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Amityville: El despertar, el terror del reboot

En noviembre de 1975, Ronald DeFeo fue condenado por el asesinato de su familia en la casa localizada en la 112 de Ocean Avenue de Amityville.

A raíz de este espantoso hecho se creó una atmosfera maldita alrededor de este lugar, después de que la familia Lutz experimentara sucesos extraños en la casa, la cual terminaron abandonando al mes.

Fue entonces que el escritor Jay Anson escribió la novela sobre la casa, convirtiéndose en un best-seller, así como fuente de numerosas películas que han ido saliendo desde 1979. Amityville: El despertar está dirigida por Franck Khalfoun, conocido por la cinta Maniac.

En esta ocasión, nos cuenta la historia de una familia que se muda a la casa maldita, sin que uno de los miembros de esta sepa que se trata de la mansión embrujada. Y como en todas las cintas de terror, comienzan a ocurrir fenómenos extraños.

Un perro que intuye que algo no anda bien

Para empezar, desde que arranca la cinta se sabe de antemano que es lo que va a ocurrir, sin que se pueda dar la oportunidad de sorpresa o especulación de lo que puede pasar.

Aunque la historia varia en comparación a las antecesoras en lo que respecta a la estructura de la familia, no termina de caer en clichés: hermana mayor que tiene un problema y es la que sabe lo que ocurre, hermana menor que al ser inocente y pequeña ve cosas que la mayoría de la gente no ve, vamos que es como si la hubiesen sacado de la cinta Poltergeist; madre que no cree nada, y por último, cómo no, un perro que intuye desde el comienzo que algo no anda bien.

La interpretación no es muy destacable, incluso sobreactuada

Las interpretaciones no son destacables, sobre todo la de Bella Thorne y sus amigos, ni si quiera la de la madre (Jennifer Jason Leigh), la cual sobreactúa en algunas ocasiones. Pero, sí que hay que destacar el maquillaje y la actuación de James (Cameron Monaghan), el hermano enfermo. Estos dos elementos dotan al film de misterio e impresión en el espectador.

Por otra parte, los diálogos tampoco van más allá, de hecho, se intenta incluir algo de humor al asunto, pero no da gracia y parece forzado. Lo único que podría sobresalir, pero que no lo logra, es que se menciona que los remakes son malos, pero aun así caen en el error de serlo.

Por supuesto, no puede faltar el abuso de los sustos y la utilización de elementos que ya son trillados en las películas de este género como espejos, puertas que se mueven, sombras, entre otras cosas. Puede que tenga alguna vuelta de tuerca, pero no termina de convencer, ni trata de darle otro enfoque a la historia de la casa más terrorífica de Estados Unidos.

 

(1,5 / 5)

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Deva H. Reyes

Amante y estudioso del cine con todas sus consecuencias.

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