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Y Barcelona acabó sin gobierno

El partido de Ada Colau, decide romper el acuerdo de gobierno en Barcelona con el PSC, Barcelona vuelve, de nuevo a tener un gobierno municipal en minoría.

Ada Colau y los Comuns, sucumben ante el independentismo y ceden la ciudad de Barcelona al caos. Echan por la puerta de atrás al PSC y dejan a merced de la nada el futuro año y medio que queda de mandato, hasta las municipales de 2019.

Collboni y sus 4 ediles, vuelven a la oposición tras el rechado en una votación de los inscritos de Barcelona en Comú para mantener el acuerdo. Ahora como durante el primer año de esta legislatura, quedan en el aire muchos proyectos para el avance de la ciudad condal, a la vez que, de nuevo vuelve a crecer la incertidumbre.

Democracia interna, como trampa

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Colau, ha preferido ocultarse tras la “militancia” de su partido antes que asumir ella misma la decisión a tomar. El truco de usar la democracia interna para decidir, es la trampa más sucia que jamás se pueda ver en política, cuando, la decisión ya estaba tomada anteriormente, pero Ada Colau no ha hecho ningún gesto a favor del acuerdo, ya que ella la primera que no quería mantenerlo y a la vez, ha usado a los militantes para que decidan por ella, de manera que ella se lleve cuantas menos hostias mejor.

Teniendo en cuenta los datos de la consulta, queda claro que, el debate en esa formación política iba más allá de una decisión de partido, esa decisión afecta a toda la ciudadanía, directa o indirectamente. La participación es inferior al 40% de todo el “censo” de simpatizantes que tiene Barcelona en Comú, es decir, alrededor de 2.000 personas han decidido el futuro de la ciudad de Barcelona, que tiene más de un millón de habitantes, todo muy lógico.

La democracia participativa está muy bien, y es bien recibida, pero, estaría bien que no se usase para que sea la gente la que tome decisiones de un calado tan elevado como el romper una coalición que da estabilidad a un gobierno, o no. La trampa de esta pregunta, es el momento en el que se ha decidido, la excusa que se ha dado al exterior y sobretodo el modus operandi para elaborarla.

Proyectos importantes, en cuarentena

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Con la decisión que ha tomado este pasado fin de semana Barcelona en Comú, muchos proyectos para la ciudad, quedan en cuarentena y no es que quiera ser exagerado, es la realidad ante toda la inestabilidad que se está viviendo.

Para empezar, la organización del Mobile World Congress, el congreso de móviles que deja en Barcelona alrededor de 500 millones de euros, se plantea retirar la edición de 2019 de Barcelona si la situación de tensión no se rebaja. El proyecto de traer la EMA (Agencia Europea de Medicamentos) parece ser que también se complica, y, por lo que comentan algunos medios de comunicación internacionales, Barcelona habría caído de la lista de ciudades que quieren acogerla, tras su marcha producida por el Brexit.

Además de todo lo anterior, esta semana se ha sabido, que Barcelona, ha perdido 2 congresos que congregaban al menos 1.200 congresistas. El Hotel Fairmont Juan Carlos I pudo comprobar la semana pasada como de poder estar al completo de reservas gracias a un congreso de un operador americano de unas 800 personas, pasó a prácticamente estar vació. El operador, al ver la situación de inestabilidad, decidió hacer ese mismo congreso en Las Vegas. El otro congreso, de un famoso bufete de abogados, de 400 personas, decidió tomar una decisión similar, y, por tanto, 400 reservas que se cancelaron.

Ruptura de un gobierno bien valorado

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Esta decisión egoísta y sectaria, que no conducirá a nada bueno, sorprende en una cosa. Es el primer gobierno que se rompe siendo bien valorado. La ciudadanía le había dado como nota un 6,4, y además valoraba el buen rumbo que llevaba, de ahí que ahora, muchos en cierta parte, se sorprendan de esta decisión.

Hace 2 años aproximadamente que el PSC entró en el gobierno municipal de Barcelona, por cierto, mediante consultas a las bases del Partit dels Socialistes en Barcelona i de Barcelona en Comú respectivamente, el resultado, un poema. Las bases socialistas aprobaron la unión en un 82% mientras que los de Colau lo hicieron en un 60% aproximadamente, lo que demuestra el interés que ha tenido la formación morada en una coalición con el partido que, durante 32 años ha dirigido la ciudad, es decir, poca.

Los últimos días hemos visto como Ada Colau ha ido evitando pronunciarse sobre si prefería mantener o no el gobierno municipal, cosa que hemos visto que no quería. Mientras Jaume Collboni, hacía todos los gestos posibles para demostrar una obviedad, el gobierno municipal no debía romperse si aún se quería vender algún puente vivo, ese era el papel que debía jugar ahora mismo el Ajuntament de Barcelona, ser un puente cuando la Generalitat no lo es. Colau, ha preferido ponerse de perfil, dar la espalda a su socio de gobierno, y guiñarle el ojo a los partidos soberanistas que tiene en la oposición del consistorio.

El riesgo de mezclarlo todo

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Publiqué hace unos días, un artículo en El Diari de la Marina dónde precisamente, advertía del peligro que conlleva mezclar ayuntamientos y política catalana, es decir, procés con la administración que ayuda directamente a la ciudadanía, y precisamente, se ha hecho. Se ha roto el único puente que podía servir para evitar que el caos se apodere de todo, y se ha preferido caos a estabilidad, kamikazes y política, es una mezcla que NUNCA deberíamos haber visto, y que últimamente parece que se ha vuelto como una especie de gripe, que se contagia entre algunos políticos.

El riesgo de mezclarlo todo, nos lleva a esto. Ultimo año y medio hasta las elecciones municipales, donde habrá un gobierno muy minoritario que, con 11 ediles, pretende tirar adelante todas aquellas medidas que puedan servir para mejorar, cosa que dudo que pueda ocurrir. Estamos ante un movimiento pirómano que no lleva a nada más que la solitud y la soberbia de los miembros de Barcelona en Comú, que estaban deseando poder hacer algo así cuanto antes.

Mezclarlo todo, y vender que los motivos vienen por decisiones que para nada tienen que ver con el acuerdo que se firmó, muestran la poca madurez y la poca inteligencia de aquellos que quieren hacer de nuestro país uno más moderno, lo único que han hecho es demostrar que son ridículos y que la ciudadanía no les importa un carajo. El 155, la excusa perfecta para dinamitar la estabilidad en una institución como el Ayuntamiento de Barcelona.

Y ahora, ¿qué?

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En vista de todo lo acontecido, muchos nos preguntamos y ahora, ¿qué? Esta pregunta, compleja, es momento que algunos nos ayuden a responderla, y a esos algunos voy a intentar dirigirme, aunque, creo que servirá de poco.

Al PSC de Jaume Collboni, inteligencia. Es momento de que sigan demostrando que tienen proyecto, que les han echado y por tanto que no han querido irse y sobretodo altura de miras, que rechacen todo aquello que no tenga nada que ver con la ciudad y con lo que necesiten los barceloneses. Es momento de decir todo aquello que antes no se ha podido saber y a la vez demostrar que bajo su entrada en el gobierno ha habido estabilidad y proyectos para engrandecer esta ciudad. Al resto de la oposición, dejen su partidismo egoísta, y pasen a actuar como merece, es momento de ver si se permiten mamarrachadas o no en el pleno, con ciertas propuestas que la gran mayoría no competen.

Para acabar de responder la pregunta, es momento que los líderes de las entidades, empiecen a hacer ruido. Es hora de decir todo aquello que aún no se ha hecho, no se ha escuchado o se ha ignorado. La ciudad no puede quedar parada este año y medio que queda hasta las municipales, es momento que los ejes comerciales se levanten y pregunten también si los proyectos que han empezado, se acabaran o no. Es momento que los actores que hacen que esta ciudad funcione, se planten y le dejen claro a la señora Colau que, añadiendo más leña al fuego de la inestabilidad, lo único que se consigue es miedo en la ciudadanía y que se marchen proyectos que hacen de Barcelona una gran ciudad.

Es momento de decirles a estos de la izquierda arrogante, que no, que se han equivocado y que ahora no merecemos ver como se pone el freno de mano, sólo, porque internamente en un partido se habla de que no gusta la decisión que había tomado el partido con el que había un acuerdo, acuerdo que, por cierto, no contemplaba ni el procés ni temas que no fueran estrictamente de ciudad, cosa que, en vista de cómo se han movido, podemos decir, que se han cargado un acuerdo de izquierdas para irse a no sabemos dónde, en definitiva, es hora de levantarse y decir basta, Barcelona ha acabado sin gobierno.

Marc Guallar

Comunicador desde muy joven.
Me encargo de la edición de las secciones de Opinión y Actualidad de la Revista Young. Informar, acercar la opinión al resto, desde un medio independiente y plural, un reto alucinante para los tiempos que estamos viviendo. ¿Lo seguimos junt@s?

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