañeras (en algún caso también compañero) que han denunciado los abusos sexuales producidos por parte de algunos de los nombres de esta lista.

“La Manada”, el grupo de 5 que decidió que “se iban a follar a una entre los cinco”

Pero lo cierto es que esos nombres, o esas piezas de dominó que van cayendo, se encuentran en medio de una fila infinita. Porque no hace falta que nos desplacemos hasta Estados Unidos para observar casos de violencia hacia las mujeres. La semana pasada, aquí en España, se celebraba el juicio por la violación múltiple de una chica en las fiestas de San Fermín.

“La Manada”. Ese es el nombre que recibe el grupo de “hombres” que el pasado 7 de julio de 2016 decidió que “se iban a follar a una entre los cinco”. Esa una era una chica de 18 años. Y hoy, más de año más tarde, ese mismo grupo se enfrenta a una pena de 22 años y 10 meses de cárcel por delitos de agresión sexual, delitos en contra de la intimidad y robo con intimidación.

Pero hay un problema. Y es que 22 años de cárcel no son suficientes. Porque ellos van a salir de la cárcel, a sus 40 y tantos, y les van a quedar años para poder disfrutar de la vida. Ellos, que un día decidieron acabar con la libertad de una chica de 18 años, van a poder gozar de la suya en 22 años o incluso menos. ¿Y ella? Ella va a tener que convivir con aquello que cinco miserables le hicieron una noche de verano durante el resto de su vida.

La Cultura de la Violación se basa en culpabilizar a la víctima

Cultura de la violación”. Ese es el nombre que recibe y que quizá aún no habías oído. Consiste en normalizar y aceptar conductas que promueven violaciones en una sociedad. Se basa, principalmente, en culpabilizar a la víctima. ¿Qué llevaba puesto? ¿Qué hacía sola a esas horas de la noche? ¿Cuánto alcohol había consumido? Eso le pasó por puta. Sí, por puta. Porque la víctima es la única culpable de todo lo que le sucedió. Y aunque esto parezca sacado del siglo pasado, resulta que no lo es. También en sacado de este siglo. Es sacado de ayer, de hoy y de mañana. Y es exactamente lo que ocurrió la semana pasada con la misma víctima de “La Manada”.

Y eso nos pasa porque en vez de enseñar a los niños que “no” significa “no”, nuestra sociedad prefiere decirle a las niñas cómo deben vestirse, por dónde han de andar, qué lugares son seguros y a qué horas, cuál es la cantidad “aceptable” de alcohol que deben tomar… porque sino, corren el riesgo de ser violadas. Y si eso ocurre, va ser su culpa. Porque nuestra sociedad es así: se ocupa de enseñar y dar instrucciones a las mujeres para evitar ser violadas, y no de enseñar a los hombres a no violar.

25 de noviembre. Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Violencia de género no es sólo pegar o violar a una mujer. Hay muchas otras formas de violencia. Hablamos de violaciones de los Derechos Humanos.

Hablamos de la venta de personas, que en su mayoría suelen ser mujeres de países como Rumanía, Colombia o Paraguay.

Hablamos de todas esas niñas que son obligadas a casarse antes de la mayoría de edad.

Hablamos de todos esos titulares machistas o esos chistes sin gracia que menosprecian la figura de la mujer.

Hablamos de todas esas mujeres que mueren en manos de hombres.

Hablamos de la brecha salarial, del acoso en el trabajo o del poco acceso a altos cargos directivos en las empresas por parte de mujeres.

Hablamos de todo ello y de mucho más. Hay formas tan sutiles de violencia, que incluso nos parece que no las podemos llegar a ver. Muchas veces, se normalizan y, por lo tanto, determinadas acciones que son machistas no nos da la sensación de que lo sean. Pero debéis saber que esas conductas están ahí, y que muchas mujeres trabajamos para cambiar la percepción que se tiene de ellas. Porque cada día, es una nueva lucha para las mujeres del mundo, por su respeto y su dignidad.

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Irene Altozano

Yo soy muchas cosas: soy mujer, feminista, de Barcelona, viajera, apasionada, soñadora... Mi título universitario dice que soy "Graduada en Publicidad y Relaciones Públicas", pero me considero más una Storyteller. Porque lo cierto es que "Vivo soñando y sueño viviendo. Y todo ello lo escribo. Sólo así consigo sentirme libre".

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