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Imagen de la marcha a favor de los políticos catalanes del 11 de marzo en Pla de Palau. REUTERS/Albert Gea

Catalunya, ya se ha fracasado: ¿Ahora qué?

Estos días estamos viendo como en Catalunya sigue la tensión entorno al “procés”. La detención de Puigdemont y la falta de acuerdo entre las fuerzas independentistas reactivan los CDR y las acciones de los mismos.

Estamos viviendo días de incertidumbre y de inquietud de nuevo en este “procés” que agoniza y la verdad que el cansancio empieza a ser mayor. La mayoría independentista, no encuentra president para los votos de la CUP, y los CDR (Comités de Defensa de la República) se exceden en sus funciones… así se vive el fracaso en Catalunya.

Sí, han leído bien, he dicho fracaso, porque lo es. No puede ser que, a estas alturas, nadie de ERC o Pdecat haya salido a pedir calma de verdad, a rebajar la tensión que se vive, a pedir que se deje de asediar sedes o viviendas particulares.

No puede ser que volvamos a ver batallas campales en Barcelona, no puede ser que los Mossos hayan pasado de héroes a traidores solo porque su “procés” no va por donde han hecho creer que iría. En definitiva, ha llegado el fracaso y nadie ha hecho nada para canalizarlo, para tutorizarlo y acompañar a estos ciudadanos y ciudadanas que están en las calles pidiendo que cumplan con lo prometido y que ven que les han tomado el pelo.

Llamar a las cosas por su nombre

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En todo esto que estamos viviendo, deberíamos hacer una cosa, llamar a las cosas por su nombre. El procés ha sido un fracaso, la política ha fallado y la ciudadanía se siente engañada, al menos una parte. A partir de todo esto, ¿Qué hacemos?, ¿Cómo solventamos todo esto? La respuesta no pasa por la descalificación a gobiernos de países europeos, la kale borroka, los asedios a las sedes de partidos… creo que la solución pasa por sentarse a hablar TODOS con TODOS sin excepción.

La propuesta/idea que comentó días atrás Miquel Iceta, líder del Partit dels Socialistes de Catalunya, sobre un gobierno de concentración, de todos los partidos -al estilo Tarradellas-podría servir si al menos hubiese voluntad de sentarse. No puede ser que el president del Parlament quiera “unir” y solo se reúna con asociaciones del entorno independentista, no puede ser que la presidencia del Parlament post Forcadell, funcione igual de mal que con la misma Carme Forcadell.

Hay que volver a la política y para eso, los que están en el Parlament, deberían sentarse TODOS y empezar a hacer que todo este asunto, tan complejo y a la vez dañino, acabe de una vez. Se necesita un president que pueda ejercer al 100%, que nos sirva para recuperar las instituciones perdidas y sobretodo, que haga por empezar a recuperar esta convivencia que hemos perdido y que tan bien nos había venido hasta ahora.

Detención de Puigdemont, vuelta al punto de partida

La detención de Carles Puigdemont, ha demostrado que el que juega con fuego, se acaba quemando. Hemos visto como el expresident ha estado paseándose por Europa, dando conferencias en diferentes países… hasta que el pasado domingo 25 de marzo, era detenido en Alemania. Tras su detención, volvieron a Catalunya, los cortes de carreteras y con ellos las acciones de los CDR no alejadas de polémicas y a la vez de kale borroka, al menos, esta es la sensación que queda a tenor de las imágenes del centro de Barcelona, tras el intento de llegar a la Delegación del Gobierno en la capital catalana que no se fraguo, tras una ardua tarea de los Mossos d’Esquadra que tuvieron que aguantar estoicamente los vaciles y lanzamientos de objetos y contenedores de los manifestantes.

Con la detención de Puigdemont, hemos vivido episodios de todo tipo. Se ha presionado al gobierno de Merkel para que la extradición no se produzca, se ha presionado al juez encargado de la causa Puigdemont… en definitiva, en boca de esa verdad absoluta que algunos creen tener, se intenta torpedear la tarea de las instituciones alemanas encargadas de esta tarea tan complicada. En las redes sociales en cambio, hemos visto como algunos valientes, se atrevían a comparar la Alemania actual, con la Alemania nazi, cosa que yo no haría, ya que quien conoce a la sociedad alemana, sabe que sienta muy mal hacer tal mención.

Carles Puigmont en un acto celebrado en Bruselas el 30 de enero de este mismo año. (ANC)

La detención de Puigdemont a raíz de la euroorden activada por el juez Pablo Llarena, ha provocado que, en esta supuesta partida, volvamos a la casilla del mes de octubre, y la verdad, que empieza a ser muy agotador todo lo que se vive. Volvemos a las carreteras cortadas, intentos de cortar el AVE o las vías férreas… en definitiva, volvemos a esas imágenes que sólo perjudican, y si no, que se lo pregunten a los comerciantes, hosteleros… en definitiva aquellos que cada día salen a intentar ganarse la vida y acaban perjudicados por alguna acción de estas.

¿Quo vadis Catalunya?

Me da pena ver que ahora a todo aquel que no piensa como quiere el “procecisme” es un fascista, un verdugo, un traidor… en definitiva me da pena sentirme extranjero en mi propia tierra. Me da pena ver todo el daño que se ha provocado por jugar con sentimientos desde la política.

Escribo estas líneas con pena, sabiendo por ejemplo que últimamente ando por la calle incomodo, con cierto miedo, sabiendo que yo no tengo ninguna culpa y a la vez sabiendo que siempre toleraré y respetaré todas las ideas que haya, el problema, es que no sé si las mías se respetaran.

Últimamente, cuesta escribir artículos de opinión, ya que una vez escritos y publicados, te pueden venir palos (a través de las redes sociales de momento) cuando sólo pretendes hacer llegar tu opinión. Está el ambiente demasiado encabritado, y eso provoca que ya no se permita opinar si no es a favor de la corriente “mayoritaria”, cosa que provoca que algunos nos planteemos muchas cosas.

Razón y reflexión como terapia

Toca hacer un ejercicio profundo de reflexión. Se ha fallado por todos lados, y algunos últimamente, se creen por encima del bien y del mal, tomándose ciertas licencias que solo dañan y perjudican la imagen de Catalunya al exterior.

A las empresas que se han ido, hay que sumar ahora la pérdida de la Barcelona World Race. ¿Alguna pérdida más? ¿De verdad alguien se cree que así se llega a algún sitio? Deberíamos parar y ver que el daño que se provoca es tan grande que nos espera largos años para recuperarnos si no se pone freno lo antes posible.

Se ha fracasado mucho, pero como consejo diré que la calle, los disturbios y los incidentes (leves) no son la mejor solución al panorama. Hagamos un esfuerzo todos, y volvamos a la senda de la calma y la tranquilidad, a la vez que dejamos que esos que se hacen llamar “nuestros representantes” encuentran una solución desde la calma, la tranquilidad y el diálogo, que es como verdaderamente se solucionaran las cosas. Los cortes de carreteras y la presión directa, están bien un tiempo, abusar de ellos como se está haciendo, solo provoca que haya más hiperventilación y que el ambiente este más encabritado. Paremos todos, los unos y los otros, abandonemos el insulto, la descalificación, los asedios, los señalamientos… abandonemos la situación de “combate” perpetuo en la que hemos entrado y volvamos a la convivencia dónde nadie sufra por la tensión que se vive, por cada noticia que se da y sobretodo donde nadie pueda pensar diferente sin recibir insultos, en definitiva, volvamos a esa Catalunya rica y plena que tanto hemos disfrutado.

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Marc Guallar

Comunicador desde muy joven.
Me encargo de la edición de las secciones de Opinión y Actualidad de la Revista Young. Informar, acercar la opinión al resto, desde un medio independiente y plural, un reto alucinante para los tiempos que estamos viviendo. ¿Lo seguimos junt@s?

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