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Catalunya,¿Nos está mereciendo la pena?

La investidura frustrada de Carles Puigdemont, saca a relucir las fricciones que hay en el sector independentista y provoca tensión en un bloque que parecía homogéneo.

El president del Parlament, Roger Torrent, decide aplazar el pleno de investidura y el sector independentista empieza a fragmentarse públicamente.  Pudimos ver la tarde de ayer cómo se invadía la zona del Parc de la Ciutadella, presuntamente cerrado al público, y como los Mossos, tuvieron que actuar.

Ante todo esto, la pregunta es clara: ¿Nos está mereciendo la pena? Creo que hemos llegado a un nivel de ridículo tan alto que cuesta catalogarlo. La investidura o no de Carles Puigdemont, entra ahora en otra “pantalla” que no sabemos ni cómo ni cuándo acabará y lo que es peor, no sabemos que secuelas puede dejar todo esto en la sociedad.

Investidura Interruptus

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El president del Parlament, comparecía ayer martes a las 10 de la mañana. Comunicaba la decisión de aplazar la sesión de investidura convocada a las 15 horas, para dedicarse a las alegaciones que enviaría el Parlament al TC y a la vez, para ver si podía atender a todas las garantías necesarias para el candidato, por el momento, Carles Puigdemont.

Una vez acabada la comparecencia, empezaba su odisea. Cabreos en Junts per Catalunya y la CUP, por lo que consideran una decisión unilateral del president del Parlament, que responde aludiendo a 5 llamadas de este a Puigdemont no devueltas. Estos cabreos y ruedas de prensa que vimos, nos dejaban claro, que ese famoso divorcio que tanto nos vendían los medios, estaba llevándose a cabo.

Torrent, tiene ahora un reto más que difícil: Convivir entre estos cabreos, divorcios y demás acciones que pueden complicarle aún más la investidura a Puigdemont, que lo vive desde Bruselas, si es que finalmente, puede seguir siendo el candidato a la presidencia de la Generalitat.

¿Y si el candidato fuese otro/a?

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En vista de todo lo que aconteció la jornada de ayer, otra pregunta que puede venirnos a la cabeza, es: ¿cabe la opción que el candidato o candidata a la presidencia sea otra persona? Sabemos perfectamente que Carles Puigdemont lo tiene muy difícil, y más después del gesto del president del Parlament, y las protestas ante la cámara. No sería de extrañar, por tanto, que se empezase a buscar alguien que pudiese optar a una sesión de investidura presencial.

No sería nada raro, teniendo en cuenta, que la fisura que vimos ayer dentro del sector independentista es patente, sobre todo entre las diferentes fuerzas políticas. No sería ni sorprendente ni raro, más bien todo lo contrario. Si pretenden vendernos que todo sigue y que quieren acabar con el 155, es momento de buscar un candidato que pueda ser presidente o presidenta que forme gobierno y acabe con todo este espectáculo.

Ridículo profundo

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La sensación que queda después de todo lo que estamos viviendo, es de ridículo estrepitoso. No hay otra sensación con la que definir todo lo que se vive en torno a un “procés” que está en coma, que ha dejado de agonizar y sólo falta que le desconecten de la máquina. Es inaceptable ver como estiran de todo esto, cuando saben perfectamente que ya tiene final. Ayer, las imágenes a las puertas del Parlament, reflejaban claramente que cuando se juega con fuego uno acaba quemándose.

El independentismo ha vuelto a mostrar públicamente que no tenían nada de todo esto atado, que han estado moviéndose improvisadamente y sobretodo que sabían perfectamente que jugaban con sentimientos, y por tanto, que si todo esto fracasaba, la calle no lo aceptaría con naturalidad. Los gritos, y altercados que pudiese haber ayer a las puertas de la cámara catalana, no son más que la prueba de la frustración de aquellos que creyeron que todo esto era posible y que tenían la “república” muy cerca.

Los políticos catalanes están copando una cuota muy elevada de ridículo, con daños que pueden ser irreparables durante mucho tiempo. Si de verdad, aún tienen algo de dignidad, harán el favor de pararse a reflexionar mínimamente cuánto daño económico y moral han dejado en la sociedad catalana, moral, porque la decepción puede ser estrepitosa, y económico, porque los autónomos, pimes y algunas empresas han empezado a notar los daños que ha provocado el “procés”.

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Marc Guallar

Comunicador desde muy joven.
Me encargo de la edición de las secciones de Opinión y Actualidad de la Revista Young. Informar, acercar la opinión al resto, desde un medio independiente y plural, un reto alucinante para los tiempos que estamos viviendo. ¿Lo seguimos junt@s?

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