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Basada en hechos reales: el thriller caduco.

La literatura y el cine comparten, a menos que este decida zambullirse en las aguas del cine no narrativo o experimental, la narración como medio transversal de creación y ejecución de la obra en cuestión. La dificultad que entraña está determinada, entre muchas otras cosas, por el grado de verosimilitud que el autor quiere plasmar en su obra; por su acercamiento a la verdad. O bien el autor quiere mostrar sin ton ni son la realidad, desde el surrealismo, como Buñuel, o bien, en su caso contrario, el autor sitúa el baremo de la ficción de su obra sobre la relativa objetividad de la autoficción y la biografía. En su comparación con la ficción más ficticia, más cimentada sobre el terreno de la imaginación, las obras basadas en hechos reales se enfrentan a  las expectativas de la masa de receptores que conocen la historia, en definitiva, a sus deseos y conocimientos. 

 

 

Roman Polanksi, en su última película, Basada en hechos reales, lleva a las pantallas la terrible historia de la novelista francesa Delphine de Vigan basada en su novela homónima, donde relata, en clave de autoficción, el famoso secuestro y acoso que vivió en primera persona. Coescrita con Olivier Assayas, Polanski y el francés encauzan la terrible historia de Delphine (Emmanuelle Seigner) y Elle (Eva Green), su fan empedernida, en clave de thriller psicológico. Sus destinos se cruzan desencadenando el plan maquiavélico que Elle tiene provisto para Delphine. Lejos de conocer la historia relatada en el film, la mayoría de los espectadores, con un poco de intuición, y a partir de un juego de encuadres y ritmos que acentúan la sospecha sobre Elle, pueden descifrar el desarrollo de la trama sin ambages. La continua incisión sobre la sospecha que el director impone sobre el espectador se vuelve tediosa, invalidando el espacio de este para descubrir posibles subtramas interesantes de la película. Además, el personaje interpretado por Eva Green funciona como un personaje propotípico del género que totalmente fuera de tono aborda una suerte de Annie Willkes -estupendamente interpretada por Kathy Bates- en “Misery”.

 

 

 

En Basado en hechos reales, Polanski deja entrever los signos de un género de capa caída, que no se renueva o probablemente deja entrever el hastío de un cineasta que ha alcanzado la gloria, habiendo dejado huella en la Historia del cine con películas como La semilla del diablo, El pianistaOliver TwistEn cualquier caso, parece que con Polanski el género se debilita mientras que el espectador, cansado de presencial la retahíla de sucesos predecibles del guión caduco (con frases estereotipadas, momentos surrealistas con vocación estética pero efectistas y simplistas, y con artimañas que hacen subestimar a la protagonista, etc.). En definitiva, con un sinfín de situaciones que no aportan nada nuevo y que producen un resultado bochornoso en un público a la espera de una gran película propia de un director privilegiado con una historia espeluznante.

 

 

PUNTUACIÓN

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Pablo Borrega

Del '97. Cinéfilo y nómada por el mundo en potencia. Estudiante de Psicología y Filosofía.

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